Política

¿A quién se dirigió Sebastián Piñera?

En la idea de llevar Chile al desarrollo basó el Presidente su propuesta al país en su cuenta pública. Los acentos esta vez, sin embargo, están puestos en un relato dirigido a un grupo social en particular.

Por Josefina Ríos

Viernes 1 de junio de 2018

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A las 11:07 de la mañana, y recordando a Bernardo O´Higgins, Sebastián Piñera comenzó la primera cuenta pública de su segundo Mandato ante el Congreso Pleno. En un salón de honor atiborrado de autoridades, el Presidente insistió con un mensaje que repitió en los cuatro mensajes presidenciales que pronunció en su primera administración. “Llegó la hora de cumplir con nuestra gran misión, la misión de nuestra generación, la generación del Bicentenario. Llegó la hora de dar un gran salto adelante para transformar a Chile, la colonia más pobre de España en América, y antes [de] que termine la próxima década, en un país desarrollado, sin pobreza”.

Esta vez, sin embargo, agregó nuevos elementos: “[Un país] de clase media, con oportunidades para que todos podamos desarrollar los talentos que Dios nos dio, seguridades para que todos podamos vivir con dignidad, y un futuro para que todos nuestros hijos, nietos y los que vendrán puedan vivir una vida más plena y más feliz”. Y es justamente en esta frase donde se centra el eje medular del relato que ofreció Piñera al país en este discurso. Mensaje que él mismo recalcó unos minutos después en la siguiente frase, “Ese es el espíritu que nos inspira y nos guiará para enfrentar con éxito los desafíos de esta segunda transición, la que nos permitirá conquistar el desarrollo, derrotar la pobreza y promover a nuestra clase media”.

Para lograr este objetivo, Piñera apuntó a las lecciones que da la historia. Así destacó el valor de la unidad, el diálogo, el respeto y la búsqueda de acuerdos. Asimismo, y como lo ha hecho reiteradamente desde la pasada campaña presidencial en adelante, llamó a evitar la lógica de la retroexcavadora, haciendo un guiño al eslogan que eligió el gobierno: “Chile lo hacemos todos”. En la misma línea, y como segunda lección, puso énfasis en el “valor del progreso y el desarrollo que deben sustentar nuestras demandas y aspiraciones”.

Pero es justamente en estos puntos donde surgieron las principales críticas al mensaje presidencial. En primer lugar, desde la oposición se le reprochó que llamara a la unidad y acto seguido descalificara duramente el estado en que el gobierno anterior entregó al país. De hecho, el Presidente dedicó una página y media de su discurso para describir la complicada situación en la que recibieron el país en marzo pasado. Por otro lado, algunos analistas apuntan a la ambigüedad de cómo la administración piñerista fomentará el crecimiento económico necesario para financiar su plan de gobierno.

Un mensaje para la clase media

Sebastián Piñera demoró un poco más de dos horas y cuarto en leer las 74 páginas de su discurso. En ellas, intentó delinear lo que será la hoja de ruta de su segundo mandato y enarboló las banderas de la libertad, justicia y solidaridad como valores básicos para "crear una sociedad comprometida con derrotar la pobreza y con alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades. En síntesis, una sociedad que nos impulse a todos a volar alto porque no deja a nadie solo frente a la adversidad”. En esta frase se desliza nuevamente su énfasis gubernamental en la clase media.

En efecto, muchas de las “medidas inmediatas” anunciadas por el Mandatario apuntan precisamente a este segmento, el más amplio del país. Disposiciones como el reimpulso de las indicaciones para reformar la Ley de Fármacos, que busca bajar el precio y facilitar el acceso a los medicamentos; el proyecto que extiende la gratuidad a los estudiantes de la educación superior técnico-profesional; la entrega de subsidios de arriendo para la clase media y adultos mayores; la extensión del Metro en Santiago y la nueva ley sobre el pago pportuno a las pymes y emprendedores son un claro espaldarazo a este grupo. A ese público vuelve a aludir cuando dentro de su agenda de futuro Piñera asume como segundo desafío la “implementación de la Red Clase Media Protegida”.

