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El mapa de la negociación política de la Cámara de Diputados

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POR Josefina Ríos |

PAUTA.cl revela las estrategias de negociación de las diversas bancadas para lo que viene tras la traumática tramitación del salario mínimo. Coordinación, diálogo y trabajo interno son los conceptos que más se repiten de uno y otro lado.

La tramitación legislativa de salario mínimo en el Congreso dejó heridas en todo el espectro político. De una y otra vereda acusan fallas y apuntan culpas. Así, desde el oficialismo advierten la falta de una disposición sincera al diálogo por parte de sus rivales y un obstruccionismo irritante que impide avanzar en temas importantes. Mientras tanto, en la oposición acusan torpeza del Ejecutivo al momento de negociar las iniciativas, pues, a juicio de muchos, intenta convertir al Parlamento en un mero buzón, olvidando constantemente que su conglomerado es minoría en ambas cámaras.

Superada con dificultades esta tramitación legislativa, donde ninguno de los sectores realmente ganó o perdió un “gallito” que a todas luces resultó mal evaluado por la opinión pública, hoy los bloques políticos sacan lecciones sobre el proceso. Y ad portas de que comience la discusión en torno al proyecto de modernización tributaria ingresado por el Gobierno, de lado y lado analizan sus estrategias de negociación de cara a las grandes reformas que ha anunciado el Presidente Sebastián Piñera, entre ellas la tributaria, de pensiones y laboral, solo por nombrar las más esperadas.

Para desglosar las visiones y tomar la temperatura ambiente de lo que está por venirse en el Congreso, PAUTA.cl conversó con los jefes de bancada de diputados de los diversos partidos políticos en el hemiciclo. Aquí las primeras luces de lo que será la actividad legislativa en tiempos donde la llamada “luna de miel” parece haber quedado ya en el olvido.

Los pasos en el oficialismo

Desde el extremo derecho del hemiciclo, el jefe de bancada de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Javier Macaya, asume que la tramitación del salario mínimo dejó importantes enseñanzas para su sector. “Debemos asumir que no somos mayoría y eso va a dificultar la tramitación de nuestras iniciativas. Es relevante que el Gobierno entienda eso para las negociaciones venideras”, admite.

En ese sentido, asegura que desde el Ejecutivo es importante que algunos ministros cambien el “tono” del discurso y se muestren más llanos a conversar. A pesar de ese pie forzado inicial, para el diputado aún existe un amplio espacio para avanzar en el programa de Gobierno, porque en el sistema chileno la figura del Presidente es fundamental. Macaya es de la idea de que el trabajo en comisiones es vital: “Es ahí donde se van articulando los consensos. En la Comisión de Salud de la Cámara tengo muy buena experiencia. En el caso del proyecto de una nueva ley de fármacos II, por ejemplo, con el diputado PS Juan Luis Castro hemos podido avanzar de excelente manera”, revela.

Con todo, asegura que en muchos casos la labor no es fácil, pues la oposición se encuentra en un estado muy líquido que en definitiva no permite saber con quién se puede negociar realmente. “El ministro Blumel ha liderado una tarea complicada en esta línea, porque la configuración actual del Congreso es difusa y las fuerzas presentes en él no están coordinadas”, agrega.

En el caso particular de la UDI, el partido está organizado a través de un trabajo temático por grupos. Es decir, cuando se trata de temas económicos son los diputados presentes en las comisiones relativas a esos temas los encargados de negociar y hacer las vocerías, esquema que se repite en todas las áreas.

En cuanto a su relación con el Gobierno, Macaya establece que el partido tiene tres opciones. La primera es generar una “complicidad absoluta” con las iniciativas del Ejecutivo. La segunda, tratar de correr el cerco hacia posiciones más extremas para darle la posibilidad al gobierno de que se sitúen en el intermedio y tenga más herramientas de negociación con las fuerzas opositoras. La tercera, y la que a él más le acomoda, es transformar a su colectividad en un partido articulador de acuerdos a través del trabajo en comisiones y una actitud convocante y colaborativa. “Mi idea es que avancemos como partido en esa dirección y creo que al menos entre los diputados y diputadas el ánimo es el mismo”, remata Macaya.

