Roberto González y la polarización en Chile: “Existe, es concreta y se manifiesta de manera muy realista”
En Pauta Propia, el psicólogo y académico de la Universidad Católica, analizó cómo la desafección del centro, la desinformación y la falta de diálogo amenazan la convivencia democrática.
La polarización se ha intensificado en Chile, reflejada en debates cada vez más confrontacionales y en una ciudadanía dividida entre posiciones más marcadas. Las campañas electorales han reforzado identidades rígidas, y las próximas elecciones se perfilan como una competencia entre visiones muy distantes, una tendencia que también se observa en países como Estados Unidos y Argentina.
En Pauta Propia, Cony Stipicic conversó con el psicólogo y académico de la Universidad Católica, Roberto González, investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), quien analizó las causas y consecuencias de la polarización, así como los factores que la amplifican o la moderan.
“Este tema ha ido capturando la atención de muchos equipos de investigadores, en muchas universidades a nivel global, porque efectivamente tiene enormes consecuencias en lo que llamamos principios fundamentales de la democracia“, explicó González.
Dos tipos de polarización: ideológica y afectiva
Antes de comprender cómo enfrentar el problema, el experto indicó que no toda polarización es igual. En la conversación, distinguió entre polarización ideológica y polarización afectiva.
La primera, mencionó que “se establece en torno a temas. Por ejemplo, cuando en Chile se aborda la discusión acerca del aborto, si es más Estado o es más empresa privada, el tema de los pueblos indígenas. En fin, son temáticas que típicamente generan visiones y representaciones de las sociedades distintas, que muchas veces cuando no convergen se polarizan esas posiciones”.
La segunda, aseguró, “se ancla en las identidades y no en los temas. (…) Lo que hace es que las personas tienden a exhibir sentimientos exageradamente positivos hacia su propio grupo político con el se identifica y muy negativos o derogatorios de los grupos políticos que son competencia”.
La polarización afectiva, señaló, es la más compleja porque “está en la esfera emocional” y genera intolerancia hacia quienes piensan distinto. Un fenómeno que, según dijo, se ha visto potenciado por las redes sociales y la desinformación.
“En Chile la polarización existe y es concreta”
Sobre el nivel de polarización en el país, González fue claro: “En Chile existe, es concreta30, sobre todo en la expresión de actitud de las personas”.
Agregó que aunque la élite política es más polarizada ideológicamente, la ciudadanía también expresa una fuerte polarización afectiva, lo que influye en el comportamiento electoral. “El 47% de los chilenos cambió su posición ideológica en los últimos años“, reveló.
Y añadió: “Hoy día, la volatilidad de la orientación política de las personas es alta y eso puede llevar a que una persona que 6, 7 años atrás se identificaba con la izquierda, hoy ya no se declare como de izquierda”.
Un centro desafeccionado y el riesgo de los liderazgos populistas
El investigador comentó que esta dinámica puede explicar el mal desempeño electoral de los partidos o liderazgos más “moderados o de centro”.
“Tenemos un centro que está muy desafeccionado. Cuando las personas se desafeccionan de su identidad política, no tienen un referente claro y por eso, esas personas se pueden mover. De hecho, cuando están más desafeccionados, rechazan cualquier posición política y ese grupo tiende a ser mucho más crítico y va a actuar movido justamente por los liderazgos que ellos resuenen o sintonizan con sus necesidades”, planteó.
González advirtió que ese grupo de votantes, cada vez más impredecible desde la entrada en vigor del voto obligatorio, se mueve por afinidad con ciertos liderazgos, lo que puede abrir espacio para opciones más radicales.
“Por eso los liderazgos más populistas pueden ser más atractivos para muchas de esas personas. Y ese es el riesgo, porque eso puede finalmente menoscabar el funcionamiento de la democracia”, aseveró.
Cómo enfrentar la polarización
González planteó que la academia ha identificado tres líneas de acción fundamentales para enfrentar este fenómeno: combatir la desinformación, fomentar el contacto entre personas con ideas distintas y fortalecer normas sociales que promuevan la convivencia.
“Cuando percibes que gente de tu grupo se junta con personas de otras posiciones, tú lo haces más, y eso reduce la polarización”, afirmó.
Además, advirtió que las redes sociales funcionan como cámaras de resonancia, donde las personas solo escuchan las ideas de su propio grupo, lo que refuerza los prejuicios y emociones negativas hacia los demás.
“El nuevo gobierno no podrá avanzar sin diálogo”
De cara a la segunda vuelta presidencial, González advirtió que el próximo gobierno enfrentará un Parlamento sin mayoría y deberá apostar al entendimiento: “Quien asuma el gobierno, quien tenga esa responsabilidad, que tenga plena conciencia que no va a avanzar en su agenda si no logra estimular mecanismos de diálogo, de conversación y de negociación“.
Mira la entrevista completa con Roberto González en el video insertado en la nota y conoce en profundidad cómo la polarización afecta nuestra convivencia democrática y qué podemos hacer para superarla.