Emilia García y el retorno de lo religioso al debate público: “La religión aparece como un descanso frente al estímulo constante de decidir individualmente”
La socióloga Emilia García analizó en Radio Pauta cómo la religión reaparece en la cultura pop y se vuelve una disidencia suave frente al individualismo contemporáneo.
En Pauta de Análisis de Radio Pauta, conversamos con Emilia García, socióloga y directora de Estudios del Centro Idea País, sobre el inesperado retorno de lo religioso al debate público.
A partir de una columna que generó amplia conversación, la entrevista abordó por qué Dios vuelve a aparecer como tema cultural en música, cine y redes sociales, especialmente entre jóvenes.
Hablar de Dios hoy se volvió contracultural
García explicó que el fenómeno no implica un aumento estadísticamente significativo de la religiosidad, pero sí un cambio en la forma en que se expresa.
“Vale preguntarse si Dios está de moda de nuevo, pero está de moda en la versión de nuestra generación de trending topic”, afirmó, y subrayó que hoy hablar de fe se ha vuelto contracultural tras años de silencio en el espacio público.
Uno de los detonantes de esta discusión fue el último trabajo musical de Rosalía, que incorpora símbolos religiosos y referencias explícitas a Dios. Según García, resulta llamativo que una figura central de la cultura pop hable abiertamente de su espiritualidad en contextos altamente secularizados.
Esto, plantea, conecta con una búsqueda de sentido que no aparece reflejada completamente en los datos duros, pero sí en expresiones culturales.
Religión, individualismo y búsqueda de sentido
La socióloga vinculó este interés con los efectos de la modernidad, como la secularización y la desinstitucionalización.
En ese marco, describió lo que llamó el “crossfit existencial”, una lógica donde la autonomía absoluta y el “sé tú mismo” terminan siendo una carga. Frente a esa presión, la religión aparece como un espacio de descanso y contención.
García señaló que muchas personas no buscan necesariamente volver a las instituciones religiosas tradicionales, sino encontrar pertenencia y horizontes compartidos.
“La religión genera una efervescencia colectiva”, explicó, y la comparó con la experiencia emocional de un estadio lleno. Este fenómeno también se observa en el auge del cine faith-based, influencers religiosos y formas de espiritualidad más personalizadas.
Finalmente, advirtió que esta nueva religiosidad plantea desafíos para las iglesias, ya que convive con una fuerte autonomía individual. “Creo en Dios, pero en mi Dios”, resumió, destacando que comprender esta tensión será clave para interpretar el lugar que la fe ocupa hoy en la cultura contemporánea.