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Las medallas improbables del deporte chileno en Lima

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Felipe Peñaloza y Antonio Cabrera dejaron atrás las críticas logrando dos medallas para Chile en el ciclismo. Crédito: Agencia Uno
POR Raul Toledo |

Una patinadora inactiva por dos años. Un tenista con el peor ránking del equipo. Y un esgrimista de apenas 20 años. Todos competidores con mínimas posibilidades que le torcieron la mano a las estadísticas.

Una delegación de 315 deportistas, participantes en 34 competencias, llevó Chile a Lima para disputar los Juegos Panamericanos de este año. Muchos de ellos llegaron como candidatos a obtener medalla en sus distintas disciplinas. Algunos, incluso, como claros favoritos, como Nicolás Jarry, Arley Méndez o Tomás González.

Sin embargo, por distintas circunstancias -desde lesiones hasta rendimientos bajo lo esperado-, sólo el gimnasta estuvo a la altura de las expectativas. Jarry, por ejemplo, obtuvo apenas la presea dorada en el doble mixto, haciendo dupla con Alexa Guarachi

Pero, por el contrario, hubo otro grupo de deportistas nacionales que no figuraban entre los favoritos y que igual obtuvieron alguno de los tres primeros lugares en sus respectivas competencias, causando una sorpresa total.

Dos años no es nada

Pese a que la patinadora María José Moya es una de las cartas más destacadas del deporte nacional, no había mayores expectativas en su desempeño para este certamen. Durante las dos últimas temporadas, “Pepa” dejó el circuito y se enfocó netamente en sus proyectos personales. La campeona mundial en los 100 y 300 metros planos de patín carrera fue a buscar la medalla de oro en los Panamericanos 2019, ya que en su palmarés tenía una presea de plata en Guadalajara 2011 y una de bronce en Toronto 2015. 

En Lima, Moya registró un tiempo de 26 segundos con 441 milésimas y alcanzó el primer lugar en la prueba de contrarreloj femenino en 300 metros. Una medalla que, en principio, no estaba en los registros del Comité Olímpico de Chile. 

El tándem perfecto

En el lanzamiento del martillo, Gabriel Kehr y Humberto Mansilla, ambos deportistas de La Araucanía, llegaban con cierto crédito a los juegos limeños. Sin embargo, tenían que luchar contra el poderío de los norteamericanos Sean Donnelly y Rudy Winkler

Con personalidad, Kehr llegó hasta el Estadio Atlético en Lima, y en su segundo intento, alcanzó la marca de 74 metros con 98 centímetros, dejando atrás todo un lío judicial que arrastraba desde 2016 en Temuco.

Su compañero, “Beto” Mansilla, también hizo una gran presentación. En 2018, ya había alcanzado uno de los trofeos más preciados de su edad: oro sudamericano y récord continental. En su quinto intento, luego de dos opciones fallidas, lanzó a una distancia de 74,38 metros y subió al podio junto con su amigo.

Desde los Panamericanos de 1955, disputados en México, que Chile no obtenía oro y plata en una misma prueba. En ese entonces, Guillermo Sola y Santiago Novas ganaron los dos primeros puestos en la competencia de 3 mil metros con obstáculos.

Barrios: una plata que vale oro

El chillanejo Tomás Barrios llegó a Lima junto con Nicolás Jarry y Alejandro Tabilo a representar a Chile en tenis. Jarry, quien fue el primer sembrado del cuadro masculino, perdió en cuartos de final frente al brasileño Joao Menezes. Sin embargo, Barrios se plantó en la arcilla limeña con autoridad, pese a ubicarse en la casilla 302 de la ATP. 

El primer gran desafío llegó contra el argentino Guido Andreozzi (110°) en los cuartos de final de la competencia. Anteriormente, Barrios había dejado en el camino a Alberto Alvarado, Roberto Quiroz y Juan Pablo Varillas. Frente al transandino, el chileno se impuso con categoría por parciales de 7-5, 4-6 y 6-2, siendo esta última manga de absoluta superioridad para el nacional (llegó a estar 5-0 arriba).