En Renovación Nacional (RN) también enarbolan la bandera del diálogo como una de sus principales fortalezas. Su jefe de bancada, el diputado Leopoldo Pérez, lo pone así: “Renovación Nacional históricamente ha sido un partido que busca consensos y es abierto al diálogo. Sea cual sea el signo del Gobierno, nosotros buscamos el entendimiento como base para construir”. Sin embargo, acusa que en estos primeros seis meses de la segunda administración de Sebastián Piñera el ambiente para la conversación no ha sido el más propicio. “Estamos frente a una oposición muy obstruccionista. A diario lo vivimos, somos notificados en las comisiones a cada momento”, asegura.

Pérez cree que es vital revertir este escenario y convencer a la oposición de que es el país el que pierde con estos enfrentamientos. “Nuestra evaluación es que las leyes que se aprueban por amplios márgenes mejoran la percepción ciudadana frente al trabajo político”.

En la misma línea, piensa que es muy importante que los partidos políticos tengan una línea común. “En la negociación del salario mínimo el Gobierno llegó a un acuerdo con la bancada DC, acuerdo que luego fue desconocido por los senadores de ese partido. Eso no puede suceder”, añade. Su impresión, en este sentido, es que el Frente Amplio ha logrado pautear a la izquierda más tradicional, la cual está aún muy desorientada. “Incluso vemos que la DC en muchos casos pareciera no quedarse atrás de los pasos que da el FA”, sostiene.

Hoy RN tiene la bancada más grande de la Cámara, con 36 diputados, y eso le da un peso significativo dentro del hemiciclo. “Nuestro interés es que a la administración del Presidente Piñera le vaya lo mejor posible y se cumpla su programa de Gobierno. Para eso existe un intenso trabajo político al interior del partido y, pese al número, hemos logrado ser un partido bastante ordenado en esa línea”, asegura.

Más al centro, en Evolución Política (Evópoli) hoy se sienten cómodos con su posición en el Congreso. Luciano Cruz-Coke, jefe de bancada de esa colectividad, asegura que para el partido ha sido fácil adaptarse al trabajo legislativo y a su relación con el Gobierno frente a sus propuestas legislativas. “En general, estamos muy de acuerdo con el Presidente Piñera y además hemos logrado abrir la cancha en algunas materias, como identidad de género, derechos humanos o con nuestra propuesta tributaria. En ese sentido, nuestros socios de coalición a veces resultan ser más conservadores que el propio Piñera y desde Evopoli aportamos en esa apertura”, explica el diputado.

En general, asegura Cruz-Coke, han tenido buena relación con sus socios de coalición y también con parte de la oposición y, al igual que Macaya, cree que el trabajo en comisiones logra avanzar adecuadamente, sobre todo cuando se tratan temas que no son tan vistosos. Sin embargo, admite que, a la hora de negociar leyes más complicadas, como lo fue el salario mínimo, el diálogo es muchísimo más complejo y resulta casi imposible negociar con bloques.

Los jefes de bancada de Chile Vamos han mantenido, según ellos, una buena y permanente coordinación para llevar a buen puerto el programa de gobierno del Presidente Piñera.

“La oposición está muy indefinida y prevalecen más los personalismos que el trabajo colectivo. En el caso de los partidos con mayor definición ideológica, como el PS y el PC, la conversación es infructuosa porque sabemos que ahí la puerta está cerrada, no conseguiremos nada de nada”, afirma. En ese contexto, piensa Cruz-Coke, hay que buscar nuevos modelos de negociación y él es partidario de buscar con quienes se pueden lograr acuerdos y evitar tocar puertas a quienes no están dispuestos a abrirlas. “Lo ideal sería poder negociar con la oposición como un todo, pero es imposible porque hoy hay muchas oposiciones distintas y es un mal negocio para el oficialismo”, plantea.

Las coordenadas de la oposición

Al otro lado de la vereda, el jefe de bancada de la Democracia Cristiana (DC), Matías Walker, señala que junto con la bancada del Partido Radical decidieron trabajar de manera conjunta. “Nos reunimos todos los miércoles para coordinar nuestras posturas y hasta el momento ha resultado muy bien”, asegura. Además, el diputado plantea que su partido busca ser una oposición propositiva y democrática y que por lo mismo optaron por participar en las mesas de trabajo que el Presidente Piñera propuso para alcanzar acuerdos nacionales en materias como infancia, salud y seguridad.

