La nueva trama del poder en La Moneda: Correa y Selume analizan los primeros días del Gobierno de Kast
Desde sus experiencias en el manejo de las comunicaciones de gobiernos anteriores, Jorge Selume y Carlos Correa analizan los simbolismos y anuncios del gobierno de José Antonio Kast. En conversación con la periodista Claudia Alamo van más allá y avizoran las futuras peleas de poder en el palacio de gobierno.
En Conversaciones sin Pauta, un podcast original de Radio Pauta, Claudia Alamo conversó con Carlos Correa, consultor y académico, ex integrante de la Secom en el segundo gobierno de Michelle Bachelet; y Jorge Selume, psicólogo, consultor y ex asesor de la Secom durante el gobierno de Sebastián Piñera, en pleno periodo del estallido social.
La conversación estuvo centrada en el análisis de los primeros días del gobierno entrante, en un diálogo que cruzó experiencia en comunicación política y lectura estratégica desde La Moneda.
Entre la urgencia y la expectativa: el delicado equilibrio del arranque del Gobierno
El eje principal fue el relato de emergencia que ha marcado el inicio de la nueva administración. Para Correa, se trata de una estrategia eficaz, pero difícil de sostener en el tiempo. “El relato de la emergencia no creo que dure 90 días, no es sostenible 90 días”, advirtió.
Selume, en tanto, planteó que la emergencia, por definición, “es algo excepcional, no es regular y, por ende, finito” y no puede prolongarse sin perder sentido. A su juicio, el gobierno ha logrado instalar esa sensación, lo que acelera el ritmo político y eleva las expectativas ciudadanas”.
Ambos coincidieron en que esta narrativa cumple una función clave: marcar una diferencia nítida con el gobierno anterior. “La primera tarea de un gobierno es hacer un contraste con el anterior”, señaló Selume, y destacó que ese contraste se expresa no solo en medidas, sino también en la intensidad y en la forma de comunicar.
Correa, por su parte, reforzó este punto al subrayar que el nuevo gobierno ha puesto un fuerte énfasis en mostrar que está trabajando, a diferencia de la administración previa, que, a su juicio, no logró visibilizar adecuadamente su gestión.
Copar la agenda: intensidad, control del relato y el riesgo de sobreactuar
Otro de los puntos relevantes fue la decisión de copar la agenda. Selume describió una dinámica de acción constante que permite al gobierno dominar la conversación pública y descolocar a la oposición.
Esa intensidad genera la sensación de avance y control, aunque también puede producir desorden en el sistema político y mediático.
Sin embargo, ambos advirtieron que esta estrategia es un arma de doble filo. Si bien hoy impulsa expectativas positivas, el riesgo es que, si no se traduce en resultados concretos, termine volviéndose en contra. Selume lo sintetizó al señalar que, de no cumplirse las promesas, la emergencia podría transformarse en una “emergencia política”.
Batalla cultural en pausa y tensiones de poder en el Congreso
La conversación también abordó la tentación de entrar en una batalla cultural. Correa fue categórico: “la gente no los eligió para dar batallas culturales”, sino para resolver problemas concretos. Seguridad, empleo y presencia del Estado aparecen como las prioridades que, en su opinión, deben guiar la acción del gobierno.
Selume coincidió en que, al menos en esta etapa, el foco estará en la gestión, y que las tensiones más relevantes serán de poder, especialmente en el Congreso.
En ese plano, ambos anticiparon que la relación con el Poder Legislativo será uno de los principales desafíos. La necesidad de negociar, ordenar prioridades y sostener apoyos marcará el avance de las reformas.
A ello se suma un posible foco de tensión interna: el rol del “segundo piso” y su vínculo con ministros y partidos oficialistas.
Mientras Selume relativizó el punto y lo describió como parte natural de las fricciones propias del ejercicio del poder, más visibles, a su juicio, en la relación con el Congreso, Correa advirtió un riesgo más estructural.
Planteó que ese equipo concentra poder y representa el núcleo más cercano al presidente, lo que podría tensionarse con los ministros y los partidos si surgen dificultades o derrotas políticas.
El desafío de sostener el relato: expectativas, ritmo y resultados en juego
Hacia el cierre, más que conclusiones, quedaron abiertas interrogantes que atraviesan el corazón del diseño del gobierno. Cómo sostener la intensidad inicial sin que se desgaste. Cómo administrar expectativas en un contexto de alta demanda ciudadana.
Y, sobre todo, cómo traducir una estrategia comunicacional eficaz, capaz de instalar relato y ordenar la agenda, en resultados concretos que impacten la vida cotidiana.
Porque, en el fondo, lo que está en juego no es solo el éxito de una narrativa, sino su capacidad de sostenerse en la realidad. En ese equilibrio entre promesa y ejecución, coincidieron los analistas, se jugará buena parte del destino del gobierno en sus primeros meses.