“Chile no está capturado pero el riesgo está ahí”: Daniel Kaufmann advierte sobre la manipulación de leyes y reglas por actores poderosos
En La Mesa de Todos de Pauta Propia, el destacado economista explicó que la captura del Estado “no es eludir o evadir las reglas del juego”, como ocurre con la corrupción tradicional. Según explicó, se refiere a la manipulación de dichas reglas, un fenómeno que puede afectar la democracia.
El deterioro institucional ya no es un concepto abstracto ni exclusivo de democracias frágiles. Así lo planteó el destacado economista chileno Daniel Kaufmann en La Mesa de Todos de Pauta Propia, quien advirtió que el principal desafío para nuestro país no está en la corrupción tradicional, sino en un fenómeno más profundo: la creciente captura de las reglas del juego por actores con alto poder de influencia.
“Chile es uno de esos países donde la corrupción no es tan alta, pero hay más capturas“, señaló Kaufmann, quien ha desarrollado herramientas pioneras para diagnosticar y medir la corrupción y la captura del Estado a nivel global.
Qué es la captura del Estado
A diferencia de la corrupción tradicional —el soborno o la evasión de reglas—, la captura del Estado opera en un nivel más profundo. “La captura del Estado no es eludir o evadir las reglas del juego. Se refiere a la formación, a la distorsión, a la manipulación de las reglas del juego por actores muy potentes”, explicó el también senior fellow de la Brookings Institution.
Se trata -según explicó- de influir directamente en leyes, regulaciones, políticas económicas e incluso en el sistema judicial, muchas veces de forma legal.
“La captura del Estado puede ser hecha dentro del marco legal, porque el marco legal ya ha sido manipulado y distorsionado”, comentó el economista que recientemente lideró la elaboración del primer índice global de captura del Estado, cuyos resultados fueron recogidos por el Financial Times y The Economist.
Cinco dimensiones de una amenaza sistémica
En esa línea, Kaufmann identificó cinco niveles donde puede operar esta captura: el constitucional (leyes, justicia y separación de poderes), el económico-administrativo (presupuesto, impuestos), el desmantelamiento del ecosistema de anticorrupción, la dimensión cultural e ideológica —incluyendo medios, ciencia y redes sociales— y la captura transnacional vinculada a sectores de recursos naturales.
“Es muy importante mirar el bosque y no solo enfocarse en un caso o un escándalo, porque en muchos de los casos los captores son súper preparados”, advirtió, subrayando que los procesos de captura suelen ser sofisticados y de largo plazo.
Chile: riesgo más que colapso
A su juicio, nuestro país se estancó institucionalmente después de 2010, en un contexto de creciente fragmentación política. “Se perdió la capacidad de consenso político (…) y por tanto se dejó de reformar”, afirmó, aludiendo a la polarización como uno de los factores que explican este proceso.
El impacto directo en la vida cotidiana
Más allá de lo institucional, Kaufmann insistió en que la captura del Estado tiene consecuencias concretas. “¿Por qué recibo una pensión tan baja? ¿Por qué los medicamentos cuestan tres veces más de lo que deberían?”, planteó, llamando a “ligar los puntos” entre intereses creados, lobby y políticas públicas.
El costo es enorme: “En el largo plazo, un país capturado puede terminar con solo un tercio del ingreso por cabeza de lo que tiene un país que logra evitar caer en la corrupción grande“, advirtió.
La captura del Estado no solo daña la economía: “Es la intersección entre la corrupción de alto nivel, a nivel penal, de robo de la sociedad, y la amenaza contra las instituciones democráticas“, concluyó. Un riesgo que, como muestra esta conversación, ya no es ajeno a Chile.