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La política brasileña entra en vértigo

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POR Eduardo Olivares |

Los dos candidatos que van arriba en las encuestas enfrentan giros inesperados (uno en la cárcel, el otro apuñalado). Cualquiera de quienes les siguen de cerca puede ser el próximo Presidente de Brasil.

Con un margen de error tan elevado apenas un mes antes de las elecciones, son por lo menos cinco los candidatos que tienen chances reales de convertirse en el Presidente de Brasil. Nada se sabrá el 7 de octubre, cuando se realicen los comicios generales, sino más bien el 28 de ese mes, porque entonces se celebrará la segunda vuelta.

Hasta ahora, la situación es la siguiente: por la izquierda están Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); Fernando Haddad, posible sucesor oficial del encarcelado Lula de Silva, por el Partido de los Trabajadores (PT); y Marina Silva, por la Red de Sustentabilidad (Rede). Por la derecha aparecen, más hacia el centro, Geraldo Alckmin, por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y al extremo, Jair Bolsonaro, por el Partido Social Liberal (PSL). Hay otros postulantes, pero marcan números muy menores en las encuestas.

Hasta hace pocos días, el centro de toda la atención local y hasta internacional la había concentrado Lula. El exmandatario está condenado por un tribunal de segunda instancia a una pena de 12 años de cárcel por cargos relativos a corrupción pasiva y lavado de dinero. Sus abogados han presentado decenas de recursos antes las más diversas autoridades judiciales para que le permitan al expresidente salir de prisión para presentarse en las elecciones, dado que, en su defensa, plantean que no corresponde pagar en prisión si a la causa aún le falta pasar por la Corte Suprema.

Wagner de Melo Romão, académico del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Campinas, dice a PAUTA.cl que el PT ha sido acertado al judicializar la campaña de Lula, pues lo mantiene como protagonista. “La estrategia no solo apunta a que se haga respetar la trayectoria política de Lula, al 39% de apoyo que tiene en las encuestas, sino también a lo básico de que él es inocente. Es un discurso que hace sentido para una proporción importante del electorado que entiende que Lula ha sido juzgado en forma parcial“, analiza. Sin embargo, si de aquí al martes los recursos que tiene pendientes no resultan del modo que espera (y es improbable que le sean favorables), el partido seguramente no quedará con más opción de designar a Haddad como carta presidencial, quien tendrá apenas 25 días para lucirse en su campaña. Hoy Haddad figura como postulante a la vicepresidencia.

Todo este panorama, ya complejo, se enredó más este jueves 6 de septiembre. Entró en vértigo.

El atentado a Bolsonaro

“Yo rechazo la alegación de atentado, hay que esperar la pericia. Ellos se hacen de víctimas todo el tiempo y gracias a eso consiguen compasión, voto y poder”, dijo en marzo de este año el candidato a la Presidencia de Brasil Jair Bolsonaro al referirse a los disparos contra una caravana de Lula da Silva en Curitiba. Más aun, el exmilitar y admirador de la dictadura brasileña culpó al mismo candidato de esa situación: “Lula quiso convertir a Brasil en un gallinero y ahora está recogiendo los huevos por donde pasa”.

El 6 de septiembre fue Bolsonaro el atacado. Una estocada en el abdomen, en medio de un mitin de campaña en la ciudad de Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais, le hizo perder dos litros de sangre y debió ser intervenido de urgencia para salvarle la vida. 

Bolsonaro es un político controvertido. Elegido como diputado sucesivamente desde 1991, aboga porque los ciudadanos pueden andar armados (“un arma, más que la defensa de la vida, es la garantía de la libertad”), ha sido acusado de homofóbico, misógino y racista. Aunque ese tipo de elementos lo ubican en la extrema derecha, tiene una visión económica más bien liberal que no suele comulgar con el conservantismo económico (que tiende a ser proteccionista). 

Para el columnista del diario brasileño GauchaZH David Coimbra, la puñalada contra el parlamentario y excapitán del Ejército brasileño “no es una sorpresa”, sino “una consecuencia” del ambiente de violencia que se vive en Brasil. En 2017, el país tuvo casi 64 mil asesinatos: esto sitúa su índice de homicidios en 30,8 por cada 100 mil habitantes, mucho más que Estados Unidos, más incluso que México.

“La agresión promete desestabilizar todavía más unos comicios ya de por sí impredecibles y caóticos”, afirma el editor de El País Brasil Tom C. Avendaño. Para él, las situaciones que provoca Bolsonaro a su alrededor despiertan odios y pasiones. Su atacante, Adélio Bispo de Oliveira, es un izquierdista defensor del comunismo y de Nicolás Maduro, “las dos bestias negras de muchos candidatos y buena parte del electorado”, opina Avendaño.

Precisamente esta semana, el diario Fohla de Sao Paulo publicó los resultados de la encuesta electoral Ibope, la primera que se hace en un escenario sin Lula da Silva. Mientras la primera preferencia la sigue teniendo Bolsonaro, con el 22% de apoyo (y 44% de rechazo), hay un triple empate técnico por el segundo lugar que comparten Marina Silva (12%), Ciro Gomes (12%) y Geraldo Alckmin (9%). 

Tales resultados son consistentes con otras encuestas. El agregador de sondeos Jota resume, en la siguiente imagen, cómo se libra la competencia en el escenario central sin Lula.

Resultados del agregador de encuestas Jota. Según los sondeos, Bolsonaro recoge poco más del 20% de las preferencias cuando no está Lula.

El nuevo escenario

En el muy posible escenario de balotaje, Bolsonaro sería derrotado por cualquiera de los tres candidatos que se ubican en el segundo lugar. Si, en cambio, enfrentara a Haddad, la encuesta arroja un empate técnico. Este sondeo, sin embargo, no recoge el ataque a Bolsonaro ocurrido apenas horas después de publicado.

También es posible que estos estudios no estén recogiendo con precisión la salida definitiva de Lula de esta competencia.

Romão dice que el voto de Lula se distribuye entre diversos candidatos: unos dos o tres puntos para Bolsonaro, una parte importante para Marina Silva y Ciro Gomes, y otra parte que irá en ascenso para Fernando Hadad. Dado que, por sus triunfos electorales, el PT dispone de más espacio televisivo, deberá usarlo para vincular a Lula con su socio vicepresidencial. De otro modo, arriesga que el candidato simplemente sea ignorado o, incluso, que los votantes más fieles anulen su sufragio.

En la izquierda, solo hay dos nombres para presidenciable: Ciro Gomes y el propio Haddad. En la derecha, Alckmin (socialdemócrata) y Bolsonaro. Marina Silva “es mediación entre esos campos. Es muy difícil que ella consiga [la presidencia del país] en ese ambiente de tanta polarización, un discurso de tercera vía, que pueda entusiasmar a una buena parte del electorado”, afirma Romão.