Carta de Cristián Warnken a Gabriel Boric y José Antonio Kast
Señor presidente, señor presidente electo
Gabriel Boric y José Antonio Kast:
Todo el país los vio aparecer juntos, dando una conferencia conjunta por la catástrofe de los incendios en Ñuble y Biobío. Mientras una parte de nuestro territorio era devastada por el fuego, ustedes con ese pequeño gran gesto, encendieron una luz de esperanza: otra política es posible. En tiempos de polarización, cancelación, de política tribal, ese gesto no es menor.
Dos adversarios políticos, ubicados en las antípodas del arco político, hablándole juntos al país, para sumar fuerzas en la épica batalla contra las adversidades, esa batalla que los chilenos venimos dando desde que Chile es Chile. No podía ser de otra manera: las catástrofes y tragedias nos unen y nos recuerdan que las ideologías y sesgos que nos separan no nos sirven para movilizar la solidaridad, el compromiso, la resiliencia y levantarnos de nuevo y volver a empezar.
Las ideologías, los relatos de las tribus incendian, encienden pasiones, movilizan la ira contra el enemigo; pero no construyen, no hacen país. Vivimos en un mundo incendiado por la cólera, de líderes furibundos, de Nerones y Calígulas, dispuestos a quemar la pradera. Hay que tener hoy mucha visión y coraje para cruzar la trinchera y tenderle la mano al adversario para unirse por un bien superior.
Ustedes lo hicieron y seguramente muchos de sus simpatizantes que se alimentan todos los días de la caricatura y la denostación del adversario, deben haber sentido extrañeza al ver a sus respectivos líderes darse la mano y hablarle al país desde la misma trinchera: la de la unidad nacional frente a la catástrofe. Nada de pequeñeces, de sacar partido ni de negarle la sal y el agua al enemigo. Lo único positivo que traen estos incendios es que, ante una desgracia de esta envergadura, nuestra lealtad más grande no es con nuestros partidos o coaliciones sino con este país que, al verlo en desgracia, descubrimos que lo amábamos más de lo que creíamos.
Dos presidentes, uno saliente y otro entrante, se subieron al mismo podio y con la misma bandera detrás. El dolor de tantos, los llantos, los gritos de desesperación de nuestros compatriotas asediados por el fuego destructor, convocan y deben suscitar gestos de grandeza, actos heroicos, palabras de unidad, no frases rimbombantes para el Twitter ni declaraciones condescendientes con los propios partidarios.
Estamos hablando de un Chile que se quema, un Chile en peligro, todas las demás pequeñas disputas y conflictos pueden esperar. Como diría Gabriela Mistral, es en estas circunstancias difíciles y extremas, cuando aparece nuestra “voluntad de ser”. La voluntad de ser de Chile. Eso encarnaron ustedes, presidente Boric y presidente Kast, cuando decidieron hablarles juntos al país. Eso es lo que nos ha hecho grandes y eso nos hace sentir orgullosos de ser una República, no una montonera que terremotos, tsunamis e incendios pueden devastar y hacer desaparecer.
Los saluda,
Cristián Warnken