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Tienes un e-mail: la mejor comedia romántica

Cuando el género se encuentra prácticamente desaparecido, la película de Meg Ryan y Tom Hanks envejece como el vino.

Tienes un e-mail

Por Isabel Plant

Jueves 5 de abril de 2018

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Pareciera que el género desapareció, que es algo del pasado. Si se revisan los estrenos agendados en la cartelera local para los próximos meses, no existe la comedia romántica -entre la sobredosis de terror y superhéroes y animación-. Quizás la última época dorada del género comenzó en 1989 con Cuando Harry conoció a Sally y Digan lo que quieran, que finalizó en 2003 con Realmente amor y Cómo perder a un hombre en diez días. Por supuesto que aparecen luego excepciones, pero después de una avalancha de cintas protagonizadas por Jennifer Aniston o Katherine Heigl que bajaron la calidad y el encanto de una buena historia de amor y humor, han prácticamente desaparecido de la pantalla (Por eso le llaman amor fue un refrescante giro al estilo, estrenada el año pasado y nominada al Oscar).

O quizás es, simplemente, que una vez que murió Nora Ephron, el cerebro de las mejores comedias románticas de las últimas décadas, nadie ha sabido ocupar su lugar. Escritora, guionista y directora, Ephron se convirtió en una marca registrada de cómo hacer cintas románticas que no eran tontas, encantadoras sin ser endulcoradas y divertidas sin caer nunca en lo vulgar. Todo comenzó con el guión de El difícil arte de amar, con Meryl Streep y Jack Nicholson, de 1986 y basado en su propia vida y libro del mismo nombre. Pero su trío fundamental para convertirse en la reina de la comedia romántica es Cuando Harry conoció a Sally, para la que hizo el guion, y luego Sintonía de Amor (1993) y Tienes un e-mail (1998), con la dupla de Meg Ryan y Tom Hanks. Aunque esta última quizás fue la menos aplaudida en su minuto, con el tiempo sólo crece. Y quizás vista con distancia y a veinte años de su estreno, es la mejor comedia romántica de las últimas décadas.

Está, claro, la química entre la dupla protagónica. Hanks y Ryan eran de las estrellas más taquilleras del momento, en parte por su encanto natural con la cámara; Eprhon los había unido en Sintonía de amor, una película sobre si existe realmente la única persona perfecta para estar contigo, aunque sea al otro lado del país. Eso sí, en esa cinta se enamoraban a distancia y vía radio y sólo al final, en la última escena, los vimos juntos. En cambio en Tienes un e-mail vemos cómo se gustan, se odian y se enamoran.

La película es una adaptación de una cinta original de 1940, llamada The shop around the corner. Ryan es Kathleen Kelly, la dueña de una pequeña librería de libros infantiles, y Hanks es Joe Fox, dueño de una mega cadena de librerías (Fox Books). En ese momento la inspiración provenía de Barnes & Noble, la cadena de librerías que se estaba comiendo a los libreros independientes (pasaron los años y Amazon se comió a Barnes & Noble).

Centrada en el Upper West Side de Nueva York, donde la misma Ephron vivía, la película es sobre la guerra entre lo artesanal y lo masivo, encarnado en estos dos protagonistas que se conocen en un chat de internet, usando seudónimos. Son enemigos en la vida real, pero una pareja perfecta en lo digital. Esto, claro, es antes de WhatsApp, Tinder y las aplicaciones románticas. Quizás la tecnología haya cambiado -en la película se conectan a internet, no andan siempre conectados-, pero es bastante adelantada en cómo a veces la web permite conocer a alguien más profundamente que cuando se hablan en un café. Porque lo escrito a veces muestra mucho más la voz que lo hablado, y eso es lo que pasa en la cinta. Pronto Joe se da cuenta de que Kathleen es la mujer con que ha estado chateando y buscará conquistarla en el mundo real. La química perfecta entre protagonistas se traspasa también a los encantadores personajes secundarios, que incluyen a Steve Zahn y al mismísimo Dave Chappelle.

Es magnífica la alquimia que logra Ephron en la película; un amor por Nueva York sin la neurosis de Woody Allen. La directora no tenía complejos en los finales felices, todo mientras los protagonistas realmente tuvieran que luchar contra un motivo importante antes que los separe: en este caso, uno está tratando de aplastar al otro. Es un motivo inteligente, de peso, que no cae en los clichés que luego poblaron a la comedia romántica (la mujer-que-solo-tiene-tiempo-para-el-trabajo-y-no-el-amor). Para Kathleen, la librería es su vida, es un recuerdo vivo de su madre y es un pedazo de la ciudad que le da identidad, mucho mejor que la cadena Fox Books sin personalidad y sin libreros que leen libros. Nora Ephron preguntaba en broma: ¿Se puede una mujer enamorar de un republicano? Y la historia es eso, si la persona que en papel es tu opuesto, es realmente la mejor para ti.

Ephron jamás se alejó de la fantasía de la comedia romántica, donde las piezas encajan porque a veces en la vida es mejor que alguien te haga reír a que te encuentre toda la razón. Tienes un e-mail y el resto de sus películas son la razón por la que algunas veces nos sentamos en el cine: para enamorarnos, una y otra vez. 

 

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