Pablo Urquízar y la nueva ley de inteligencia: “Hay un cambio de paradigma de cómo ver la inteligencia que es muy importante”
El excoordinador de la Macrozona Sur sostuvo que la nueva Ley de Inteligencia redefine el foco del Estado frente a amenazas transnacionales, aunque advirtió sobre brechas relevantes en capacidades y recursos.
El excoordinador de la macrozona sur Pablo Urquízar abordó en Pauta de Análisis el sentido de la nueva Ley de Inteligencia del Estado. Para el actual coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la UNAB, la norma actualiza un sistema anclado en lógicas del pasado y lo orienta a un escenario donde el crimen organizado y el terrorismo se han vuelto amenazas centrales para la seguridad nacional.
“Más músculo al sistema de Inteligencia”
Para Urquízar, la principal innovación en la nueva normativa es que “hay un cambio de paradigma de cómo ver la inteligencia (…) que es muy importante, que ya no hace esta separación de seguridad interna y externa, sino que lo engloba en la seguridad de la nación”. A su juicio, esto es de especial importancia para hacer frente a las amenazas actuales, que “son transnacionales y traspasan la frontera”.
Para Urquízar, este cambio se traduce también en una nueva forma de operar. “La inteligencia a partir de esta ley no opera a ciegas sin una planificación”, sostuvo, al valorar la creación de una Política Nacional de Inteligencia y directrices anuales que ordenan objetivos y prioridades.
El coordinador del OCRIT también valoró la coordinación estructural entre organismos que establece la nueva ley. “Esto debe ser institucional y no a la suerte de las personas que estén en funciones”, dijo, recalcando que el sistema integra a la ANI, Fuerzas Armadas, policías y otros actores bajo un marco común.
En la misma línea, destacó el establecimiento de sanciones más graves para conductas de abuso de la inteligencia, en referencia a casos como el del exsubsecretario Manuel Monsalve. Con esto, Urquízar valoró que la nueva ley incorpora una serie de medidas para darle “más músculo” al sistema de inteligencia del Estado.
Desafíos: brechas de capacidad y debilidades persistentes
Pese a los avances, Urquízar advirtió que las limitaciones siguen siendo profundas. “La diferencia entre nuestras capacidades y las de otros países es sideral”, afirmó, al comparar a la ANI con agencias de inteligencia europeas en términos de dotación y recursos.
Uno de los puntos críticos, a su juicio, es el rol de Gendarmería. “Hoy día pasa a ser un colaborador del sistema, pero debería ser un interviniente”, sostuvo. Sobre eso, recordó el caso del Tren de Aragua, “que nace en una cárcel (…) y expande sus tentáculos a toda Latinoamérica”. Urquízar enfatizó que las cárceles son un foco clave del crimen organizado y requieren inteligencia especializada.
También alertó sobre rezagos tecnológicos. “Todo lo que dice relación con inteligencia artificial y ciberseguridad tiene que abordarse adecuadamente”, señaló, enfatizando que las organizaciones criminales avanzan más rápido en estas áreas que lo que puede avanzar el Estado.
Finalmente, Urquízar planteó que el desafío es político y estructural. “Cada actualización no puede demorarse siete años”, advirtió, subrayando que un sistema eficaz requiere ajustes permanentes frente a amenazas que evolucionan a gran velocidad.