Economía

Piñera 1 y Piñera 2: las prioridades de sus primeros presupuestos

Cuáles fueron los temas y las áreas que se relevaron durante la primera administración del actual Mandatario.

Dipres

Por Eduardo Olivares

Martes 25 de septiembre de 2018

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Los presidentes plantean distintas prioridades en sus anuncios presupuestarios. A veces esas prioridades no son comparables, pues mientras algunos comparan el crecimiento del gasto de un ministerio en particular, para graficar un tema (por ejemplo, educación), a veces hay otros temas que incluyen el esfuerzo de gasto de varias reparticiones (por ejemplo, seguridad ciudadana requiere recursos de distintas carteras).

En su discurso de la noche del 25 de septiembre, el Presidente Sebastián Piñera manifestó que en 2019 se priorizarán materias vinculadas con educación, salud y seguridad ciudadana, lo que se agrega en el marco de sus propuestas sobre la clase media. En otra arista, enfatizó la idea de contar con finanzas públicas sanas.

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Clase media y equilibrio fiscal: los ejes del Presupuesto 2019

El aumento de 3,2% del gasto público es consistente con la reducción del déficit fiscal. Pero hay dudas sobre si se logrará congelar la deuda pública como porcentaje del PIB.

¿Cuáles fueron, en cambio, sus mismas prioridades en 2010, en su primer año de gobierno, cuando en septiembre anunció al país el Presupuesto 2011?

El Presupuesto 1 de Piñera 1

"El Presupuesto 2011 tiene cuatro prioridades: acento en el gasto social, reforzamiento de la seguridad ciudadana, fortalecimiento de las regiones y foco en la inversión", expresó el documento de prioridades proporcionado por la Dirección de Presupuestos ese año, llamado "El Presupuesto de las oportunidades".

En ese documento, el énfasis inicial destacó que el gasto social representó más de dos tercios del gasto presupuestario del gobierno central. En esa desagregación, se estimó que el ítem de Protección Social (que incluye programas como Chile Solidario, subsidios familiares y sobre todo pensiones) representaría el 43% del total del gasto social, seguido por Educación (29%), y Salud (24%). Estas mismas tres materias se desarrollan en las primeras páginas del informe.

La inversión pública tuvo un incremento de 18,7%. También denominada como gasto de capital, se anunció que el 29% de esos recursos se destinaría al ministerio de Obras Públicas, el 27% al de Vivienda y el 15% a Interior. En este último caso aparece por primera vez la vinculación clara con el objetivo de mejorar la seguridad ciudadana, dadas las tareas que en esa línea se asociaban con la cartera que entonces dirigía Rodrigo Hinzpeter.

Aunque las regiones figuran entre las cuatro prioridades, no existe ninguna página del documento cuyo encabezado hable de regiones o descentralización. Más bien, ese foco se refleja en la lista de proyectos que todos los gobiernos anuncian en obras de infraestructura o en recursos para iniciativas municipales. En materia de viviendas, aunque no se habla propiamente se regiones, se entiende ese énfasis al convertirse en el ministerio que para ese año comprometió el mayor salto en el gasto público (alza de 42% real). Ese foco e incremento tuvo la explicación más evidente en la necesidad de responder al desastre provocado por el terremoto de 2010.

En las siguientes páginas se mencionan gastos en áreas productivas clásicas (minería, energía, agricultura, pesca), en materias laborales (inserción femenina, capacitación), en cultura y en pueblos originarios.

Un aspecto relevante del anuncio, que durante la campaña presidencial del año previo había sido enfatizada por el comando de Piñera, descansó en lo que la nueva administración bautizó como "responsabilidad fiscal". Ello, ante el balance estructural de -3,1% (según los datos de esa época) que el primer gobierno de Michelle Bachelet había dejado en 2009, en el contexto de los gastos extraordinarios que demandó el plan para enfrentar la grave recesión global desatada en 2008. El objetivo en ese sentido, describe el documento que elaboró Hacienda en 2010, apuntaba a "converger hacia un déficit estructural de sólo 1% del PIB en 2014 y hacia un balance estructural en el mediano plazo". En 2013, cuando Piñera aplicó por completo su último presupuesto, el déficit estructural fue de -0,5%, por lo que sobrecumplió su anuncio.

Por último, como otra diferenciación con el gobierno de Bachelet 1, el primer Presupuesto de Piñera exhibió objetivos de menor gasto en áreas menos valoradas por la ciudadanía. Así, anunció la reducción de "recursos de ministerios políticos, viáticos y gastos en publicidad del gobierno". 

Los años posteriores de Piñera

En el Presupuesto 2012, el documento de prioridades incluyó el mensaje que el Presidente Piñera entregó en su discurso televisado ese año. Hizo entonces un doble énfasis. Por un lado, denominó a esa propuesta como el "Presupuesto de la clase media". Es decir, ya utilizó ese año en mensaje central del erario con que estructuró su plan presentado para 2019.

Por el otro lado, el erario de 2012 buscó enfrentar las críticas demandas expresadas en las históricas marchas de 2011. Esa temporada, las tomas de colegios y universidades paralizaron el año educacional y obligó a las autoridades a rediseñar su programa original en esa área. Por eso mismo, a la propuesta presupuestaria de 2011 se le agregaron US$ 780 millones a la cartera.

En el documento de prioridades del Presupuesto 2013, quien presentó las prioridades fue la directora de Presupuestos, Rosanna Costa (hoy consejera del Banco Central), con solo una cita inicial del Presidente Piñera. A esa propuesta Costa la tituló "Desarrollo sobre bases sólidas" y se refirió, en primer lugar, justamente a cómo las finanzas públicas habían retomado sus cifras saludables tras los años de mayores déficits fiscales. 

Como habitualmente ocurre con las presentaciones de los erarios, las prioridades son tantas que se sumerge cuál es la que realmente busca prevalecer. "[El Presupuesto] ha sido diseñado sobre la base de un especial compromiso en áreas fundamentales como educación, salud, seguridad ciudadana, innovación, pobreza, protección social y descentralización", reflexionó Costa.

El último de los erarios planeados por Piñera se presentó en septiembre de 2013, cuando las encuestas ya anticipaban con claridad el triunfo que obtendría Michelle Bachelet en las elecciones presidenciales de ese año. Por lo tanto, el Presupuesto 2014 se confeccionó no solo con la convicción de que sería usado por otro gobierno, sino además con la alta probabilidad de que esa administración la lideraría la entonces Nueva Mayoría.

El documento de las prioridades presupuestarias nuevamente estuvo rubricado por Rosanna Costa, cuyo texto tituló "Solidez, transparencia y eficiencia fiscal", y tampoco incluyó el mensaje presidencial de Piñera. De hecho, quedaron claros los énfasis de la entonces directora de Presupuestos, cuya función capital es la preservación de los equilibrios macroeconómicos a partir de la política fiscal expresada en el erario. "Este es el último presupuesto de la actual administración. Se trata, por tanto, del cierre de un ciclo en el cual se ha avanzado en tres ejes en forma simultánea: restablecer los equilibrios macroeconómicos, fortalecer la transparencia fiscal y aumentar la eficiencia del gasto público", dice el primer párrafo del informe.

El logro que más destacó Costa, en ese sentido, fue el siguiente: "Chile avanzó 27 lugares en el ránking de eficiencia del gasto público, pasando desde el lugar 40 en 2009 al 13 en 2013".

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