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“El Niño Godzilla”: el fenómeno climático extremo que podría marcar el invierno en Chile

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POR Micaela Galarce Mascaró |

Expertos advierten sobre la posible aparición de una versión especialmente intensa del fenómeno de El Niño.

La llegada del invierno en Chile podría estar marcada por un fenómeno climático poco habitual: el llamado “Niño Godzilla“, una versión especialmente intensa del fenómeno de El Niño, que suele alterar los patrones climáticos en distintas partes del mundo.

De acuerdo con expertos y centros meteorológicos, durante 2026 existe la posibilidad de que se desarrolle un evento de El Niño con características extremas, lo que podría traducirse en lluvias intensas, vientos fuertes y cambios bruscos de temperatura en el país.

Según la meteoróloga Michelle Adam, Chile debe prepararse para un invierno y una primavera con condiciones meteorológicas más severas de lo habitual, debido a la intensidad que podría alcanzar este fenómeno.

¿En qué consiste el fenómeno del Niño Godzilla?

El término “Niño Godzilla” se utiliza para describir un episodio de El Niño de magnitud excepcional, capaz de generar efectos climáticos más extremos que los registrados en un evento normal.

El Niño forma parte del fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que ocurre cuando aumenta la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial.

Este calentamiento modifica los patrones de viento y precipitación a escala global, afectando distintos continentes.

Cuando este proceso se intensifica los impactos pueden ser mayores, incluyendo precipitaciones más intensas en algunas regiones y sequías o calor extremo en otras partes del planeta.

Qué efectos podría tener en Chile

En el caso de Chile, los eventos de El Niño suelen estar asociados con un aumento de las precipitaciones, especialmente en la zona central.

Si el fenómeno alcanza una intensidad mayor, los especialistas advierten que podrían registrarse episodios de lluvias concentradas en periodos cortos, acompañadas de fuertes vientos, lo que podría generar caídas de árboles, cortes de energía eléctrica o problemas en infraestructura.

Las proyecciones indican que los efectos más notorios podrían sentirse entre junio y agosto, en pleno invierno, cuando las precipitaciones suelen aumentar en el país.