¿Sobrediagnóstico o mayor comprensión? Alejandra Flores expone cómo ha cambiado la forma de entender el autismo
En La Mesa de Todos, la especialista señaló que el incremento de evaluaciones responde tanto a mejores herramientas clínicas y mayor formación profesional como a cambios ambientales, marcados por ritmos acelerados, alta estimulación sensorial y el impacto de pantallas en la vida diaria.
El autismo dejó de ser un tema marginal y hoy atraviesa familias, colegios, universidades y espacios de trabajo. Las cifras aumentan y con ellas una pregunta recurrente: ¿estamos frente a un sobrediagnóstico o simplemente aprendimos a ver lo que siempre estuvo ahí?
Estas interrogantes fueron abordadas en La Mesa de Todos, donde la psicóloga clínica Alejandra Flores, especializada en autismo y neurodivergencias, analizó el cambio de enfoque que se ha dado en los últimos años: desde una mirada centrada en el déficit hacia una comprensión neuroafirmativa, que no niega las dificultades, pero cuestiona que toda diferencia sea tratada como una enfermedad.
“No son trastornos, son simplemente diferencias, como parte de la variabilidad humana“, explicó.
Del déficit al espectro
Flores recordó que el gran cambio ocurrió en 2013, cuando el manual DSM-5 eliminó categorías como Asperger y autismo “profundo” para hablar de un espectro. “Antes era blanco o negro, pero en el entremedio, que es donde más personas habitan, no existían nombres para eso”, señaló.
Hoy, según explicó, estas categorías se agrupan bajo el concepto de Trastorno del Espectro Autista (Autism Spectrum Disorder, en inglés), aunque aclaró que “disorder no significa enfermedad, es una atipia estadística”.
En palabras simples, se trata de cerebros que procesan el mundo de manera distinta: con mayor sensibilidad sensorial, otras formas de organizar la información y de habitar el entorno. “Es un cerebro que procesa la información de manera diferente, pero no peor”, afirmó.
Neurodiversidad y neurodivergencia
En ese contexto, Flores distinguió entre neurodiversidad y neurodivergencia. “Todos somos neurodiversos, porque no hay dos cerebros iguales”, explicó. Sobre la neurodivergencia, señaló que se trata de “aquellos que se salen del promedio, los que tienen esta atipia estadística, como el déficit atencional, por ejemplo”.
Desde esa mirada, planteó que muchas de las dificultades aparecen cuando el entorno no logra adaptarse a esas diferencias.
¿Más casos o mejor diagnóstico?
Sobre el aumento de diagnósticos, la especialista fue clara: ambas cosas están ocurriendo. “En la medida que mejoramos los telescopios, aparecen más estrellas”, dijo, aludiendo a mejores herramientas clínicas y mayor formación profesional.
Pero también planteó que hay factores evolutivos y ambientales que influyen: “Vivimos en un mundo rápido, con pantallas, súper sonoro (…) es lógico que haya cerebros que se resistan a esa estimulación tan loca”.
El desafío de la inclusión real
Más allá de las definiciones, Flores fue crítica con la forma en que la inclusión se aborda en la práctica. A su juicio, el foco sigue puesto en el diagnóstico y no en las condiciones que ofrece el entorno. “El tema no es cuántos autistas hay, es qué hacemos como sociedad con esa diversidad”, sostuvo.
En ese sentido, advirtió que muchos de los obstáculos que enfrentan las personas neurodivergentes se explican por sistemas rígidos y poco flexibles. “Si tú cambias el entorno, desaparece el problema“, ejemplificó, aludiendo a la falta de adaptaciones en colegios, universidades y espacios de trabajo.
Una conversación que invita a repensar cómo entendemos el autismo y la diversidad hoy. La entrevista completa, con ejemplos concretos y reflexiones en profundidad, está disponible en el video.