Crónica

El sorpresivo ascenso de la nueva mano derecha de Ezzati

Cristián Roncagliolo será el nuevo vicario general de Santiago. Su paso por la Pontificia Universidad Católica marca una trayectoria caracterizada por su inclinación al diálogo.

Agencia Uno

Por Juan Manuel Ojeda

Jueves 28 de junio de 2018

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Había llegado recién de Madrid luego de estar mochileando con 40 jóvenes para participar de un encuentro con el Papa Benedicto XVI cuando le hicieron el ofrecimiento. Fue justo después de una jornada de trabajo entre académicos de la Pontificia Universidad Católica (PUC) con el cardenal Ricardo Ezzati cuando el sacerdote diocesano Cristián Roncagliolo estaba a pasos de dar el salto de cura a autoridad.

Era agosto de 2011 y Ezzati había sido directo: quería que fuese el nuevo Vice Gran Canciller de la PUC. El encargo no era fácil. Hace algunos meses la universidad había sido golpeada por el caso de los abusos del expárroco de El Bosque Fernando Karadima. Uno de los escándalos más grandes de la Iglesia tocaba directamente al obispo auxiliar de Santiago Andrés Arteaga, fiel discípulo de Karadima y vice gran canciller de la casa de estudios.

A Arteaga las víctimas de Karadima le recriminaban que siempre estuvo al tanto de todos los abusos del sacerdote, algo que el obispo negó. La presión fue tan alta, que luego de una fuerte movilización de los estudiantes liderada por la FEUC de la época, terminó renunciando a su cargo en marzo de 2011. Con el puesto vacante, Ezzati necesitaba un reemplazante que fuera capaz de sortear los golpes que recibía el plantel universitario y Roncagliolo pareció ser el indicado.

El sacerdote, en ese entonces de 42 años, era un nombre conocido para la PUC. En 2009 fue nombrado capellán mayor y un año después ejerció como director de Pastoral. Por eso la decisión, según quienes lo conocen, no fue tan difícil.

Luego de una semana del ofrecimiento, Roncagliolo llegó hasta el Arzobispado de Santiago para darle su respuesta al cardenal. Cuatro días después fue nombrado como vice gran canciller. El cargo era relevante: significaba ser el representante de Ezzati en la universidad e indirectamente del Vaticano, por ser una universidad pontificia.

Siete años después, el mismo cardenal que lo llevó a ser la segunda autoridad más importante de la PUC lo volvería a reclutar en sus filas para un cargo aún más importante. Esta vez no de un plantel universitario, sino que de la Arquidiócesis de Santiago, la más grande e importante del país.

La irrupción en el Arzobispado de Santiago

Horas después de que el Vaticano anunciara que el Papa Francisco había aceptado las renuncias de los ahora exobispos de Rancagua, Alejandro Goic, y de Talca, Horacio Valenzuela, el Arzobispado de Santiago preparaba el comunicado con el que Ezzati anunciaría a sus nuevos vicarios episcopales, es decir, sus más estrechos colaboradores.

La noticia incluía siete nuevos vicarios. Entre ellos, figuraba como nuevo vicario general el sacerdote Cristián Roncagliolo. Las primeras reacciones al interior de la Iglesia fueron de sorpresa. A cargos como ese no suelen llegar obispos con tan poca experiencia. El sacerdote fue nombrado por Francisco como obispo auxiliar de Santiago recién en marzo del año pasado.

Roncagliolo en la ceremonia de nombramiento. Crédito: Arzobispado de Santiago

Ser vicario significa “en nombre de”, es decir, ser el representante de un obispo. Pero el vicario general es algo aún más importante. Implica “moderar la curia chilena”. El doctor en historia Marcial Sánchez, experto en historia de la Iglesia, explica que aquel puesto consiste en “ser el segundo abordo”. Detalla: “Ese cargo se trata de llevar la relación del arzobispado con todas las parroquias, con la orgánica completa de la Iglesia, sus secretarías, sus pastorales […] Es dar la cara, incluso más que el arzobispo”. Sánchez agrega que suele ser ocupado por sacerdotes “muy intelectuales, de gran capacidad teológica” como lo fue el fallecido obispo Sergio Valech.

