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Elección en Perú: Fujimori lidera y disputa por el segundo lugar sigue abierta

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Con el 51,4% de los votos escrutados, Keiko Fujimori encabeza los resultados con un 17%, seguida por Rafael López Aliaga con un 14,8%, en un proceso marcado por fallas logísticas y cuestionamientos al sistema electoral.

La elección presidencial en Perú comenzó a definir su escenario de segunda vuelta, aunque sin despejar la incertidumbre sobre quién ocupará el segundo cupo que despejará

A las 6:52 de la mañana, y con el 51,4% de los votos escrutados, Keiko Fujimori se mantiene en el primer lugar con un 17%, mientras Rafael López Aliaga alcanza un 14,8%. La diferencia se da en un contexto de fuerte dispersión del voto, con varios candidatos aún en competencia directa por pasar al balotaje de junio.

Desde su comando, Fujimori valoró los resultados preliminares y marcó el tono de su campaña al afirmar que “el enemigo es la izquierda”.

Fallas en la votación y críticas tensionan el proceso

La jornada electoral estuvo marcada por problemas operativos que obligaron a extender la votación hasta este lunes. En las mesas que presentaron fallas, el proceso se mantendrá abierto hasta las 18:00 horas (Perú). La falta de materiales en algunos locales impidió que cerca de 63 mil personas pudieran sufragar, pese al carácter obligatorio del voto en el país.

En Lima se registraron largas filas y demoras, en medio de altas temperaturas, lo que generó molestia entre los votantes. Las dificultades también provocaron reacciones desde el mundo político. Rafael López Aliaga denunció irregularidades y calificó el proceso como un fraude, además de convocar a movilizaciones.

En paralelo, fiscales y policías anticorrupción ingresaron a dependencias del organismo electoral y a la empresa encargada de distribuir el material para recabar antecedentes.

Seguridad domina el debate en un país con alta inestabilidad política

El proceso se desarrolló en un contexto marcado por el aumento de la delincuencia y la presencia de organizaciones criminales, lo que instaló la seguridad como eje central de la campaña.

Las candidaturas impulsaron propuestas de alto impacto, como el endurecimiento del sistema penal, la creación de tribunales especiales y la revisión de compromisos internacionales en materia de derechos humanos.

El escenario se da además en un país que ha tenido ocho presidentes desde 2016, reflejo de una inestabilidad política que sigue condicionando el debate público.