Internacional

Argentina entra a la sala de urgencias

El plan del Presidente Macri contempla un impuesto a las exportaciones, un ajuste fiscal y negociar con el FMI para que la economía se recupere rápido de una recesión y llegue al equilibrio fiscal en 2019, cuando habrá elecciones. La tarea es titánica.

Por Marcela Gómez

Lunes 3 de septiembre de 2018

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Fueron 25 minutos de sinceramiento, en que reconoció que Argentina estaba en crisis, que se adoptarían medidas de emergencia y que su política de cambios graduales fracasó. En cadena nacional, el Presidente Mauricio Macri -que la última semana vio la economía zozobrar a pesar del apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI)- pidió comprensión y apoyo a sus compatriotas: “Esta crisis no es una más, tiene que ser la última”. Como las medidas que quedan son marginales, es ahora cuando el barco tiene que flotar.

Las medidas anunciadas no son menores: una retención tributaria a las exportaciones (que el propio Macri calificó de “impuesto malísimo”, pero alegó que la emergencia lo obligaba a ello) y el establecimiento de una drástica reducción del aparato estatal pasando de 22 a 11 ministerios (fusionando unos y rebajando otros a subsecretarías).

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, admitió que este año la recesión será más fuerte que lo previsto (-2,6% versus el -1% inicial) y que las políticas que se habían aplicado habían dejado al descubierto, “quizá demasiado, el flanco fiscal”.

La autoridad anunció un nuevo programa fiscal que busca que el país alcance un equilibrio en sus cuentas públicas en 2019 y un superávit de 1% del PIB en 2020. Para ello, se aplicará un ajuste fiscal en las inversiones equivalente a 0,7 % del PIB; junto con otros ahorros por 0,7% en subsidios (algunos traspasados a las provincias, como las tarifas eléctricas) y otros ítemes, incluido el congelamiento del ingreso de personal y un 20% de ahorro real en bienes y servicios.

Complementariamente, se espera recaudar el equivalente a 1,1% del PIB por las retenciones a las exportaciones, que serán $ 4 por dólar para las exportaciones primarias (agrícolas) y de $ 3 por dólar para el resto de las exportaciones.

Pero también habrá gastos adicionales. Lo admitió el Presidente Macri: “Sabemos que con esta devaluación la pobreza va a aumentar. Y vamos a estar ahí para quienes más expuestos estén en este momento”. Así, se destinará 0,3% del PIB a mayor gasto social, con especial foco en algunos programas como la asignación por hijo, la canasta de alimentos y los precios de los medicamentos para los jubilados.

Los ojos en el dólar

Ya que los anuncios del gobierno argentino coincidieron con el feriado del Día del Trabajo en Estados Unidos, analistas consultados comentaron que había que esperar lo que ocurriera este martes en el mercado cambiario y bursátil para tener una señal sobre la recepción de los mercados.

Al cierre de los mercados tras los anuncios, el dólar subió 2,7% a $39 en bancos y agencias de Buenos Aires, según consignó Ámbito Financiero, que también dio cuenta de una subasta del Banco Central de Argentina (BCA) para contener el precio.

¿Por qué es tan importante qué pase con el dólar? Hay razones económicas y también sicológicas. El vicepresidente de la CFA Society de Argentina, Santiago Padua, recordó: “La economía se veía bastante bien hace unos meses, pero vino una sequía, los agricultores no liquidaron las divisas que se esperaban, empezaron a escasear los dólares y la crisis cambiaria mutó a crisis económica, ya que para contener el tipo de cambio el BCA subió la tasa de interés y eso comenzó a frenar la actividad”. Todo ello, agregó el experto, derivó en una crisis política cuando la oposición vio debilitado al gobierno.

Extracto de la presentación del gobierno argentino.

El economista enfatizó que como el precio del dólar es uno de los más importantes de la economía argentina, “se piensa que apaciguando la cotización del dólar el resto de los precios se calman, como lo vimos en otros momentos del año. Como la inflación no baja, nadie quiere tener pesos encima y el argentino que puede ahorrar -y los inversionistas- compran dólares”. Así, todo se dolariza.

Eric Ritondale, de la consultora Econviews, agregó que el alza del tipo de cambio modificó la agenda y generó espacio “para que los exportadores de alguna manera aceptaran transitoriamente una retención que genera importantes ingresos para el gobierno. Esta medida en Argentina no es novedad, se aplicó algo así en 2002”. Precisó que lo que sí es nuevo es que el impuesto sea para todos los exportadores, incluyendo servicios, y que la tasa sea fija, lo que podría licuar el monto si el tipo de cambio sigue subiendo.