“Lamentablemente esa colaboración se ha visto entrampada con el nombramiento de Luis Castillo en la subsecretaría de Redes Asistenciales. Es innegable que hoy existe mayor tensión en el ambiente y eso dificulta las negociaciones con el Ejecutivo”, advierte. Con todo, Walker es de la posición de que los proyectos se deben analizar cada uno en su mérito y que el Gobierno debiera tender a hacer un mayor y mejor trabajo prelegislativo.

“En la negociación por el salario mínimo yo le advertí al ministro (de Hacienda) Felipe Larraín que ellos eran minoría y que debían sentarse a conversar. Todo lo que pasó con ese asunto se vio pésimo ante los ojos de la opinión pública”, dice Walker. Asimismo, reconoce que la descoordinación entre los diputados y los senadores democratacristianos que se vivió durante la tramitación del salario no debiera repetirse. “Tuvimos una reunión la semana pasada para fijar posiciones al respecto”, revela.

El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, conversa con parte de la bancada DC durante el trámite del proyecto de ley para fijar el salario mínimo.

Más allá de este impasse, el diputado espera poder seguir ejerciendo un rol propositivo para las grandes reformas que se vienen, como la modernización tributaria y las transformaciones en el sistema de pensiones. “No sé si debemos alcanzar acuerdos prelegislativos en estas materias, pero sí es fundamental sentarse a conversar y que nos escuchemos de lado y lado”.

Su par del Partido Radical Social Demócrata (PRSD), el diputado José Pérez, coincide en que han logrado generar un quehacer bastante armónico con la DC, pero que cada bancada mantiene su propia jefatura y modelos de trabajo particulares.

“Buscamos ser una oposición responsable; es decir, cada vez que veamos que un proyecto beneficia al país lo vamos a respaldar, si no lo compartimos siempre buscamos instancias de diálogo con el Gobierno para explicitar nuestras diferencias y buscar acuerdos. Queremos construir. Para eso trabajamos, no para bloquear cualquier cosa”, enfatiza Pérez.

Admite que la situación del subsecretario Castillo y la DC, sus socios naturales, ha entorpecido un poco este diálogo con el Gobierno. Esperan que se resuelva pronto. Con respecto al resto de la oposición y la idea de poder generar un bloque amplio, Pérez asegura que su partido siempre está dispuesto y no hay vetos de ningún tipo: “En buena hora si logramos coincidir, hay que buscar mecanismos para poder articular una cooperación y esa es labor, en gran parte, de los jefes de bancada”. En ese camino, cree que una buena instancia para lograr la unidad sería la tramitación de la reforma al sistema de pensiones anunciado por el Gobierno. “Es fundamental buscar soluciones definitivas en esta materia, es sin duda para nosotros el tema prioritario”, remata.

Ricardo Celis, jefe de bancada del Partido por la Democracia (PPD), admite que en el Congreso conviven hoy tres oposiciones distintas. Por una parte, está la DC con el PRSD; por otra, el PPD junto con el Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista (PC), y luego el Frente Amplio (FA), constituido por 14 fuerzas políticas distintas.

En ese escenario, el diputado Celis afirmar que buscar cierto tipo de coordinación con esos tres sectores es muy importante mirando hacia el futuro. “Los puentes de acuerdo con el Gobierno vienen después. Primero es necesario lograr una conversación constante y respetuosa con los aliados naturales”, apunta. El diputado opina que es el Gobierno, en particular sus ministros, el que debe acercarse a las distintas bancadas para conversar y no viceversa.

Con todo, el legislador agrega que su partido siempre estará dispuesto para construir acuerdos y que eso quedó a la vista con las negociaciones para alcanzar la propuesta final en torno al sueldo mínimo, donde el senador PPD Ricardo Lagos Weber ejerció el rol de líder de la oposición en las negociaciones finales con el Gobierno.

