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Columna de John Müller: “El viaje a China de Boric”

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POR Equipo Radio Pauta |

Las presiones de Pekín obligaron a España a limitar la doctrina que permitió al juez Garzón detener a Pinochet en Londres. ¿Limitará el gobierno chino las convicciones del presidente?

En 1624, el poeta John Donne publicó el poema ‘Ningún hombre es una isla’. En su verso más citado dice: “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

En el siglo XVII, las comunicaciones no permitían soñar la aldea global que hemos llegado a ser. El poema, que dio título a una de las novelas más famosas de Ernest Hemingway, hoy es una realidad gracias a la tan criticada globalización. Porque hay que admitir que no sólo se globalizó el comercio, también la solidaridad humana y el deseo de que en todas partes del mundo nuestros derechos se respeten de la misma manera.

El presidente Gabriel Boric viajará a China el próximo mes de octubre. En el diario ‘The Washington Post’ manifestó que mantendrá allí su “tono” acostumbrado de exigir respeto a los derechos humanos en cualquier lugar y circunstancia. “Esto se aplica a todos los países del mundo”, añadió.

El viaje será una buena ocasión de comprobar cómo ha cambiado la actitud china ante esta cuestión y hasta donde se pueden llevar las convicciones del presidente. Afortunadamente, el respeto a los derechos humanos se ha convertido en un estándar que quizá no pueda ser impuesto mediante la coerción, pero sí por su gran coste reputacional. Pekín lo sabe bien.

Hay que señalar, eso sí, un antecedente que, dada su amistad con el exjuez español Baltasar Garzón el presidente debería conocer. La doctrina de la jurisdicción universal que le permitió a Garzón ordenar la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1997, fue fuertemente restringida en España por el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero en 2009 y nuevamente limitada en 2014 precisamente por las presiones de China, ya que en un juzgado de Madrid se había presentado una querella contra cinco líderes comunistas por la matanza de Tiananmen, entre ellos Jiang Zemin y Hu Jintao.

Como consecuencia de esto, hoy, los jueces españoles no podrían ordenar la detención de Pinochet en Londres. Las campanas ya no doblan por las víctimas chinas de la represión estatal.