En la final, el nacional se encontró con el verdugo de Jarry: Menezes (212°). Una instancia inesperada para Barrios, que peleó punto a punto durante el primer set. Incluso, tuvo varios puntos de set, pero no pudo abrochar el compromiso en los momentos clave. A pesar de todo, el jugador se quedó con una plata impensada en el tenis masculino y mostró un alto nivel de cara a la Copa Davis.

Marcelo Tomás Barrios alcanzó la medalla de plata y demostró con creces que sí hay recambio en el tenis chileno. Crédito: Agencia Uno

Florete mágico

Con solo 20 años, Gustavo Alarcón, mostró una solvencia impensada. En la modalidad florete, el deportista brindó una de las mayores sorpresas para la delegación nacional.

En la fase de grupos, la derrota se hizo recurrente para el chileno. Race Imboden (Estados Unidos), Augusto Servello (Argentina) y Carlos Padua (Puerto Rico) aprovecharon su handicap 5-3 para imponerse de manera fácil. Sin embargo, en las etapas decisivas, Alarcón aprovechó su ímpetu para avasallar al peruano Federico Canchez (5-2) y al cubano Luis Aguilera (5-3). Estos resultados permitieron a Alarcón quedar cuarto del Grupo A y pasar directo a los octavos de final.

Luego, dos victorias consecutivas allanaron el camino de Alarcón, para encontrarse nuevamente con uno de sus verdugos: Imboden, quien, de paso, figura como el segundo mejor esgrimista del mundo en la categoría florete. La revancha fue a combate y Alarcón dejó con autoridad en el camino al norteamericano, con un ajustado 15-13. Con esa presentación, el deportista nacional aseguraba una nueva medalla, pero el camino continuaba.  La gran final lo confrontó con Gerek Meinhart. El estadounidense venía de colgarse una medalla en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Sin embargo, el chileno dio la pelea, aunque no fue suficiente y cayó por 11-15. 

A pesar del resultado, Alarcón registró una de sus presentaciones más solventes dentro de su naciente carrera y, de seguir así, tiene un futuro muy prometedor de cara a Santiago 2023. 

En equipo todo es mejor

Salvo excepciones, los deportes colectivos no habían entregado satisfacciones en los Panamericanos. En 1955, el básquetbol femenino alcanzó una medalla y en 1987 lo hizo el fútbol masculino. La sequía de 32 años terminó gracias a una notable participación del combinado de balonmano masculino. La selección comandada por el técnico Mateo Garralda alcanzó la medalla de plata.

Un equipo que contó con destacadas participaciones, como la del portero Felipe Barrientos, el aporte de los hermanos Emil y Erwin Feutchmann, más toda la experiencia del incombustible Marco Oneto, quien coronó con el segundo lugar una carrera de 20 años en Europa. 

En el camino, la Roja perdió en la fase de grupos con Argentina (31-29), venció con autoridad a Estados Unidos (34-26) y dio el batacazo ante Brasil (32-29). En la gran final, el elenco chileno otra vez se encontró con los albicelestes y no pudo cobrarse revancha, cediendo el partido por 27-31.

Las razones fueron varias: hubo más errores defensivos que en los encuentros previos, la ausencia por momentos de Oneto se notó y existió poca claridad para crearse ocasiones de peligro. 

Pero pese a la derrota, Chile conquistó una medalla impensada en los pronósticos nacionales. 

El poder de la bicicleta

El equipo chileno de ciclismo llegó convulsionado a Lima, luego de diversas críticas por los cuestionados manejos financieros de la Federación y polémicas por presencia de sustancias ilícitas, como pastillas de testosterona y clonazepam. 

Pero a pesar de los problemas, Felipe Peñaloza sacó su mejor rendimiento y alcanzó el bronce en el omnium masculino. Además, junto con Antonio Cabrera, guiaron al equipo chileno al oro en la categoría madison. 

En el esquí náutico, Valentina González llegó a Lima como campeona mundial de salto tras ganar la final de rampa en el torneo U21 en Canadá. Y a pesar de enfrentarse a las mejores del mundo, la chilena se pudo colgar la presea de bronce en el salto.

En el mountain bike, Martín Vidaurre obtuvo el tercer lugar en el Circuito Morro Solar de Lima. El chileno se quedó con el bronce y se dio el lujo de vencer al brasileño Henrique Avancini, quien figura como el cuarto de la especialidad a nivel mundial.