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Luis Cordero afirma que desde 2022 Chile enfrenta un nuevo escenario en seguridad y hace balance de la gestión

POR Sofía Cereceda Sotta |

En La Mesa de Todos de Pauta Propia, el ministro de Seguridad Pública, evaluó resultados de la actual administración, destacó la baja de homicidios y llamó a evitar decisiones que puedan agravar el temor ciudadano y debilitar la coordinación institucional.

La seguridad se convirtió en el eje central del debate político chileno y en uno de los principales factores que tensionaron al gobierno del Presidente Gabriel Boric. En La Mesa de Todos de Pauta Propia, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, explicó cuándo el Estado tomó conciencia de la magnitud del problema, hizo un balance de la gestión del Ejecutivo en la materia y advirtió sobre los errores que el próximo gobierno no puede cometer.

El avance del crimen organizado, la aparición de delitos inéditos y el aumento de la violencia obligaron al Ejecutivo a reordenar su agenda y priorizar la seguridad. En ese contexto, la creación del Ministerio de Seguridad Pública fue una de las principales respuestas institucionales a ese cambio.

El cambio del escenario delictual desde 2022

Ese proceso no fue inmediato ni respondía a un solo factor. Según explicó el ministro, la magnitud del fenómeno se hizo evidente al analizar las cifras y la evolución de los delitos en el tiempo, más allá de coyunturas políticas específicas.

Yo diría que el año 2022 es un año que es clave“, afirmó, descartando que el cambio tenga relación con el plebiscito constitucional.

Al revisar los datos históricos, sostuvo que Chile comenzó a enfrentar delitos que antes no formaban parte de su realidad criminal: “Hablamos fundamentalmente de homicidios y mucha violencia, especialmente respecto de delitos en los cuales el país no tenía hasta ahora conocimiento detenido, que eran los secuestros extorsivos, las trata de personas, el tráfico migrante“, afirmó

Pandemia y migración: factores que instalaron la seguridad como protagonista

El secretario de Estado, señaló que este escenario se configuró por una combinación de elementos. “En general, las democracias tuvieron problemas de seguridad muy severos después del término de la pandemia“, aseveró y apuntó al retraimiento del Estado y al aprovechamiento de esos espacios por parte del crimen organizado.

A ello se sumó el fenómeno migratorio. “Las personas que migran forzosamente son personas habitualmente expuestas a la comisión de muchos delitos”, estableció y agregó que “cuando se producen ese tipo de migraciones, las estructuras criminales también se expanden utilizando como víctimas principalmente ese horizonte”.

La izquierda y la seguridad

Cordero también hizo una reflexión sobre la relación de la izquierda con la seguridad. “La izquierda se da cuenta que las víctimas de los problemas de seguridad son habitualmente las personas a las cuales la izquierda le habla”, expresó.

A su juicio, la seguridad debe entenderse como una provisión pública: “Tener Estado eficaz es la única manera de tener un Estado que realice buena distribución”. En ese marco, recalcó que seguridad no es solo persecución penal, sino también recuperación de espacios públicos y equidad territorial.

Menos delitos, más temor

En el balance de gestión, el ministro defendió los resultados institucionales. “Yo creo que efectivamente el término de esta administración va a tener con la mayor cantidad de leyes publicadas y cambios bien estructurales en materia de seguridad y va a ser muy difícil que exista otra administración u otro periodo que lo tenga”, aseguró. 

En tanto, destacó que este trabajo se ha traducido en resultados concretos: “han descendido los delitos violentos y los homicidios”.

Sin embargo, reconoció un problema persistente: “Me quedo con una preocupación. Pese a todo esto, Chile tiene los índices de temor más altos del mundo”.

Los desafíos del próximo gobierno

De cara a la próxima administración, Cordero fue claro en señalar los errores que no se deben cometer. “Seguridad es gestión, es mucha gestión“, recalcó, llamando a no romper el trabajo integrado de las policías ni a tensionar la relación con el Ministerio Público.

Además, llamó a cuidar la coordinación institucional: “No hay que entrar en una discusión de disputa con el Ministerio Público“, y advirtió contra soluciones de corto plazo: “Tener cuidado con creer que la intervención de militares le resuelve el problema“, concluyó.