Psicóloga Jacqueline Deutsch: “Ser adolescente hoy en día, es más difícil que nunca”
En Radio Pauta, la psicóloga clínica Jacqueline Deutsch advirtió sobre los efectos del mundo digital en la salud mental de niños y adolescentes, el rol clave de los padres y la urgencia de educar, más que solo prohibir, frente al uso de pantallas y redes sociales.
En Pauta de Análisis de Radio Pauta conversamos con la psicóloga clínica Jacqueline Deutsch, autora del libro El viaje adolescente, sobre los desafíos que enfrentan hoy niños y jóvenes en un contexto marcado por la hiperconectividad, el uso intensivo de pantallas y los efectos crecientes en la salud mental.
“La adolescencia siempre ha sido una etapa de desafío, y creo que hoy en día, ser adolescente es más difícil que nunca”. Para Deutsch, el cambio tecnológico acelerado ha creado un escenario radicalmente distinto al que vivieron generaciones anteriores.
Una adolescencia más compleja que en generaciones anteriores
La velocidad del entorno digital exige niveles de adaptación emocional y cognitiva para los que muchos jóvenes y adultos no están preparados.
“Tenemos la falsa ilusión de que porque nuestros hijos están en la casa, no están en riesgo”. Según la especialista, el mundo digital ha borrado los límites entre lo público y lo privado. “Hemos perdido el espacio privado; a los jóvenes les cuesta mucho tener un espacio donde les pasen cosas sin que algo los exponga”.
Las redes sociales no solo amplifican la comparación y la exposición constante, sino que también transforman el celular en un espacio de validación permanente, especialmente relevante en una etapa donde el sentido de pertenencia al grupo de pares es central.
Salud mental adolescente: una situación de emergencia
Deutsch es clara al plantear la gravedad del escenario actual. “Estamos en una situación de emergencia respecto de la salud mental”. A su juicio, muchas decisiones públicas no consideran el impacto real que el uso intensivo de redes sociales tiene en niños y adolescentes.
“El FOMO genera mucha ansiedad y angustia”, explicó la psicóloga, en alusión al miedo constante a quedar fuera. Según detalló, la exclusión social activa zonas del cerebro asociadas al dolor físico, lo que intensifica el malestar emocional y la sensación de aislamiento en niños y adolescentes.
“Es comparable a la adicción que producen las drogas”, advirtió Deutsch. A su juicio, las redes sociales activan circuitos dopaminérgicos que generan tolerancia, necesidad de mayor estímulo y una baja tolerancia a la frustración, lo que afecta directamente la capacidad de los adolescentes para regular sus emociones, tolerar el aburrimiento y desarrollar habilidades de autocontrol.
Prohibir no basta: educar y vincular
“La prohibición sin educación no resulta”. Para la psicóloga, las normas solo funcionan si están acompañadas de vínculo, coherencia y ejemplo adulto. Educar implica comprender el ecosistema digital, conversar y establecer acuerdos familiares claros.
No se trata de eliminar las pantallas, sino de aprender a convivir con ellas de manera consciente y responsable, en un contexto donde la salud mental adolescente requiere atención urgente.