Además, Roncagliolo llegó al lugar que por años ocupó el obispo Fernando Ramos, recién nombrado administrador apostólico en la Diócesis de Rancagua. Ramos es considerado como uno de los obispos más inteligentes y hábiles de la Conferencia Episcopal. Entre sus pares es reconocido como extremadamente “ordenado y ejecutivo” y fue puesto en el Arzobispado de Santiago para “poner en regla a la Arquidiócesis”. Eso se tradujo en regularizar las cuentas, los archivos y a los mismos párrocos.

El nuevo vicario general cuando fue nombrado obispo auxiliar. Crédito: Arzobispado de Santiago

Nombrar a Rancagliolo en una de las peores crisis de la Iglesia chilena, justo en medio de la intervención que el Papa está haciendo al clero local, mientras cada día explotan nuevos casos de abuso y las diócesis informan de más investigaciones canónicas y sacerdotes suspendidos, fue recibido como una arriesgada apuesta por renovar —con un presbítero diocesano y no de una congregación religiosa— la primera línea del Arzobispado y entregar una señal de la llegada de una nueva generación al episcopado chileno.

El pastor Roncagliolo

Cristián Roncagliolo nació en Santiago en 1969 y estudió en el colegio San Pedro Nolasco, de los Padres Mercedarios. Posteriormente ingresó a la PUC, donde estudió tres años derecho y luego entró al Seminario Pontificio Mayor de Santiago.

Su amigo del colegio y también sacerdote Sergio Cobo asegura que desde chico Roncagliolo fue buen alumno, siempre estaba informado y era muy dedicado a su formación. “No podría identificar un formador en específico en su etapa sacerdotal. Yo creo que él ha sido un hijo de la Iglesia de Santiago, se ha formado en la Iglesia de Santiago, es un hombre que siempre se tomó muy en serio su formación”, dice Cobo, quien además destaca sus estudios de Teología en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma.

Fue ordenado sacerdote en 1999 por el cardenal Francisco Javier Errázuriz y posteriormente trabajó como vicario parroquial en cinco parroquias y capillas.

Fue el secretario particular del cardenal Errázuriz entre 2001 y 2006. A pesar de ese trabajo, no es reconocido como uno de los “hombres” de Errázuriz. Incluso hay quienes aseguran que, en ciertos aspectos, ha sido crítico del rol del religioso en la recepción de denuncias de abuso, comentarios que siempre ha dicho en un tono pastoral y en privado. Su paso como secretario del exarzobispo de Santiago lo ayudó a conocer a la mayoría de los sacerdotes jóvenes que hoy trabajan en las diócesis de Chile, algo que le ha servido en su trabajo en las universidades.

Roncagliolo en una de sus visistas a los trabajos voluntarios de la PUC. Crédito: Arzobispado de Santiago

Su paso por las oficinas de Errázuriz lo llevó a ser ayudante en la comisión de redacción del documento final de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en la ciudad de Aparecida en 2007. Ahí conoció al cardenal Jorge Mario Bergoglio —ahora Papa Francisco—, quien fue pieza clave en la confección de uno de los documentos más importantes para la Iglesia latinoamericana.

Quienes aseguran conocerlo dicen que el sello de su sacerdocio se fraguó cuando llegó como cura a la Pontificia Universidad Católica. Un testigo cercano de esto fue el rector de esa casa de estudios, Ignacio Sánchez, quien trabajó con él durante ocho años. “Tengo una extraordinaria opinión. Trabajamos muy de cerca. Él es una persona de mucha fe, muy ejecutivo, activo, jovial, con gran relación con los jóvenes. Creo que va a ser un gran brazo derecho del arzobispo de Santiago: irradia, contagia, congrega, convoca y es muy carismático. Es un gran imán de vocaciones, pero también de personas creyentes y no creyentes”, dice Sánchez a PAUTA.cl.

En los campus de la PUC siempre se le ve en los patios, muy cercano a los estudiantes, en especial a los cientos de alumnos que participan de la Pastoral de la universidad. La teóloga de la PUC Claudia Leal, en conversación con Pauta Final, de PAUTA100.5, afirma que esa cercanía con los jóvenes le servirá en su nuevo cargo.

