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Así es la película televisiva de Harry y Meghan

El canal Lifetime estrena su versión del romance en medio de la locura por la boda real. Es un triunfo de la cursilería.

Harry y Meghan: un amor real

Lifetime

Por Isabel Plant

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Meghan Markle fue la persona más "googleada" del año 2017. No porque su serie Suits haya peleado en popularidad con Game of thrones, sino porque la actriz birracial se transformó en la protagonista de un romance de cuento de hadas y material altamente consumible en tabloides y revistas del corazón, como novia del príncipe Harry de Gales.

Ahora, a días de la boda palaciega, el canal Lifetime estrena lo que mejor sabe hacer: transformar una historia real en una película televisiva altamente cursi y terriblemente fascinante de ver, al ficcionar a los personajes más conocidos del mundo. Es casi una tradición para la señal norteamericana, que ha llevado a la TV los asesinatos más famosos y los amores más fulminantes del espectáculo. El mismo día de noviembre en que el príncipe Harry y Markle anunciaron su compromiso, se aprobó  la producción de la cinta y se encargó un guión. Y ahora, acá estamos, frente a Harry y Meghan, una historia real, que se estrena en Chile por Lifetime a las 22 horas del miércoles 16 de mayo, sólo tres días antes de que Markle desfile en su vestido de novia en el castillo de Windsor. 

¡Leones! ¡Sexo en refugios africanos soñados! ¡Kate y William! ¡Los paparazzi! ¡Meghan deteniendo un avión para que Harry se baje y se besen! Y frases tan clichés como necesarias al ver una producción kitsch como: "No necesito que mi vida sea una perfecta pintura de la realeza. Sólo te necesito a ti". Esta película es como un piquero en las páginas del couché, aunque uno con sorpresiva mayor dignidad en su producción que otras entregas de Lifetime. 

Meghan es interpretada por Parisa Fitz-Henley mientras que Harry es el actor Murray Fraser. Y, en pos de la sinceridad, no están nada de mal, en lo que a interpretaciones de películas para la TV (un género en sí mismo) se refiere. La pareja es bastante encantadora. Logran atrapar en este romance imposible entre la divorciada de madre afroamericana y el heredero de la corona ("Hace que Wallis Simpson parezca la Dama Judi Dench", sintetiza la princesa Kate falsa sobre la diferencia de cunas de la pareja). Aunque pareciera que lo que más preocupa en palacio es que sea estadounidense ("Son gritones", dicen), antes que cualquier otra cosa. La película entrega los puntos centrales que cualquier persona que haya visto noticias o revistas en el último año puede conocer: ella es feminista -no quiere aparecer en toalla en su serie, dice la falsa Meghan-, su trabajo como actriz le permite ser activista y soñaba con ser presidente; él es el chico fiestero y rebelde de la familia que anhela el amor, ya que su vida en el ejército y su trabajo caritativo lo ha cambiado. Les hacen una cita a ciegas y listo: tras risas coquetas, un par de chistes y al príncipe recitando un poema, tenemos un romance que debe sobrevivir fotógrafos amenazantes, damas de sociedad británicas que arrugan la nariz y el océano Atlántico. 

"Si es tu chica no puede tener opinión", dice la falsa Kate Middleton, mientras que el falso William agrega: "No en público". Ese es el problema, que Meghan Markle es muy comprometida con lo político y social. Pero por eso falso Harry la ama, aunque a veces le  hace mansplaining y falsa Meghan se enoja. Uno de los grandes temas de esta pelicula es que Harry es como es, porque tuvo que caminar detrás del ataúd de su madre frente a las cámaras del mundo (lo repiten, literalmente, tres veces), y eso ha llevado a una relación tirante con su padre. Pero Charles sale al paso y recupera la confianza del príncipe colorín, al abrirle sus brazos al romance y a la nueva princesa plebeya.

Por supuesto que esta película de Lifetime es incomparable con The Crown, la gran serie de Netflix sobre la vida de Isabel II. Toda la elegencia de esa última producción, sobre relaciones humanas y los conflictos de una mujer en el poder del trono, acá no existen y tampoco deberían hacerlo. Harry y Meghan: una historia real es un divertimento hecho sin mayor ambición. Fue creada con la certeza de que aunque se desprecie a la realeza y se viva lejos de Inglaterra, igualmente se le dará un vistazo a las fotos de la boda real. Es un evento de cultura pop, y este tipo de películas y fantasías, son los subproductos necesarios para poder consumirlo con ironía. 

La película fue un éxito en su exhibición hace sólo días en Estados Unidos: 2,2 millones de espectadores en vivo -y miles de tuiteos-, lo que la transforma es una de las cuatro películas televisivas más vistas del año de la misma cadena, junto con -no es broma- Abuela cocainómana y otras delicias. 

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