La acera de los tontos

El error de creer que el comunismo te protegía

China creyó que su estrategia de Covid Cero era un triunfo ante Occidente: frente a las democracias estupefactas y caóticas, el régimen te salvaba la vida. Se equivocaron.

Foto de Jimmy Liao / Pexels

Por John Müller

Lunes 5 de diciembre de 2022

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¿Por qué el régimen chino se ha empeñado en la estrategia de Covid Cero hasta el punto de arriesgarse a provocar un estallido social? Porque ideologizó la cuestión y se olvidó de que lo central de cualquier política son las personas. La estrategia de Covid Cero funcionó bien al principio de la pandemia. Como China, además, la aplicó de una manera estricta y a una escala inconcebible en Occidente, hubo expertos y organizaciones internacionales que aplaudieron. Y el régimen lo interpretó como un triunfo inherente a sí mismo: frente al caos de unas democracias estupefactas, el comunismo te salvaba la vida con su disciplina y rigor.

Pero la aparición de vacunas eficaces lo cambió todo. Entonces, el Covid Cero provocó una gran discrepancia en el máximo liderazgo chino. El primer ministro Li Kequiang llegó a publicar en ‘El Diario del Pueblo’ un artículo cuestionando los encierros por sus consecuencias económicas. Xi Jinping, en cambio, siguió defendiendo con firmeza la noción de que había que suprimir el virus. El asunto llegó hasta el XX Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), donde Xi consiguió un tercer mandato y consumó el arrinconamiento de Li hasta echarlo de la cúpula. Si se revisa la trayectoria de todos los que ascendieron se verá que han sido firmes partidarios del Covid Cero y cómplices de las políticas de Xi.

(Li Kequiang presentará su renuncia al cargo del primer ministro ante la Asamblea Nacional Popular que se reunirá en marzo próximo. Probablemente será sustituido por Li Qiang).

Ahora, con las protestas, con la fuga de trabajadores de las factorías confinadas, con las tragedias provocadas por unas restricciones que no permiten actuar con eficacia a los equipos de emergencia, los líderes chinos se han dado cuenta de que están metidos en un lío enorme y que el Covid Cero no conduce a ninguna parte. Y aunque en Pekín siguen diciendo que no se producirá “una apertura total”, han comenzado a relajar las restricciones más irritantes con la excusa de que “se dan las condiciones para ajustar medidas” pese a que los datos dicen que los contagios siguen aumentando.

La solución a este desastre es una vacunación masiva, como hicieron otros países de la región que comenzaron con la estrategia de Covid Cero -Australia y Nueva Zelanda son los mejores ejemplos-, pero cuando se masificó la vacuna pasaron a una apertura flexible. Pero China dejó de vacunar a su población de riesgo en julio. Y se ha negado a llegar a acuerdos para introducir vacunas de ARN mensajero, porque siguen confiando en sus propias vacunas de virus atenuado. Un reciente estudio en Singapur ha demostrado que las vacunas de ARN mensajero son más efectivas que las de virus inactivado.  

La salida no es fácil. El país deberá iniciar una vacunación masiva y aceptar nuevos brotes. Lo más difícil será admitir el error ideológico. Los analistas de Goldman Sachs prevén que la política de Covid Cero podría acabarse en abril de 2023, antes de lo pensado. Creen que hay una posibilidad del 30% de una salida “desordenada” con una propagación de las infecciones y continuas protestas por los controles. Por el momento, los viajes al extranjero y la llegada de turistas son casi inexistentes. El país exige cinco días de cuarentena a los turistas y nacionales que vengan desde el extranjero y en algunos sitios se siguen pidiendo PCR negativa para entrar en un supermercado.

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