Internacional

La semana en que Macri estuvo en peligro

Con el alza del dólar a niveles históricos, Argentina ha debido implementar medidas que arriesgan estancar su crecimiento.

Por Jorge Román

Sábado 5 de mayo de 2018

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Desde que existe el peso argentino (1992), nunca el dólar había estado tan alto en Argentina. El jueves 3 de mayo, la moneda estadounidense cerró el día en 23 pesos, 8,6% más que el miércoles y 12% más que en una semana. Se trata de la devaluación más brusca desde que el Presidente de Argentina, Mauricio Macri, eliminó el control cambiario heredado de su predecesora, Cristina Fernández.

Para enfrentar esta situación, el Banco Central subió los tipos de interés tres veces durante la semana (los más altos de la región) del 27 al 40%.Adicionalmente, el ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, anunció un recorte del gasto de US$ 3.200 millones, especialmente en obras públicas. Esto reduciría el déficit fiscal de 3,2 a 2,7% del PIB. Como medida extra, se le recortó la posibilidad a los bancos comerciales de tener posiciones netas en dólares de un 30 a un 10%. Eso significa que los bancos deben vender dólares. El objetivo es que la inflación no sobrepase el 15% este año.

Para el analista internacional de Pauta 100.5 John Müller, se trata de un "movimiento inédito desde que está Macri en el poder" y le llama la atención el poca interés de la prensa local por el tema. Sobre todo considerando que "Macri está pasando una coyuntura delicada", que podría derribar su gobierno.

Pero las medidas tuvieron su efecto: el viernes empezó a bajar el dólar. El problema es que esta forma de controlar la inflación puede poner freno al crecimiento económico y reducir el consumo, alargando la salida de una crisis que parece no terminar nunca.

Para muchos analistas, esta situación demuestra que, pese a sus prometedoras cifras macroeconómicas, la economía argentina es frágil. Müller afirma que el gobierno de Macri no ha conseguido controlar la inflación ni "sentar las bases de una economía mucho más liberalizada y sana", lo que ha provocado una desconfianza de los mercados.

El peligro de una crisis

Con un aumento del 2,9% del PIB el año pasado y una caída de la inflación a 24,8% (contra un 40% en 2016), no parece comprensible una devaluación tan sostenida del peso. De acuerdo a Martín Guzmán, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, a Argentina le pesa el hecho de que su recuperación económica se sostiene en el aumento de la deuda pública: aunque esta sigue siendo baja (4,6% del PIB en 2017), su rápido crecimiento es un peligro para el gobierno de Macri.

Además, como en Argentina la gente está acostumbrada a las crisis, todos interpretan rápidamente sus señales. El peso ha perdido credibilidad y, sobre todo a partir de la crisis de 2001, muchos argentinos sacaron sus ahorros del país y las inversiones se alejaron. Por eso, apenas se ven señales negativas, las personas se lanzan a comprar dólares, lo que amplifica la crisis.

Con sus medidas, Macri busca generar confianza internacional y así promover las inversiones extranjeras. Pero la demora de estas inversiones y las cortapisas al sector financiero también aumentan la incertidumbre.

Aunque el presidente argentino obtuvo excelentes resultados en las elecciones legislativas de octubre del año pasado y la oposición peronista se encuentra dividida, el país trasandino tiene casi un 27% de pobreza y las exportaciones están estancadas desde 2011, por lo que habría poco margen para implementar medidas más drásticas.

A esto se suma el intento del peronismo en el Congreso por aprobar un proyecto de ley para frenar el incremento de las tarifas de los servicios básicos. Aunque el gobierno de Macri ha calificado este proyecto de "demagógico" y se advirtió que sería vetado en caso de que el parlamento lo apruebe, el alza de las facturas de los hogares ha generado numerosas protestas y ha tensionado la política argentina.

No obstante, por ahora el gobierno de Macri respira. Una crisis inflacionaria traería a la memoria la gran crisis de 2001, que acabó con el gobierno de Fernando de la Rúa en medio de violentas protestas que dejaron decenas de muertes. Como explica el politólogo Juan Germano, citado por El País: "En Argentina hay tres palabras prohibidas: inflación, dólar y desempleo. Cualquier argentino puede entrar en pánico con estos temas. El desempleo es el tema más tabú, porque da mucho miedo. En dos años de [Mauricio] Macri esa variable no fue un factor de pánico y no lo es ahora. Pero de los tres temas tabú, hay dos que esta semana estuvieron en todos los diarios".

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