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John Müller: “La excarcelación no es una buena noticia si no se termina la persecución”

POR María Alejandra Gallardo Contreras |

En Radio Pauta, el analista internacional John Müller advirtió que las excarcelaciones en Venezuela son gestos tácticos que no ponen fin a la persecución política y analizó el rol de Donald Trump como un líder que ejerce el poder global desde una lógica personalista, propia de “nuevos reyes”.

En Primera Pauta de Radio Pauta conversamos con John Müller, quien analizó la situación en Venezuela tras las recientes excarcelaciones de presos políticos, el impacto de la presión internacional encabezada por Donald Trump y el estilo de liderazgo global que hoy domina la escena internacional.

Müller fue enfático en marcar la diferencia conceptual y política entre excarcelar y liberar. “El régimen ha hablado de excarcelación, y eso no es casual”, señaló, y explicó que se trata únicamente de sacar físicamente a personas de la cárcel, manteniendo intactas las causas penales.

Desde su mirada, esto permite al poder seguir controlando a los excarcelados mediante el miedo y la amenaza permanente de volver a detenerlos.

Presos políticos y represión estructural

El analista recordó que las excarcelaciones anunciadas no alcanzan ni al centenar, mientras que existen más de mil presos políticos en distintas cárceles del país. Muchos de ellos llevan años en prisión provisional, algunos incluso por más de dos décadas sin cargos formales.

“El hecho de que se excarcele a un grupo reducido no puede considerarse una buena noticia”, afirmó, e insistió en que mientras no se cierre la persecución judicial, la represión continúa bajo otra forma.

Müller advirtió que quienes salen de la cárcel no pueden rehacer su vida: no acceden a trabajo, no pueden hablar con la prensa y, en muchos casos, terminan forzados al exilio. La represión, subrayó, no ha terminado y sigue siendo parte del funcionamiento cotidiano del régimen.

Tortura, Trump y el poder global

Sobre las violaciones a los derechos humanos, sostuvo que la tortura ha operado como un sistema de control social y recordó que los delitos de lesa humanidad no prescriben ni pueden ser amnistiados, por lo que sus responsables siguen expuestos a la justicia internacional.

En cuanto a Estados Unidos, explicó que Trump canceló una segunda oleada de ataques tras las excarcelaciones, aunque mantiene la presión sobre el régimen.

Para Müller, el expresidente actúa bajo una lógica de “neorroyalismo”, entendida como una forma de ejercer el poder propia de “nuevos reyes”: líderes que concentran las decisiones en su figura, reducen el peso de las instituciones y conciben la política internacional como un tablero de ajedrez, donde los países son piezas que se mueven según su voluntad personal más que por reglas compartidas.