Bettina Horst aborda las dificultades para instalar un nuevo gobierno y el funcionamiento de la Alta Dirección Pública
En La Mesa de Todos de Pauta Propia, la economista advirtió sobre las tensiones estructurales del Estado, los criterios de confianza en los nombramientos, la alta rotación de cargos y la falta de reformas profundas en cada cambio de ciclo político.
La instalación de un nuevo gobierno no depende solo de los anuncios políticos ni de las prioridades programáticas. Gran parte del éxito —o fracaso— se juega en un terreno menos visible: quiénes ocupan los cargos del Estado, bajo qué reglas y con qué criterios se mantienen.
Ese fue el eje central de la conversación con Bettina Horst, economista, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo y consejera del Sistema de Alta Dirección Pública (ADP), en La Mesa de Todos de Pauta Propia.
Un desafío mayor para el próximo ciclo político
Desde el inicio, Horst advirtió que el próximo ciclo enfrentará un escenario más complejo que los anteriores. “Yo creo que la instalación de este gobierno va a ser bastante más difícil de los anteriores”, afirmó, apuntando al crecimiento sostenido de la ADP desde su creación.
Según explicó, el sistema ha crecido sin fortalecer su estructura, lo que termina ralentizando la instalación de cada administración.
“Nace el año 2002 y han ido sumando cargos y más cargos y más cargos, lo cual implica una fuerte carga (de) entrevistas para los cargos directivos de primer nivel que han ido creciendo. Pero no ha crecido así el número de consejeros, el número de hombres que están ahí disponibles para poder ir seleccionando esto ejecutivo”, aseguró.
“Entonces cada año se hace más difícil la instalación porque cada año se necesita cubrir, o sea, cada gobierno, cada ciclo se necesita cubrir un mayor número de cargos, lo cual ralentiza la instalación”, agregó la economista.
Alta Dirección Pública: mérito, confianza y política
A más de 20 años de su creación, la ADP sigue tensionada entre la profesionalización y la lógica política. “Hoy día el sistema está basado en el mérito y la confianza“, señaló Horst.
Sin embargo, advirtió que esa confianza no está claramente definida y sigue dependiendo de la autoridad de turno: “Si no cuenta con esa confianza, simplemente se puede despedir los cargos del director de servicio”, añadió.
Alta rotación y falta de evaluación
Uno de los problemas más críticos, según la economista, es la alta rotación de directivos con cada cambio de gobierno y la ausencia de herramientas efectivas para evaluar desempeño.
“La gran mayoría de los directivos de primer nivel no sobreviven el primer año mandato del gobierno de turno”, aseveró.
A su juicio, los actuales convenios de desempeño no reflejan realmente la gestión, lo que facilita desvinculaciones sin una evaluación profunda.
Un sistema que no resiste más parches
Horst fue especialmente crítica al referirse a la falta de reformas estructurales: “Hoy día, tal como estamos, es un baile de máscaras“, indicó y agregó que “el sistema no aguanta seguir creciendo sin hacerle modificaciones estructurales de fondo”.
También cuestionó la tendencia a responder a los problemas creando nuevos servicios o ministerios, sin una reorganización integral del Estado.
Una demanda ciudadana por un mejor Estado
Pese a que reconoció que la modernización del Estado es un tema poco atractivo políticamente, Horst sostuvo que hoy existe una oportunidad. “La ciudadanía está demandando un mejor Estado, un Estado más eficiente”, cerró.
La entrevista completa profundiza en estos dilemas y en cómo la Alta Dirección Pública se ha convertido en un factor clave para entender cómo se conforma —y cómo funciona— un nuevo gobierno.