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Raúl Figueroa apunta a la educación básica como origen de las brechas en los resultados de la PAES

POR Micaela Galarce Mascaró |

En Pauta Propia, el exministro de Educación sostuvo que el sistema de admisión ha incorporado mayor flexibilidad y medición de habilidades, pero advirtió que estos ajustes no pueden compensar por completo las desigualdades.

La publicación de los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) volvió a instalar una discusión de fondo en Chile: por qué los mejores puntajes siguen concentrándose mayoritariamente en estudiantes de colegios particulares pagados.

En entrevista con Pauta Propia, el director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello, Raúl Figueroa, abordó los principales desafíos que hoy tensionan el sistema educativo.

“La causa de esas brechas no está en las características de los instrumentos de medición, sino en qué es lo que ocurre a lo largo de las trayectorias educativas de esos estudiantes”, señaló recalcando que la PAES, al igual que la antigua PSU o la PAA, solo refleja desigualdades que se arrastran desde la educación básica.

Más flexibilidad, pero con límites

Figueroa también defendió los cambios incorporados en la actual versión de la PAES, destacando que ahora mide no solo conocimientos, sino también habilidades, y que introdujo mayor flexibilidad para los postulantes.

Sin embargo, fue categórico en que estos ajustes no pueden compensar por completo las desigualdades de origen. “Nunca van a lograr compensarlas del todo (…) por eso los esfuerzos tienen que ser de largo plazo”, sostuvo.

El problema empieza en la educación básica

Uno de los puntos más críticos que abordó el exministro de Educación fue la brecha en comprensión lectora desde los primeros años de escolaridad.

“Cuando un niño que no tiene en cuarto básico la comprensión lectora adecuada, es difícil que tenga el mejor resultado posible en la PAES en cuarto medio”, advirtió y subrayó que el foco de la política pública debe estar en los primeros niveles educativos.

A eso se suma, dijo, un problema concreto que afecta a la educación pública: la pérdida de clases por paralizaciones. “Si tú sumas todas las paralizaciones durante los 12 años, esos jóvenes pueden haber perdido entre seis meses y un año completo a lo largo de su trayectoria”, aseveró.

Autonomía y menos burocracia

Finalmente, Figueroa descartó que se necesite una nueva reforma estructural al sistema educativo. A su juicio, el problema pasa por una excesiva regulación que ahoga la gestión escolar.

“Tenemos una maraña burocrática, una sobre regulación (…) que no les da para poder poner el foco en lo pedagógico”, criticó.

En lugar de cambios radicales, el director del Instituto de Políticas Públicas de la UNAB propuso fortalecer la autonomía de los colegios y recuperar valores básicos como el rigor, la disciplina y el trabajo sistemático. “Lo que requiere es darle a los colegios espacios de libertad, autonomía e innovación”, concluyó Figueroa.