Ignacio Cáceres y la trampa de la desconfianza: 20 años de datos para entender el malestar en Chile
En La Mesa de Todos, el sociólogo e integrante del equipo académico de la Encuesta Bicentenario UC analizó cómo la acumulación de desconfianza, la percepción de corrupción y el debilitamiento del orden social han marcado la convivencia en Chile durante las últimas dos décadas.
En La Mesa de Todos, el sociólogo Ignacio Cáceres advirtió que el malestar social que atraviesa a Chile no es el resultado de un quiebre repentino, sino de una acumulación sostenida de desconfianza hacia las instituciones a lo largo del tiempo.
A propósito de los 20 años de la Encuesta Bicentenario UC, el académico explicó que la percepción de corrupción, el deterioro del orden social y el desgaste de la democracia comenzaron a gestarse mucho antes del estallido social, configurando un escenario de tensión estructural que hoy condiciona la convivencia y el debate político en el país.
Una desconfianza que se acumula en el tiempo
Según Cáceres, los datos de la encuesta permiten observar una trayectoria prolongada de pérdida de legitimidad institucional.
Desde 2006, partidos políticos y tribunales ya registraban niveles críticos de confianza, a los que con el paso de los años se sumaron otras instituciones como la Iglesia y Carabineros, especialmente tras casos de corrupción y crisis públicas.
“No hay una erosión tan amplia de la desconfianza, sino más bien una acumulación“, sostuvo, subrayando que se trata de un fenómeno persistente y no coyuntural.
Corrupción y deterioro del orden social
Uno de los indicadores más alarmantes que arroja el estudio es la percepción de corrupción.
“Más del 80% de la población cree que las instituciones chilenas son muy corruptas”, afirmó el sociólogo, advirtiendo que esta mirada termina afectando la forma en que las personas se relacionan entre sí.
La desconfianza institucional, explicó, no solo erosiona al sistema político, sino también la idea de un orden compartido y reglas comunes.
Riesgos para la democracia
En este escenario, Cáceres alertó sobre el surgimiento de respuestas que buscan soluciones fuera del marco institucional.
“Empiezan a aparecer anhelos de salidas extrainstitucionales”, señaló y advirtió que cuando las salidas democráticas parecen insuficientes, la democracia misma comienza a perder relevancia para parte de la ciudadanía.
Estallido social y señales de matiz
Si bien el estallido social marcó un punto de inflexión, el académico fue enfático en que no se trató de un fenómeno aislado.
“No fue que el estallido social automáticamente desencadenara todo; esto ya venía bajando desde antes“, explicó.
Pese al diagnóstico crítico, destacó que aún existen matices, como la recuperación de la confianza en algunas instituciones y el alto respaldo a las universidades, lo que muestra que el vínculo institucional no está completamente roto.