Coincide el decano de la Facultad de Teología de la PUC, Joaquín Silva. “Como capellán general de la universidad desarrolló una importante labor de apoyo a toda la actividad social, de trabajo de los estudiantes en las cárceles, en los lugares marginados de la sociedad”, comenta.

Su perfil PUC

En 2015 Roncagliolo se vio involucrado en un episodio que generó fuerte polémica en la universidad. Ese año Ezzati, en uso de sus facultades como gran canciller, decidió quitarle el permiso al jesuita Jorge Costadoat para hacer clases de Teología. Como consecuencia fue alejado de la docencia y reducido a labores de investigación. En medio de todo esto, Roncagliolo fue sindicado como uno de los ejecutores de la medida de Ezzati, algo que fue muy criticado en la comunidad universitaria al punto de que se acusó censura y falta de libertad de cátedra.

El cardenal Ricardo Ezzati es el gran canciller de la P. Universidad Católica. Crédito: Arzobispado de Santiago

El episodio lo llevó a ser considerado como uno de los defensores del sector más conservador de la PUC. Sin embargo, distintas fuentes que estuvieron en conocimiento de los detalles de la operación de Ezzati aseguran que Roncagliolo nada tuvo que ver con esto. La medida fue tomada por el cardenal sin consultarle a ningún alto directivo de la universidad y al ahora Vicario General sólo le tocó defenderla. De hecho, Roncagliolo es apuntado como uno de los que hizo esfuerzos por mediar y solucionar el asunto.

Ese rol de mediador fue costumbre en la PUC. Un exintegrante del comité directivo de la universidad asegura que entre 2010 y 2011 la casa de estudios vivió un fuerte conflicto con el sindicato de la Red Salud UC. Dado lo hostil que se volvió el asunto, fue Roncagliolo quien intercedió en favor de Sánchez para resolver el conflicto. Este episodio fue corroborado por actuales representantes de los sindicatos de la casa de estudios, quienes recuerdan al sacerdote como una de las autoridades más dialogantes y dispuestas a escuchar.

La dupla Sánchez-Roncagliolo, a juicio de varios académicos y decanos, ha sido clave para rectoría. Ambos son vistos como buenos negociadores, dispuestos a escuchar y a ceder en sus posturas.

Sobre el supuesto conservadurismo de Roncagliolo, el decano Silva opina que “puede que en algunos temas doctrinales tenga una actitud más acorde a lo que representan posturas más conservadoras, pero desde el punto de su actividad como sacerdote ha demostrado gran inquietud social”. Agrega: “Su orientación teológica es de carácter pastoral. No es un teólogo de inclinación filosófica, sino que mira más bien hacia la acción de la Iglesia que busca responder las necesidades reales de las personas. No vive en otro mundo. Sabe perfectamente los dramas reales de los jóvenes y los pesares del país”.

Parte del trabajo pastoral de Roncagliolo tuvo un fuerte énfasis en los trabajos voluntarios de la UC. Crédito: Pastoral UC

Este perfil lo hace ser tan cercano a los jóvenes. De hecho, su paso como capellán del Duoc UC lo ha hecho ser mucho más abierto a comprender y acompañar “las problemáticas reales" de los alumnos.

Su amigo del colegio Sergio Cobo, quien viajó hace algunas semanas al Vaticano invitado por el Papa dado los abusos que sufrió por parte de Karadima, cuenta que Roncagliolo “tiene una clarísima conciencia de que en la Iglesia hay diversidad, de modo que su postura como pastor va a ser recibir y escuchar a todo el mundo”. 

Pese a que será la mano derecha de Ezzati, está por verse cuánto durará: la renuncia del cardenal es algo que ya se da por hecho en la Iglesia. El arzobispo de Santiago ya cumplió los 75 años, edad en la que renuncian los obispos, y varios sacerdotes comentan que Francisco aún no ha dicho nada sobre él porque aún está en búsqueda de su reemplazo. Quien sea el escogido en el Vaticano, llegará a la arquidiócesis de Santiago a hacer dupla con Roncagliolo para ordenar la Iglesia y levantarla de la crisis por la cual atraviesa.

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