Entre la figura de su padre y una decisión inesperada: Max Luksic relata su salto a la política y afirma que “nunca se habló de esto en mi familia”
El alcalde de Huechuraba reconstruyó en Pauta Abierta una historia marcada por contrastes: crecer en una de las familias más influyentes del país, pero con una formación anclada en el trabajo desde abajo. Relató el origen de su padre, el clasismo que enfrentó y su intento por construir un camino propio, lejos de una decisión heredada.
En Pauta Abierta conversamos con el alcalde de Huechuraba, Max Luksic, en una entrevista que cruzó su historia personal, su trayectoria profesional y su arribo a la política.
El jefe comunal delineó un relato donde el peso del apellido convive con un intento por construir una vida lo más común posible, pese a no serlo.
En ese recorrido, la figura de su padre aparece como punto de partida. “Mi papá no siempre lo tuvo todo. Fue mecánico, vendió autos, manejó camiones”, recordó.
Del origen familiar al salto a la política: una trayectoria marcada por contrastes
A eso sumó una experiencia que, a su juicio, refleja el clasismo en Chile: en sus inicios fue tratado como “roto provinciano” por venir de Antofagasta. Esa historia, dijo, marcó la forma en que se entiende el trabajo dentro de su familia.
Esa lógica se tradujo en exigencias concretas. Su primera experiencia laboral fue en la CCU, donde realizó tareas básicas. “Entender lo que cuesta cada peso es clave”, planteó, al explicar una formación que buscó alejarse de la comodidad asociada a su apellido.
Antes, ya había decidido irse a un internado en Estados Unidos por iniciativa propia, donde incluso detectó oportunidades de negocio en lo cotidiano. “Había una necesidad y un mercado”, recordó sobre la venta de dulces en un entorno donde estaban prohibidos.
De China a Canal 13: la antesala de una decisión inesperada
Su trayectoria siguió fuera de Chile, con estudios en Boston y especialización en hotelería en Suiza. Luego optó por trabajar en China para adquirir experiencia operativa.
Explicó que necesitaba conocer desde dentro el funcionamiento del rubro antes de asumir roles de mayor responsabilidad. Más tarde llegó a Canal 13, en medio de pérdidas millonarias, un desafío que lo motivó a volver al país.
El giro hacia la política, sin embargo, no respondió a un diseño previo. “Nunca en mi familia se habló de que alguien iba a entrar en política”, afirmó. La decisión, relató, sorprendió a su entorno. “Fue ‘plop’ y ‘estás loco’”, recordó sobre la reacción inicial.
El estallido como quiebre y el paso a la política desde dentro
El estallido social marcó ese punto de inflexión. Luksic dijo que en ese periodo vio cómo el debate público se tensionó y perdió espacios de diálogo. Según relató, en su entorno comenzó a instalarse la idea de que, si el escenario empeoraba, lo mejor era irse del país.
Él tomó otra decisión. Optó por involucrarse y entrar a la política con la intención de aportar desde dentro, en lugar de quedarse al margen.
Ya como alcalde, reconoció que la gestión municipal tiene una complejidad mayor a la que se observa desde fuera. Explicó que muchas demandas ciudadanas requieren procesos más largos de lo que se percibe. Aun así, aseguró sentirse satisfecho con su trabajo y abierto a buscar la reelección.
Críticas a la comunicación del gobierno y una forma de entender el servicio público
Sobre el actual gobierno, Luksic apuntó a problemas en la forma en que se comunican ciertas decisiones. Cuestionó anuncios que luego se corrigen o matizan, lo que, a su juicio, instala incertidumbre en los municipios. Aun así, aseguró que existe disposición a colaborar, con un foco común: que las políticas funcionen y lleguen a las personas.
Hacia el final, la conversación volvió a lo personal. Luksic marcó una línea clara entre su rol como alcalde y su situación individual. Contó que, en terreno, hay vecinos que le piden ayuda directa, incluso dinero, pero que su respuesta es siempre la misma: su tarea está en mejorar servicios y abrir oportunidades desde el municipio.
Esa forma de situarse atraviesa toda su historia: crecer con un apellido conocido, pero insistir en la construcción de un camino propio.