Actualidad

Héctor Carvacho y la alerta sobre la soledad y desconfianza en Chile

POR Micaela Galarce Mascaró |

En conversación con La Mesa de Todos, en Pauta Propia, el psicólogo analizó los resultados de 20 años de la Encuesta Bicentenario UC y alertó sobre el deterioro de la confianza interpersonal, el aumento de la soledad, especialmente entre jóvenes, y los desafíos pendientes para la cohesión social.

A veinte años del inicio de la Encuesta Bicentenario de la Universidad Católica, los datos acumulados durante dos décadas permiten observar no solo cambios, sino también persistencias en la forma en que los chilenos se relacionan entre sí.

Más allá de la desconfianza hacia las instituciones, la medición revela un fenómeno más profundo y silencioso: el deterioro de la confianza interpersonal y la dificultad creciente para sostener vínculos sociales estables.

Así lo explicó el psicólogo y académico Héctor Carvacho en La Mesa de Todos, donde analizó cómo estas tendencias se han mantenido en el tiempo y se han visto profundizadas por factores como la pandemia, los cambios demográficos y el avance de la hiperconectividad digital, configurando un escenario desafiante para la cohesión social en Chile.

Chile y la crisis de la confianza interpersonal

Según explicó Carvacho, Chile se ubica entre los países con menores niveles de confianza interpersonal en el contexto latinoamericano, una situación que arrastra consecuencias profundas para la vida en comunidad.

“Chile, dentro de Latinoamérica, es uno de los países que tiene niveles más bajos de confianza interpersonal“, afirmó,

En esta línea, señaló que esta falta de confianza básica, como confiar en un desconocido en el espacio público, dificulta la construcción de comunidad y cohesión social.

Soledad juvenil y la paradoja de la hiperconectividad

Uno de los datos más alarmantes tiene relación con la soledad en los jóvenes. “Un cuarto de la población joven se siente sola casi todo el tiempo”, advirtió el académico, destacando la contradicción de una generación hiperconectada digitalmente.

Estamos hiperconectados, pero más solos. La conectividad digital no resolvió los problemas de sociabilidad”, agregó, y enfatizó que los vínculos virtuales no logran reemplazar las relaciones profundas y significativas.

Menos comunidad y vínculos más frágiles

La encuesta también muestra una disminución sostenida de la vida comunitaria. El promedio de amigos cercanos ha bajado con los años y cada vez menos personas participan en organizaciones sociales.

“Cada vez conocemos menos a nuestros vecinos”, explicó Carvacho, y apuntó a un deterioro del tejido social que no logra ser reemplazado por vínculos funcionales o virtuales.

Salud mental y desafíos a futuro

Este escenario, el académico afirmó que esto impacta directamente en la salud mental de la población. Aunque tras la pandemia se observa una leve recuperación, los niveles siguen siendo bajos.

“Casi toda la gente conoce a alguien que murió por suicidio. El impacto es gigantesco y no estamos haciendo lo suficiente”, alertó el psicólogo, enfatizando la urgencia de fortalecer instituciones, comunidades y espacios de encuentro cotidiano.

Desafíos para recomponer la cohesión social

De cara al futuro, Carvacho enfatizó la necesidad de fortalecer tanto las instituciones como los espacios de encuentro cotidiano.

A su juicio, mejorar la confianza institucional puede facilitar que las personas “bajen la guardia” y vuelvan a relacionarse con otros, mientras que a nivel local y comunitario resulta clave promover herramientas de convivencia, empatía y resolución de conflictos que permitan reconstruir lazos sociales en un contexto cada vez más fragmentado.