“En el próximo tiempo veremos si este es o no el último round de corrida cambiaria”, añadió.

Lo que viene

Los próximos días y semanas serán cruciales. Por de pronto, y con el agresivo plan de ajuste fiscal ya en marcha, el titular de Hacienda estará en Washington, Estados Unidos, negociando con el FMI un adelantamiento de los recursos inicialmente estipulados para 2020 y 2021 (en total US$16 mil millones) con un solo objetivo: convencer al FMI que desembolse US$ 29.000 millones en 2019 de modo que Argentina no tenga que endeudarse para hacer frente a los próximos vencimientos de deuda. En total, el financiamiento completo del FMI alcanza una línea de crédito de hasta US$ 50 mil millones.

Economía

El fantasma vuelve a Argentina: cómo negociará con el FMI

El anuncio trajo calma, pero aún es temprano para saber si es suficiente para los inversionistas y cuál será el costo político.


A partir de ahora el cronograma previsto por el gobierno no admite errores ni aplazamientos: el objetivo no sólo es salir rápido de la recesión, sino mostrar a los mercados que para 2019, cuando termina el mandato de Mauricio Macri, el país tiene su financiamiento cubierto. Y que si bien se cometieron errores (el mandatario ahora redujo ministerios que él mismo creó, por ejemplo), hubo capacidad de ordenar la casa gracias a un ajuste del sector privado y público.

Es una apuesta alta en la antesala de la campaña electoral (las elecciones presidenciales tendrán lugar en octubre 2019) y, por ello, la mayor parte del ajuste se hará este año. Pero no será fácil. Hay críticas fuertes desde la oposición. Entre los partidarios del gobierno lo que prima es más bien la resignación de tener que llegar a estos extremos.

El economista Santiago Padua estimó que en los próximos meses se acelerará la inflación y aumentará la pobreza, razón por la cual Macri “adopta medidas de apoyo a los más vulnerables para evitar una crisis social”. Agregó que, paralelamente, “para que reducir al máximo que la oposición, que nunca ha sido constructiva, pueda capitalizar esta crisis, el gobierno está negociando el presupuesto 2019 con ellos antes que ingrese al Congreso, para que sean muy claras las medidas que se están tomando”.

La incertidumbre del mañana

En su discurso, Macri nunca dejó de deslizar sus críticas a la herencia recibida de la administración Kirchner. Lo hizo, por ejemplo, al plantear que el escándalo de los "cuadernos K" afectó la imagen país y repercutió en la crisis vivida la semana pasada. “En todos nosotros ha crecido la conciencia de que no podemos seguir gastando más de lo que tenemos, y mucho menos convivir con la corrupción”, pronunció el Jefe de Estado argentino.

Desde la óptica de los mercados,  el economista de Econviews dijo que más allá de la vialidad y sostenibilidad política de lo que se está haciendo, se está apuntando en la dirección correcta con el esfuerzo en ordenar la situación fiscal y que, si no hay algún evento inesperado, la economía debiera responder positivamente.

Esto, agregó, debiera ir progresivamente mejorando la percepción de los inversionistas globales. “No hay duda de la voluntad del gobierno de lograr un equilibrio fiscal e incluso superávit, y con el financiamiento del FMI como prestamistas de última instancia las presiones financieras son manejables. Pero hoy hay un castigo a la deuda de Argentina, las tasas de rendimiento de bonos se están tradeando [comerciando] a niveles que no son lógicos para nuestra calificación crediticia. Ahí lo que pesa es nuestro historial, más que los fundamentos, y que los inversionistas se están saliendo de los [mercados] emergentes. Además, los grandes tenedores de deuda argentina están sobreexpuestos. Por todo eso, no esperaría una revalorización rápida del riesgo país”.

Cuando la pregunta es qué pasa si este plan no logra los resultados esperados, parece no haber respuestas. Es que el set de medidas parece acabarse y lo que queda es marginal. Por ejemplo, una negociación más política con la oposición que sacrifique alguna figura del gobierno, una suerte de chivo expiatorio.

En lo económico, “en coordinación con BCA, se pueden dejar de hacer estas subastas que hacen que el banco pierda reservas y liberen el tipo de cambio esperando que, dada la recesión, no se traslade tanto a precios”, estimó Santiago Padua. Y añadió que si bien es cierto que el Presidente Macri “recibió la economía devastada, ya pasaron tres años y la cosa no cambió mucho. Tienen que asumir sus propios errores”.

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