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Pauta Mundialera

El Mundial de los actores de reparto

Selecciones históricas y favoritismo cedieron terreno ante otras que no llegaban a la Copa del Mundo como favoritas.

Por Bruno Sampieri C.

Lunes 9 de julio de 2018

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A pesar de las apuestas y esperanzas que se tenían en ellos, ni las grandes figuras ni las grandes selecciones fueron protagonistas de Rusia 2018. Alcanzadas las semifinales, ya sabemos que tendremos una final inédita, que hay un 50% de posibilidades que exista un campeón inédito o un campeón que solo una vez ha logrado este título.

El fracaso de las individualidades

 

En torneos anteriores, las grandes estrellas brillaron y fueron capaces de llevar a sus selecciones a lo más alto. En Rusia 2018, el panorama fue completamente distinto y el colectivo primó por sobre el nivel descollante de uno o dos jugadores. 

Neymar aportó con dos goles y una asistencia, pero eso no refleja el nivel mostrado por el astro brasileño, del que se esperaba aún más, principalmente por su aporte al colectivo. En base a ese ítem, Casemiro, Philippe Coutinho y Willian destacaron más que Neymar en Brasil, existiendo muchas menores expectativas en ellos que en el astro del PSG.

Cristiano Ronaldo se echó su selección al hombro, la que hay que decir colaboró bastante más que otras. Sin embargo, no fue suficiente para vencer a equipos como Irán y Uruguay. El astro portugués sumó cuatro goles en los primeros dos partidos, pero en los venideros ante Irán y Uruguay no pudo lograr llevar a su país a la victoria.

Lionel Messi fue el caso más decepcionante. Su rendimiento estuvo muy lejos de lo esperado, sumando apenas un gol y una asistencia en cuatro partidos. Este panorama fue muy diferente a lo visto en las Copas Américas de 2015 y 2016, donde su rendimiento fue notable y fue el principal responsable de ubicar a su país en las finales.

A ellos se suman: Robert Lewandowski, que ni siquiera logró marcar un gol en la competencia; James Rodríguez, que por lesiones no fue la figura que Colombia esperaba/necesitaba, y Paolo Guerrero, que no partió como titular en el partido decisivo -el primero ante Dinamarca- y que ante Francia, cuando se jugaron la clasificación, fue anulado por una de las mejores defensas de la competencia.

El colectivo tampoco estuvo a la altura

 

Pareció ver un relajo de un Brasil que, hasta el partido con Bélgica, llevaba un invicto de 15 partidos. Le había alcanzado en las clasificatorias y en los amistosos, pero al cruzarse contra otro equipo en gran momento, como Bélgica, no tuvo las herramientas para quedarse con la llave.

En el caso de Portugal, hay que considerar el momento de los equipos, porque hace dos años los lusos lograron quedarse con la Eurocopa, incluso sin Cristiano en buena parte del último partido. En Rusia 2018, no pudieron demostrar el nivel que exhibieron dos años atrás.

La Argentina de Messi jamás estuvo a la altura. Antes del mundial muchos vaticinaban que ni siquiera pasaría la primera ronda, considerando que clasificó con lo justo al Mundial y que perdió 1-6 un amistoso ante España. Llegada la cita planetaria, el equipo de Sampaoli solo destacó ante Nigeria y por momentos ante Francia, pero fueron solo destellos dentro del brillo que la hinchada argentina exige en su selección. 

Acá también se suma Alemania, selección que venía de ser campeona del mundo y de la Copa Confederaciones, pero que, en Rusia, de manera totalmente sorpresiva, estuvo muy lejos del nivel que la llevó a conseguir dos títulos y puntaje perfecto en las clasificatorias al Mundial.

Otro combinado que decepcionó fue el español. La destitución de Julen Lopetegui es la mejor justificación a lo vivido por los hispanos, los que mostraron poca variante para romper líneas y defensas cerradas, abusando de la posesión intrascendente, la que terminaba por ser inofensiva.

De los no clasificados, se pueden sacar otras selecciones que cedieron el protagonismo que pudieron haber tenido en el Mundial: Holanda, selección subcampeona en 2010 y semifinalista en 2014, ni siquiera clasificó; Italia, campeona en 2006, no clasificó y confirmó su mal momento a nivel de selecciones tras su eliminación en la fase de grupos de Brasil 2014; Chile, bicampeona de América y finalista de la Copa Confederaciones, sufrió del desgaste de tres años compitiendo a mitad de año y malas decisiones de dirigentes, entrenadores y jugadores, las que terminaron por dejar a un top ten del ránking FIFA fuera de la máxima cita planetaria.

 

Los secundarios tomaron el control

A falta de selecciones protagonistas de las últimas finales de las competencias más importantes -a excepción de Francia, finalista de la Eurocopa 2016-, equipos poco habituales en pasado cercano y de los que se esperaba, como mucho, unos cuartos de final, terminaron siendo semifinalistas.

Efectivamente, tras su subcampeonato en la Eurocopa 2016 y el nivel de sus jugadores, Francia asomaba como una de las selecciones protagonistas del Mundial, pero pocos esperaban que fueran los máximos favoritos para quedarse con la copa.

Bélgica puede denominarse la sorpresa menos sorpresiva. No se esperaba que estuviera entre los cuatro mejores, pero tampoco nadie puede extrañarse por verlos en semifinales. En Brasil 2014 fueron cuartofinalistas ante una Argentina que solo logró sacarlos en el alargue. Lo más relevante de los belgas es que desde hace años realizan grandes temporadas en el fútbol europeo.

La eliminación en la fase de grupos en Brasil 2014, sumada a la partida en los octavos de final en la Eurocopa 2016 ante Islandia, podían suponer una nueva decepción de la Inglaterra en una Copa del Mundo. Sin embargo, el entrenador Gareth Southgate fortaleció aspectos como el balón detenido, el equilibrio defensa-ataque y la inclusión de nuevos jugadores -muchos con pasado en las divisiones inferiores de la selección-, los que hacen comprender cómo esta selección llegó a la semifinal de Rusia 2018. 

Por último, asoma Croacia, una selección con buenos jugadores, pero que jamás se podría haber pensado que llegara a esta instancia. En Brasil 2014 quedó fuera en primera ronda, no clasificó a la Eurocopa 2016 y llegó al Mundial por repechaje, porque en su zona quedó dos puntos atrás de Islandia. El cambio de mano en octubre del 2017 fue clave. Zlatko Dalić tomó el mando y logró hacer que una mezcla entre estrellas (sobre todo Luka Modrić) y buenos jugadores pudiera brillar.

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