Amanda Céspedes analiza la violecia escolar: “se gesta fuera de la escuela e ingresa al aula”
En Radio Pauta, la neuropsiquiatra Amanda Céspedes advierte que la crisis en los colegios refleja un deterioro más profundo: salud mental, vínculos debilitados y respuestas que, a su juicio, apuntan al síntoma y no al origen del problema.
En Conversaciones sin Pauta, un podcast original de Radio Pauta, la periodista Claudia Alamo conversó con Amanda Céspedes sobre el aumento de la violencia en contextos escolares, un fenómeno que, según plantea, está siendo mal diagnosticado desde su origen.
“Es una violencia que se gesta fuera de la escuela y que ingresa al aula”, afirmó y marcó una diferencia clave: el problema no nace en los colegios, sino que se expresa en ellos.
Amanda Céspedes: “La violencia escolar es un concepto peligroso”
En esa línea, fue más allá y advirtió que “la violencia escolar es un concepto peligroso”, porque induce a pensar que el sistema educativo es el responsable principal y deja fuera factores sociales, familiares y emocionales que resultan determinantes.
La especialista identifica tres elementos centrales detrás de esta crisis. El primero es el deterioro sostenido de la salud mental en niños y adolescentes, que según explicó, se arrastra desde hace al menos 15 años y se agravó tras la pandemia.
El segundo es el distanciamiento de la realidad, donde las pantallas y el mundo digital operan como refugio y espacio de identidad. Y el tercero, una crisis social más amplia, marcada por vínculos debilitados, precariedad y tensiones familiares.
Niños como receptores de la crisis: fragilidad emocional y brecha en salud mental
En ese escenario, Céspedes descartó que los menores sean responsables directos. “Voy a exculpar a los niños y a los adolescentes”, sostuvo, y argumentó que son receptores de una “toxicidad social” que los sobrepasa.
Esa presión, acumulada en el tiempo, se traduce en emociones encapsuladas, rabia, frustración, desesperanza, que terminan estallando en conductas violentas. “La violencia es el denominador común de muchas emociones que están atrapadas en el interior”, explicó.
“Solo un 15% de adolescentes recibe apoyo emocional”, advirtió, y subrayó que la gran mayoría permanece sin atención en un contexto de creciente fragilidad psicológica.
Docentes bajo presión e inclusión sin herramientas: impacto en el clima escolar
La conversación también abordó el rol de los docentes, quienes, a su juicio, enfrentan un escenario de alta exigencia sin las herramientas necesarias. Advirtió que muchos profesores están afectados por problemas de salud mental y que eso impacta directamente en el clima escolar.
A esto se suma una inclusión que califica como mal implementada, especialmente en el caso de estudiantes neurodivergentes, lo que genera frustración tanto en profesores como en alumnos.
Crítica a la respuesta punitiva y llamado a una estrategia preventiva integral
Frente a este cuadro, la especialista fue crítica de las respuestas centradas en el control y la seguridad. Medidas como revisión de mochilas o instalación de pórticos pueden tener un efecto inmediato, pero no resuelven el problema de fondo.
“No es una solución a los niveles de violencia”, afirmó, señalando que este tipo de acciones corresponden a una lógica reactiva, más que preventiva.
En cambio, plantea la necesidad de avanzar hacia una estrategia integral, con foco en la prevención temprana, la salud mental y el desarrollo de habilidades socioemocionales. Esto implica, entre otras cosas, fortalecer el pensamiento crítico, la empatía y la capacidad de hacerse cargo de las consecuencias de los propios actos desde edades tempranas.
Familias bajo presión: del control a la necesidad de vínculos cercanos
El rol de las familias también aparece tensionado en este diagnóstico. Céspedes describe a padres sobrecargados, con problemas económicos y emocionales, muchas veces ausentes o sin herramientas para acompañar a sus hijos. En ese contexto, cuestiona los enfoques basados en el control.
“Los hijos no necesitan control, quieren confianza”, sostuvo, enfatizando la importancia de una parentalidad más cercana.
Comunidad, entorno y compasión: la salida estructural a la crisis
Finalmente, la especialista amplió la mirada hacia factores estructurales, como el entorno urbano y la pérdida de comunidad. A su juicio, el deterioro de los espacios de encuentro y la vida colectiva también inciden en la forma en que niños y jóvenes se relacionan.
La especialista dejó una advertencia y, al mismo tiempo, una hoja de ruta: el problema es profundo, pero abordable si se asume desde una perspectiva sistémica. Para ello, dice, no basta con medidas aisladas ni respuestas de corto plazo. Se requiere un cambio cultural donde, en sus palabras, el motor sea claro: la compasión.