Actualidad

Educación desde la docencia: la potencialidad del cine

Imagen principal
Ilustración: Felipe Rojas
POR Fernanda Valiente |

El profesor de Historia y ganador del Global Teacher Prize Chile 2020, Manuel Calcagni, explica cómo aprovechó el fuerte componente didáctico de las películas para enseñar.

“El cine es el acontecimiento de mayor bulto que ha venido a llamar a las puertas de los colegios, escuelas y universidades”, decía la escritora Gabriela Mistral. Sin embargo, luego añadía que tanto el cine como la televisión “carecen del material pedagógico indispensable que no es todavía suficiente y cualitativo”. 

“Me tocó ser profesor de tercero medio a los 24 años. Me ponía nervioso, porque uno se da cuenta de que te están examinando constantemente para ver si sabes o no. Después lo empecé a disfrutar y a aprender junto con ellos”, cuenta el Manuel Calcagniprofesor de Historia del Instituto Nacional, ganador del Global Teacher Prize Chile 2020.

“¿Cómo se transforma el cine en una herramienta pedagógica?”, pregunta Cristián Warnken

“En un viaje a Estados Unidos en familia, como no sabía mucho inglés me dirigí al cine. Veía dos o tres películas todos los días. Ahí me di cuenta de que la historia tenía mucho que dialogar con el cine. Además, era una especie de ventana al mundo que te permitía observar infinitas realidades e interpelarte a ti mismo. Después, mientras estudiaba pedagogía, pensaba en la gran cantidad de referentes audiovisuales que manejan los estudiantes, más que literarios”, responde el profesor en Desde El Jardín, de Radio PAUTA.

El poder educativo del cine 

Al ser profesor de 45 alumnos rescata la enorme riqueza que se da a la hora de dialogar. “Hay que sumarle que el capital cultural que estos estudiantes traen es muy alto. Entonces, la figura autoritaria del profesor, que viene a vaciar su conocimiento en las mentes vacías es esos estudiantes, simplemente no funcionaba en el Instituto Nacional. Cuando me di cuenta empecé a buscar metodologías para que los estudiantes pudiesen explicar sus visiones, investigar sus temáticas y entender que tenían un rol importante en el aula de clases”, explica.

De ahí nació la idea de utilizar el cine como componente educativo. Cada película habla de un periodo determinado. Entonces “el cine, además de ser algo súper atractivo, es una posibilidad de reflexionar”, agrega. Vislumbrando el punto de vista de cada creación se puede desarrollar el pensamiento crítico. Por ejemplo, menciona el caso de El Chacal de Nahueltoro (1969) dirigida por Miguel Littín, que no solo tiene mucha rigurosidad histórica por medio de archivos y los lugares de grabación. A la vez, “el punto de vista está muy marcado manifestado en los movimientos de cámara y en el montaje”, añade.

Si bien Calcagni era reacio a las películas de Marvel, pronto entendió que ellas resuenan profundamente en los estudiantes. “Estas películas me han servido mucho, porque los personajes están llenos de matices. Muchas de las cosas que estaban pasando en nuestra realidad se podían explicar a través de elementos cinematográficos”, expresa. 

Revise la conversación con Manuel Calcagni en Desde el Jardín