En relación con la tramitación del proyecto de modernización tributaria que comienza este miércoles en la Cámara, Celis sostiene que la oposición está protagonizando un trabajo serio y dedicado en torno a la iniciativa. “Hemos tenido almuerzos de coordinación donde hemos recibido a expertos en materias impositivas y seguiremos en este camino. Hay temas que son intransables para nosotros, como la idea de integrar el sistema, la eliminación de la renta presunta y el tratamiento tributario para las pymes”, advierte.

Manuel Monsalve, jefe de bancada de diputados del Partido Socialista (PS), es un convencido defensor de la idea de crear un frente común opositor desde la DC hasta el Frente Amplio. “En la negociación del salario mínimo logramos establecer un criterio común en la oposición en torno a un tema importante y logramos bloquear una mala idea del Gobierno respecto a la plurianualidad de la iniciativa”, reflexiona, y agrega que el Ejecutivo se equivoca al no abrirse a negociar con la oposición.

Para adelante el diputado insiste en que la colaboración entre las fuerzas de centroizquierda e izquierda deberá ser aún más fina con bancadas ordenadas y atentas. “Para abordar el tema de la modernización tributaria de manera conjunta estamos realizando almuerzos y reuniones, escuchando a expertos de la talla de Sergio Micco y Rodrigo Valdés. Tenemos un equipo técnico con personas que van desde la DC al Frente Amplio y además estamos en permanente conversación con nuestros senadores”, explica Monsalve. Piensa que la mejor estrategia es enfrentar esta negociación como bloque y no por partidos o parlamentarios en específico.

Si bien en el oficialismo existe la convicción de que el PS no está realmente abierto al diálogo y que representan una oposición obstruccionista, Monsalve lo ve de otra forma: “Seamos francos, aquí es el Gobierno el que no quiere conversar. Su intención real es dividir a la oposición para lograr sus objetivos y en el PS no estamos dispuestos a eso”. El diputado asegura que un ejemplo claro en esa dirección fue lo ocurrido con el salario mínimo, donde el Ejecutivo intentó lograr acuerdos parciales con ciertos parlamentarios. “Nosotros estamos por la vía de la conversación institucional”, insiste Monsalve. Eso, sin embargo, no significa que siempre deben estar de acuerdo en todo, “lo importante es buscar las coincidencias y avanzar en esa dirección”, apunta.

En el extremo izquierdo del hemiciclo se sienta la bancada del Frente Amplio (FA). Quien aparece oficialmente como su líder, Miguel Crispi, se apura en aclarar que él solo representa a los diputados de Revolución Democrática (RD), su partido. Despejado este punto, el diputado asegura que tender puentes de conversación con el gobierno no es un fin dentro de su sector, sobre todo porque no existen coincidencias con la agenda gubernamental.

En cambio, el diputado piensa que sería positivo coordinar mínimos comunes con el resto de la oposición en temáticas importantes, como la modernización tributaria, el reajuste del salario mínimo, la ley de presupuesto y la reforma a las pensiones. Llegar a acuerdos mínimos, no obstante, no significa a ojos de Crispi transformarse en un bloque unido, pero “la evidencia demuestra que en conjunto se pueden correr los cercos”, agrega.

A su juicio, lo óptimo es sentarse a dialogar para cada proyecto en particular. Es por ello que en RD decidieron sumarse a los almuerzos de coordinación en torno al proyecto de modernización tributaria. “No existen compromisos, pero es bueno que todos mostremos nuestras cartas”, sostiene el diputado.

Así al menos sucedió en la tramitación del salario mínimo: si bien el FA se sumó al resto de la oposición al momento de votar en contra de la propuesta gubernamental y luego para rechazar el veto que presentó el Ejecutivo a la iniciativa aprobada en el Senado, más tarde decidieron votar en contra de la propuesta consensuada por el gobierno y la ex Nueva Mayoría. “Fue un buen ejercicio lo que se vivió en ese trámite legislativo, pero no exitoso porque nosotros terminamos oponiéndonos a la solución final. Con todo, la conversación es buena aunque no siempre de frutos”, concluye Crispi.

Pese a los reiterados llamados y mensajes de PAUTA.cl a los jefes de bancada de diputados del Partido Comunista, Daniel Núñez, y de la Federación Regionalista Verde Social, Alejandra Sepúlveda, ninguno de ellos respondió estos requerimientos de información.