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“Yo creo que hacer acrobacia con los datos es súper fácil”: la crítica del exdirector de Migraciones al uso de cifras migratorias

POR María Alejandra Gallardo Contreras |

En Radio Pauta, Luis Thayer abordó el inicio de los nuevos vuelos de expulsión, defendió la continuidad de la política migratoria y advirtió sobre límites operativos, uso de cifras y foco en seguridad.

En Primera Pauta de Radio Pauta conversamos con el exdirector del Servicio Nacional de Migraciones, Luis Thayer, quien analizó el inicio del nuevo proceso de expulsiones del actual gobierno, marcado por un primer vuelo con 40 personas. A su juicio, la medida se enmarca dentro de una política que ya venía en curso y cuya continuidad considera adecuada.

Thayer planteó que este tipo de operativos no representan un cambio estructural. “Es parte de los procedimientos de expulsión que se realizan normalmente (…) me parece que es correcto y que da continuidad a la política que se venía realizando”, afirmó.

Límites del sistema y expectativas

El exdirector fue enfático en cuestionar las expectativas instaladas en torno a las expulsiones masivas. “Yo creo que expulsar a todo el mundo es una expectativa irreal. Un error instalar como que se van a expulsar 300.000 personas o 44.000, esa expectativa no es real”, sostuvo.

Explicó que el principal freno no es político, sino operativo. Detalló que la Policía de Investigaciones concentra las funciones clave del proceso, desde la detención hasta la coordinación de vuelos. A eso se suman limitaciones presupuestarias, disponibilidad de personal y trámites con consulados, que pueden tardar varios días en verificar identidades.

También advirtió que la meta de aumentar los vuelos tiene un impacto acotado. “Si saca por ejemplo tres vuelos al mes (…) en los próximos 10 meses va a expulsar a 1.200 personas”, señaló, cifra que podría duplicarse en un escenario más optimista.

Foco en seguridad y realidad migratoria

Thayer subrayó que la política de expulsiones debe priorizar a personas con antecedentes penales. “Es muy importante distinguir entre una persona que se la expulsa porque cometió un homicidio (…) que una persona que entró hace 10 años y tiene hijos escolarizados”, explicó.

Además, destacó que una parte importante de quienes tienen orden de expulsión son venezolanos, lo que hoy impide su retorno por falta de relaciones consulares. “Es materialmente imposible expulsar a una persona de Venezuela porque no hay consulado”, afirmó.

Críticas al uso de cifras

El exdirector también cuestionó el uso político de las cifras migratorias y advirtió sobre interpretaciones que pueden distorsionar la realidad. “Yo creo que hacer acrobacia con los datos es súper fácil (…) hay que tener una honestidad con los datos y una transparencia”, señaló, al criticar comparaciones que, a su juicio, buscan instalar resultados rápidos más que reflejar la evolución real del fenómeno.

En esa línea, sostuvo que parte del problema radica en el uso selectivo de períodos de comparación. Explicó que contrastar momentos con contextos muy distintos, como años marcados por pandemia o sin presencia de Fuerzas Armadas en frontera, puede llevar a conclusiones poco precisas. “Eso es lo que yo llamo una acrobacia de los datos”, afirmó.

Variaciones en ingresos irregulares y el riesgo de conclusiones parciales

Además, puso como ejemplo los ingresos irregulares recientes. Indicó que, si bien existe una tendencia a la baja desde 2022, al revisar los datos mensuales se observan variaciones que contradicen ciertas afirmaciones.

Advirtió que en el último mes los ingresos incluso aumentaron respecto del anterior, lo que obliga a mirar la evolución completa y no solo cifras aisladas.

A su juicio, el riesgo de este enfoque es que se construyan expectativas que luego no se cumplen, lo que termina afectando la confianza pública. Por eso, insistió en que el debate migratorio requiere información consistente, contextualizada y comunicada con rigor.