Claudia Vargas, speaker del Congreso Futuro 2026, explica cómo las emociones influyen en el aprendizaje de las matemáticas
En Pauta Propia, la académica, advirtió que la ansiedad, la presión social y el miedo siguen siendo barreras clave en el desempeño escolar, y planteó que la enseñanza debe ir más allá de los contenidos para conectar con la experiencia de los estudiantes.
Durante décadas, las matemáticas han sido presentadas como un territorio puramente racional y para unos pocos. Sin embargo, la evidencia muestra que aprender números también es una experiencia atravesada por emociones, miedos y expectativas. Esa dimensión fue abordada por la académica y una de las speakers del Congreso Futuro 2026, Claudia Vargas en Pauta Propia, al analizar cómo las emociones influyen en el aprendizaje matemático.
“Durante décadas, quizás cientos de años también, esto ha sido como privilegio casi de algunos pocos científicos, matemáticos y quizás puros hombres. La matemática se presenta como algo difícil que solo algunos pueden aprender”, afirmó la Doctora en Didáctica de la Matemática de la Universidad Autónoma de Universidad.
Sin embargo, indicó que “la verdad es que todos somos capaces de hacer matemática, desde tempranas edades hasta personas muy mayores”.
Ansiedad, presión y brechas
En ese sentido, Vargas señaló que las emociones juegan un rol importante en el desempeño escolar y explicó que la ansiedad es una de las principales barreras, especialmente en contextos de evaluación y exposición pública.
“Los chicos se sienten ansiosos cuando se presenta la prueba de matemática. (…) Las chicas cuando son solicitadas a expresar una solución en público sienten mucha ansiedad”, aseguró.
Esa presión, advirtió, no es solo escolar, sino social. “El necesitar un alto puntaje en matemática, por ejemplo, genera mucha tensión. Entonces, está formateado a las personas desde jóvenes a esa presión de ser muy buena”, señaló.
El rol de los profesores
Consultada por el rol del profesorado, Vargas fue enfática en que la enseñanza debe ir más allá de los contenidos. “El nuevo profesor de matemática no puede formarse solamente para enseñar cómo se calcula un número en un problema“, sostuvo.
“También tiene que estar atento a las señales de las caras de los niños, de si se asustan si lo sacan a la pizarra”, añadió.
En esa línea, destacó el uso de recursos manipulativos como una herramienta clave. “Construir, por ejemplo, poliedros para poder hacer que comprendan de mejor manera tocando algo es mucho más valioso que mostrárselo en una pizarra”, comentó.
Aprender matemática de otra forma
Finalmente, Vargas se refirió al Museo Laboratorio de Didáctica de la Matemática, una iniciativa que busca transformar la experiencia de aprendizaje. “Yo les pregunto al inicio, ¿les gusta la matemática? Y me dicen que ‘no'”, relató.
“Y cuando tú los ves eufóricos porque quieren medirse, quieren ver que ellos también tienen matemática en el cuerpo, ahí pasa algo distinto”, dijo después.
“Todo el mundo ocupa matemática (…) La persona que cocina, la que hace costura, la que trabaja en construcción. Todos los oficios están transversalizados por la matemática”, concluyó.