Carlos Gaymer: ciencia, educación y políticas públicas para entender el océano
En Pauta Propia, el biólogo marino advirtió que la falta de educación y divulgación científica ha vuelto invisible el deterioro del océano, un ecosistema esencial para la vida humana cuyo daño avanza lejos de la mirada de las personas.
Los océanos cumplen un rol clave en la regulación del clima y en el sostenimiento de la vida en el planeta. Hoy, enfrentan una presión creciente por la sobreexplotación, la contaminación y el calentamiento global.
En ese contexto, en Pauta Propia conversamos con Carlos Gaymer, biólogo marino, profesor titular de la Universidad Católica del Norte y director del Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (Esmoi). El académico ha centrado su trabajo en la conservación de los ecosistemas marinos y en el vínculo entre ciencia y toma de decisiones.
Ambos ejes formaron parte de su participación en el Congreso Futuro 2026, donde destacó la importancia de las áreas marinas protegidas en Chile y el rol que cumple la ciencia en su creación
Lo que no se ve, no importa
Uno de los puntos centrales planteados por Gaymer es el desconocimiento generalizado sobre la relevancia del océano. “La mayor parte de la gente no tiene idea de esto“, afirmó, aludiendo a la escasa conciencia social respecto del rol que cumple el mar en la vida cotidiana.
“El aire que respiramos, el agua que bebemos, el clima que tenemos en tierra, todo depende de los océanos”, dijo. Sin embargo, esa relación suele pasar inadvertida porque el daño ocurre bajo la superficie.
Desafíos de la ciencia
El biólogo marino también planteó una autocrítica al mundo académico, reconociendo las limitaciones en la formación científica para comunicar estos temas. “A los científicos no se nos forma para comunicar esto“, afirmó.
Según explicó, la formación prioriza la generación de conocimiento, pero no siempre su traducción a un lenguaje accesible para la ciudadanía. Esta brecha se vuelve especialmente relevante cuando la evidencia científica debe dialogar con la política pública.
“No sacas nada con llegar con un paper a un parlamentario”, agregó, apuntando a la necesidad de transformar los datos en mensajes claros y comprensibles que permitan incidir en la toma de decisiones.
Educación ambiental: una deuda estructural
Para el investigador, la educación es clave para revertir esta desconexión. “Eso no debería ser algo ocasional”, afirmó, refiriéndose a las iniciativas aisladas sobre medioambiente.
A su juicio, estos contenidos deberían estar integrados en los programas de educación desde las primeras etapas de formación.
En ese sentido, advirtió que la falta de conciencia ambiental también responde a un factor generacional.
“Eso, en nuestra generación, no ocurría. No teníamos idea”, concluyó.
Finalmente, Gaymer subrayó que avanzar en la protección del océano requiere no solo de ciencia, sino también de educación, comunicación efectiva y una ciudadanía informada, capaz de comprender procesos que, en gran medida, ocurren bajo la superficie.