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Según Cadem: Bachelet concita más apoyo que rechazo en carrera por la ONU

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Bachelet alcanza 50% de apoyo en Cadem, en medio de la desaprobación a Kast y un plan de reconstrucción que divide y depende del impacto en el bolsillo.

La última medición de Plaza Pública Cadem instala a Michelle Bachelet con más respaldo que rechazo en su candidatura a la Secretaría General de la ONU.

Un 50% declara apoyar su postulación, frente a un 39% que la rechaza, mientras un 52% cree que tiene posibilidades reales de alcanzar el cargo.

El apoyo refleja una fuerte segmentación política. Entre quienes se identifican con la izquierda es ampliamente mayoritario, mientras que en la derecha predomina el rechazo.

En paralelo, la decisión del gobierno de retirar el respaldo a la exmandataria genera más desacuerdo que acuerdo, y la mayoría atribuye esa determinación a diferencias políticas.

Desaprobación de Kast y empate en plan de reconstrucción marcan escenario económico condicionado por el bolsillo

En el plano interno, la gestión del Presidente José Antonio Kast se mantiene con un balance negativo. Un 42% aprueba su conducción, frente a un 50% que la desaprueba, lo que consolida una brecha desfavorable para el Ejecutivo.

En ese contexto, el Plan de Reconstrucción Nacional, principal apuesta económica del gobierno,  muestra un escenario dividido.

La iniciativa registra un 47% de apoyo y un 47% de rechazo, lo que evidencia un empate en la opinión pública. Pese a ello, un 50% considera que el Congreso debería aprobar el proyecto, lo que sugiere un margen político para su avance.

Apoyo a medidas del plan varía y mejora si incorpora alivios directos al costo de vida

El respaldo a medidas específicas es desigual. Existe amplio consenso en iniciativas como sancionar el uso indebido de licencias médicas o fomentar el empleo, mientras que propuestas tributarias estructurales generan mayor resistencia.

Un dato clave es que el 63% afirma que su evaluación del plan mejoraría si incorporara medidas que alivien directamente el costo de vida, lo que refuerza que el debate económico sigue condicionado por el impacto en el bolsillo.