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La falta de estrenos en sala potencia la piratería

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Bloomberg
POR Francisca Rivera |

Los estudios han intentado rescatar algunas de sus películas de gran presupuesto vendiéndolas a través de servicios de streaming. Este modelo ha facilitado que los piratas copien y compartan de forma ilegal los nuevos lanzamientos.

Junto con la paralización de las producciones cinematográficas, el cierre de los cines y el caos en los calendarios de estrenos, la pandemia del coronavirus ha generado otro problema para Hollywood: un aumento en la piratería de películas.

Los estudios han intentado rescatar algunas de sus películas de gran presupuesto este año vendiéndolas a través de servicios de streaming por entre US$ 20 y US$ 30. Pero ese modelo de negocio ha facilitado que los piratas copien y compartan de forma ilegal los nuevos lanzamientos, con una pérdida estimada en millones de clientes potenciales para las empresas de producción.

Las descargas sin licencia de la película más reciente de Walt Disney Co., Mulán, han superado las descargas de otras películas desde su debut en Estados Unidos el 4 de septiembre en el servicio de streaming Disney+, según TorrentFreak, un sitio web que monitorea la actividad de piratería en servidores públicos. En comparación con El Rey León, que se estrenó el año pasado en los cines, Mulán registró cerca del doble de descargas en los días y semanas posteriores a su lanzamiento.

Cuando una película tradicional se estrena en los cines, los ladrones intentan obtener grabaciones de alta calidad, a menudo recurriendo al contrabando con una videocámara oculta. Con los lanzamientos digitales, los piratas usan tecnologías que no están disponibles para la mayoría de los consumidores para hacer copias perfectas de forma rápida.

El alto costo de los estrenos de películas autorizadas por streaming también puede disuadir a algunas personas. Una versión autorizada de Mulán cuesta US$ 30, además de la suscripción de US$ 7 al mes a Disney+. El filme animado Trolls 2: Gira Mundial, de Universal Pictures, propiedad de Comcast Corp., se lanzó en abril por US$ 20 a través de streaming.

Disney y Universal no respondieron a solicitudes de comentarios.

Limelight Networks Inc., que proporciona distribución digital de contenido de entretenimiento y aplica medidas contra la piratería, ha visto cómo este delito “ha aumentado drásticamente” en los últimos meses, señaló el director ejecutivo, Robert Lento.

“Pasamos hablando con nuestros clientes al respecto más tiempo ahora que nunca antes”, dijo Lento.

Marcas de agua

La técnica más común para limitar la piratería es agregar marcas de agua que ayuden a rastrear qué cliente recibió originalmente la película. Cuando se encuentra contenido en un sitio web pirata, las marcas de agua se pueden utilizar para vetar al comprador original. Pero ese método no siempre funciona, y no ha detenido el aumento de la piratería, que ya lleva varios años.

Los esfuerzos gubernamentales tampoco han tenido éxito en evitar que los espectadores accedan a contenido pirateado. Pascal Metral, vicepresidente de asuntos legales de Nagra Kudelski, otra empresa de distribución digital, dijo que los estudios están más preocupados por cerrar a los grandes piratas que distribuyen películas con fines de lucro. Los intentos de perseguir a usuarios ocasionales podrían alejar a más clientes de los que merece la pena, dijo Metral.

Lo que dice Bloomberg Intelligence

“El desempeño aparentemente silencioso de Mulán, de Disney, en la ventana de distribución premium de películas digitales plantea interrogantes sobre la viabilidad de optar por los lanzamientos en streaming en lugar de estrenos en los cines, lo que hace que sea aún más complicado para los estudios tomar la decisión de retrasar éxitos de taquilla como Black Widow y No Time to Die. Mulán parece no haber alcanzado los 10 millones de compras digitales necesarios para cubrir los US$ 300 millones en gastos de presupuesto de producción y marketing, según nuestro análisis de escenarios”.

Geetha Ranganathan, analista de medios

Si bien las películas en redes peer-to-peer (P2P) son gratuitas, esos archivos a menudo contienen malware. En consecuencia, se ha respaldado a toda una industria que ofrece streaming confiable y de alta calidad de obras protegidas por derechos de autor por una baja tarifa mensual o anuncios. El streaming de videos resuelve la mayoría de los riesgos de seguridad.

Un vacío legal en la ley de derechos de autor que permite a los piratas de streaming ser acusados solo de delito menor está en discusión en el Congreso, dijo Frank Cullen Jr., vicepresidente de política de propiedad intelectual del Centro Mundial para Políticas de Innovación de la Cámara de Comercio de EE.UU. Otros tipos de piratería en los que el contenido se vuelve a publicar como un archivo se castigan como delitos graves.

Una solución para este vacío legal ha estado en discusión al menos desde 2011, aunque las conversaciones en el Congreso aún están en curso, dijo Cullen.

“Sanciones actualizadas”

El año pasado, Karyn A. Temple, entonces directora de la Oficina del Derecho de Autor de EE.UU., le escribió al presidente y miembro de alto rango del Comité Judicial del Senado para instar a la adopción de “sanciones penales actualizadas que sean apropiadas para los delitos y el mundo digital en el que operamos”. Temple es ahora consejera general de Motion Picture Association.

El mes pasado, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) de EE.UU. lanzó una campaña publicitaria en conjunto con varios grupos comerciales de la industria. La atención se centra en el fraude y riesgos para la seguridad digital al acceder a contenido pirateado. En una conferencia de prensa, funcionarios de ICE destacaron los riesgos económicos y señalaron que la piratería tiene un costo de más de US$ 29.000 millones cada año para la economía.

“Claramente, el auge del streaming digital presenta nuevos desafíos en lo que respecta a la protección de los derechos de autor tanto para la industria creativa de contenido como para la aplicación de la ley”, dijo Derek Benner, director ejecutivo asociado de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés).

No todos los piratas quedan sin control. En agosto, el Departamento de Justicia acusó a tres hombres por su participación en una red de piratería con discos que distribuía casi todas las películas lanzadas por los principales estudios de producción. Las pérdidas se estiman en decenas de millones de dólares.