Pero los anuncios en esta línea van más allá y apelan a mejorar la calidad de vida de las personas en su día a día. Por ello, Piñera promete ensanchar las carreteras y poner fin a los peajes físicos, de manera que los viajes sean menos estresantes para los que salen de la ciudad.

Muchos de los anuncios sectoriales también se perfilan en esa dirección. En educación, por ejemplo, Piñera insistió como lo hizo en todos sus discursos del primer mandato que “era la madre de todas las batallas”. En esta oportunidad, prometió avanzar en un acceso universal y gratuito a la educación temprana, incluyendo salas cuna, jardines infantiles y preescolar. Asimismo, mejorar la educación técnico-profesional, creando liceos de excelencia en esta área, y la creación de un sistema único de créditos que sustituirá al actual CAE.

En salud, uno de los anuncios más esperados era la reforma a las isapres, donde cotiza cerca del 20% de la población. Piñera explicitó que su gobierno busca “avanzar hacia un sistema más solidario que permita avanzar hacia el fin a las prexistencias y discriminaciones en el acceso y costos de la salud, que afectan hoy a las mujeres y adulto mayores y evite que la responsabilidad de la maternidad recaiga únicamente e injustamente en las mujeres, sino que se distribuya más equitativamente”. Para ellos, dijo, crearán un Plan Universal de Salud.

Menos claro fue respecto a la reforma de al sistema de pensiones y el futuro de las AFP. Si bien se esperaba que el Presidente se explayara en este tema y presentara una gran fórmula para transformar el actual sistema, solo repitió de forma vaga lo que ya se conocía: fortalecimiento del pilar solidario, aumento de las cotizaciones y aporte a la clase media y de los adultos mayores. Además del envío de un proyecto de ley para la cotización de los trabajadores independientes.

Los temas que evitó

Piñera evitó los temas valóricos que dividen a Chile Vamos. No abordó la ley de transgéneros, ni el matrimonio igualitario, menos tocó el tema de la eutanasia. Sin embargo, si en sus anteriores cuentas públicas solía defender la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”, en esta oportunidad no hubo pronunciamiento alguno sobre esa materia.

Sobre la posibilidad de adopción de parejas homoparentales fue bastante ambiguo y puso el acento en los niños y su derecho a tener familia y no en las personas o parejas que desean adoptar: “La próxima semana enviaremos la nueva ley de adopciones, cuyos objetivos básicos son, por una parte, agilizar el proceso de adopción, para reducir los tiempos de espera de los niños en hogares o familias de acogida. Y por otra, poner los derechos del niño como principal prioridad y encontrar para cada niño la mejor familia adoptiva posible, que lo quiera, proteja, acompañe y reemplace lo mejor posible a la familia que el niño perdió”, sostuvo. 

Con todo, el fortalecimiento de la familia sigue siendo uno de sus temas preferidos, tal como lo fue en su administración anterior. Esta vez, sin embargo, fue un paso más allá, pues busca institucionalizarla. ¿Cómo? En su hoja de ruta para el futuro fijó como primera prioridad la presentación de un proyecto de ley que crea el Ministerio de la Familia y Desarrollo Social, en reemplazo del actual Ministerio de Desarrollo Social. “Su finalidad será reconocer y potenciar a la familia, con toda su riqueza y diversidad, como núcleo esencial e insustituible de la sociedad”, sentenció.

En esta línea, además, se enmarca el largo espacio que le consagró a la infancia y al acuerdo alcanzado por la mesa de trabajo transversal que sesionó por dos meses y cuyas conclusiones se conocieron esta semana.

Dedicó, también, largos párrafos de su discurso a la mujer, haciendo eco al movimiento feminista que ha copado la discusión pública durante las últimas semanas. Llamó, en esa línea, a “recuperar el tiempo perdido y marcar un antes y un después en la forma en que tratamos a nuestras mujeres”. Enumeró, después, una serie de medidas que buscan promover un cambio legal y cultural hacia relaciones más equitativas y de respeto entre mujeres y hombres. Con todo, solo repitió los anuncios que ya había hecho la semana pasada cuando anunció junto a la ministra del Sernam, Isabel Pla, la Agenda Mujer del gobierno.

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