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La ciencia de Freddie Mercury

La película Bohemian Rhapsody lanza una duda y aquí la respondemos: cuál es el secreto de Mercury para lograr su característico e inconfundible registro vocal.

Por Alejandro Alaluf

Sábado 3 de noviembre de 2018

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Eeeeeeeeoooooo! Para muchos, Freddie Mercury, el recordado e iconoclasta líder y vocalista de Queen, ha sido el mejor frontman de una banda de rock en la historia. Motivos tiene de sobra, por cierto: su plasticidad, su sentido escénico, su interacción con el público y, claro, su inconfundible registro y sus pirotecnias vocales. Todo lo anterior vuelve a cobrar relevancia por estos días, cuando Bohemian Rhapsody: La Historia de Freddie Mercury acaba de ser estrenada en cines chilenos.

En ella, la cinta aborda los inicios de la banda inglesa en 1970 y su ascenso a la fama durante toda esa década. La cinta se enfoca principalmente en la figura y evolución de Mercury, desde su relación familiar con sus padres hasta su sentido de liderazgo, sus obsesiones musicales y su extravagante personalidad, hasta la presentación de la banda en el recordado concierto Live Aid, en el estadio de Wembley, a mediados de la década de los 80.

Mercury tuvo una voz inusual, pero privilegiada. Se supone que podía alcanzar un raro registro de cuatro octavas, con lo que podía hacer escalar su voz, rápidamente, desde un tono bajo y profundo a notas muy altas, dignas de un tenor. Y vaya que eso se puede apreciar al escuchar el repertorio de singles históricos de la banda. Es más, la revista Rolling Stone lo incluyó en el lugar 18 de los mejores vocalistas de la historia. Aunque los fans de la banda, en todo caso, clamaron injusticia.

Porque más allá de su desplante escénico y su dominio del piano –que cultivó siendo fan de Little Richard– es su voz la que permanece en el inconsciente colectivo pop. Tanto así, que el tema es parte de los diálogos de la cinta: ¿Cómo lo hizo Freddie Mercury para alcanzar tales registros vocales? La respuesta tiene que ver con sus dientes, cuando de hecho le preguntan sobre la prominencia de su dentadura frontal. El cantante contesta, sin ningún tipo de vergüenza: “Se debe a que, como soy dientón, tengo esta voz”.

Freddie Mercury contaba con una voz inusual y privilegiada que lo transformó en una de las más características en la historia de la música pop.

Porque, en teoría, debido a eso y al espacio que se le generaba en la boca, podría llegar a un tipo de una resonancia especial y única con su voz. Es más, cuando chico, en el colegio, su apodo entre sus compañeros era justamente “Bucky” (en inglés, buck-toothed). Sin embargo, durante su vida nunca quiso intervenir su dentadura, por temor a que eso podía quitarle la magia a su registro vocal. Se supone que por eso, para que no destacaran tanto, es que optó por tener el característico bigote que lo acompañó prácticamente hasta sus últimos días.

La ciencia en Freddie

El tema de su voz ha sido digno de estudios. El 2016, un grupo de científicos europeos se propuso analizar acústicamente su producción vocal, “basado en un análisis perceptual y cuantitativo de sus grabaciones sonoras”. La investigación involucró una exhaustiva revisión con varias piezas de audio grabadas por Mercury, comparado con un cantante que simulaba su voz, a quien se le filmó su laringe utilizando una cámara endoscópica para determinar las reacciones de su sistema vocal.

El resultado está lleno de complejos tecnicismos auditivos y terminología asociada aunque, en resumen, se puede asumir que Mercury contaba con la voz de un barítono, pero que usaba como tenor, gracias a un poderoso control vocal. Y si nos ponemos más técnicos, también se puede concluir que Mercury no sólo hacia vibrar sus cuerdas vocales; además, lograba activar sus pliegues vestibulares, membranas mucosas que se ubican justo arriba de las cuerdas vocales, y que justamente son consideradas como “falsas” cuerdas vocales, ya que no tienen injerencia en la generación vocal. Pero al lograr moverlas, Mercury lograba lo que se denomina como un raro fenómeno de audio llamado “vibración subharmónica”, lo que le daba su singular registro que, por cierto, muy pocos cantantes han logrado. ¿Y su condición de “dientón”? Según la investigación, poco tiene que ver, aunque hay opiniones divididas.

Bohemian Rhapsody, la película, se centra en la figura de Mercury hasta su gran momento como frontman: la participación de Queen en el concierto Live Aid, organizado para conseguir dinero para combatir la hambruna en África. Se realizó (casi) de manera simultánea en Filadelfia y Londres el 13 de junio de 1985, con una audiencia cercana a las dos mil millones de personas. Y si bien siguió componiendo y grabando canciones con Queen, Mercury ya había a comenzado a desarrollar un gusto por la música lírica, tal como lo había manifestado la soprano Montserrat Caballé, con quien realizó un dueto en el disco Barcelona, de 1987. Pero claro, más allá de eso y del legado que dejó con Queen, claramente la voz de Freddie Mercury se perdió mucho antes de tiempo.

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