Opinión de Fernando A. Tapia

La gran depresión

"Promesas que quedaron sólo en palabras al viento. Ahora asegura que impulsará la separación de la ANFP y la Federación, pero sin comprometer plazos", dice Fernando A. Tapia: ¿Por qué deberíamos creerle a Pablo Milad?

Por Fernando A. Tapia

Miércoles 9 de noviembre de 2022

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Finalmente no hubo sorpresas en la elección de la ANFP. Pablo Milad seguirá siendo el presidente del fútbol chileno hasta el 2026. Cuatro años más, con lo que completará un total de seis en el cargo, que parecen más bien una condena que una señal de esperanza o de resurrección para una actividad objetivamente en crisis.

Porque no hay peor ciego que el que no quiere ver o sordo que prefiere no escuchar. El consejo de presidentes respaldó mayoritariamente a Milad en una segunda vuelta donde el dirigente Curicano obtuvo 34 de 49 votos posibles. La alternativa en el balotaje de Lorenzo Antillo, el representante de los representantes de los futbolistas en la propiedad y el control de los clubes, hizo que los apoyos que se inclinaron en primera vuelta hacia Fernando Aguad se volcaran en su totalidad a favor de Milad, en un ejercicio por optar por el mal menor.

La candidatura del ex presidente de Palestino, que se sumó apenas en la recta final del proceso, al menos dejó testimonio de que no todos comparten el diagnóstico de la actual cabeza de la ANFP, que incluso llegó a negar la existencia de una crisis. El esfuerzo por provocar un cambio por parte de instituciones como Colo Colo, Unión Española, O'Higgins y Palestino, además de Deportes Temuco, Iquique y Recoleta, clubes que votaron en la primera ronda por Aguad, debe ser reconocido, aún cuando luego debieron resolver en base al pragmatismo y evitar que la conducción de la ANFP cayera en manos aún más peligrosas que las actuales.

Los que respaldaron la continuidad de Milad, encabezados por el presidente de Cruzados, Juan Tagle, uno de sus principales promotores y voceros, deberán desde ahora asumir su responsabilidad por lo que venga para el futuro del fútbol chileno. Porque a diferencia de lo que declaró el principal dirigente de la Universidad Católica una vez consumada la reelección, las cosas no se están haciendo bien, sino que todo lo contrario. Allí está la crisis deportiva, representada por la eliminación del mundial de Catar. Allí están los campeonatos locales de nivel mediocre y resueltos en última instancia a través del escritorio. Allí están los consecutivos papelones de los equipos chilenos en competencias internacionales. Milad dijo que no estamos en crisis, olvidando el escándalo protagonizado este año por los árbitros y la disputa con Javier Castrilli, el mismo que demandó a la ANFP por una millonaria cifra tras su salida de un cargo que no ha vuelto a tener desde entonces una cabeza visible.

Ni hablar de la crisis de seguridad en los estadios, dificultada al doble por el distanciamiento del actual presidente con la autoridad política. El consejo de presidentes resolvió seguir tal y como estamos. Repetir la fórmula con una directiva mediocre, cuya gestión también puede ser cuestionada desde lo económico, con disputas en tribunales con socios comerciales que pueden dejar a la industria al borde de la quiebra. Qué decir de la crisis de transparencia, la que menos sentido de urgencia parece tener para el presidente que seguirá en el cargo por los próximos cuatro años. Fue el gobierno corporativo encabezado por Pablo Milad el que terminó último en el ranking en la encuesta de acceso a la información elaborada en 2021 por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP); también fue bajo su mandato en que la ANFP se desistió de continuar en la justicia con las denuncias por corrupción en contra de Sergio Jadue en Chile. La lista es larga y debemos sumar el riesgo que supone el creciente poder de los representantes de los futbolistas, y su incorporación en la propiedad o control de varios clubes. Milad prometió al iniciar su mandato una profunda reforma a los estatutos que combatiera el peligro de este fenómeno así como la regulación de la multipropiedad, es decir, establecer la prohibición para que una misma persona o grupo sea dueño de dos o más instituciones, fenómeno lamentablemente ya desatado.

Promesas que quedaron sólo en palabras al viento. Ahora asegura que impulsará la separación de la ANFP y la Federación, pero sin comprometer plazos. ¿Por qué deberíamos creerle si muchos de sus compromisos de su primer periodo no llegaron a puerto?. En fin. Situaciones que ha sido descritas y analizadas largamente en los últimos meses, y finalmente reconocidas al menos por un grupo minoritario de dirigentes, que propusieron un cambio, aunque sin éxito. Salvo que ocurra un milagro, y Pablo Milad se transforme en un estadista, seguiremos viviendo el periodo de la gran depresión.

Fernando A. Tapia participa en Pauta de Juego, de Radio PAUTA, de lunes a viernes a partir de las 12:30 horas. Escúchelo por la 100.5 en Santiago, 99.1 en Antofagasta, y por la 96.7 en Valparaíso, Viña del Mar y Temuco, y véalo por el streaming en PAUTA.cl.

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