Actualidad

Candidatura de Bachelet a la ONU: las gestiones y desafíos que vienen en la carrera por la Secretaría General

Imagen principal
POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Tras participar en el primer debate de candidatos en Londres, Michelle Bachelet enfrenta la etapa más decisiva de su campaña: conseguir apoyos en el Consejo de Seguridad de la ONU y evitar un eventual veto de alguna de las cinco potencias con asiento permanente.

Este jueves, la expresidenta Michelle Bachelet participó en Londres del primer debate entre candidatos a la Secretaría General de la ONU, instancia en la que compartió escenario con la costarricense Rebecca Grynspan, el argentino Rafael Grossi y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa.

Con esa exposición pública comienza a cerrarse una primera etapa de instalación de candidaturas y se abre otra mucho más decisiva: la búsqueda de apoyos dentro del Consejo de Seguridad, instancia que tendrá un rol determinante en la elección del próximo secretario general de Naciones Unidas.

El camino que enfrenta Bachelet para llegar a la Secretaría General de la ONU

Hasta ahora, buena parte de la discusión sobre su aspiración se ha centrado en su trayectoria internacional, su experiencia como expresidenta de Chile, su paso por ONU Mujeres y su labor como alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El escenario que viene, sin embargo, será distinto. La atención estará puesta en su capacidad para construir respaldos y, sobre todo, evitar la oposición de alguno de los países con poder de veto.

Durante las próximas semanas se espera que Bachelet intensifique las conversaciones con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. En ese marco, este miércoles  ya sostuvo una reunión con la secretaria de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper.

Aunque inicialmente existía la expectativa de concretar una cita con el primer ministro Keir Starmer durante su paso por Londres, el encuentro no se materializó debido a problemas de agenda. De todos modos, la posibilidad sigue abierta y no ha sido descartada por su equipo.

Los respaldos regionales que sostienen la candidatura

Paralelamente, la exmandataria busca avanzar en reuniones con otros líderes de las potencias con derecho a veto. Entre los encuentros que se intentan gestionar figuran citas con Emmanuel Macron, de Francia; Xi Jinping, de China; Vladimir Putin, de Rusia; y Donald Trump, de Estados Unidos.

En su entorno reconocen que no necesariamente todas esas gestiones terminarán en encuentros con los propios jefes de Estado o de gobierno. De hecho, una de las mayores incógnitas es Estados Unidos, donde consideran que una reunión con Trump aparece como el escenario más complejo de concretar.

Respecto de Rusia, el excanciller Heraldo Muñoz confirmó a mediados de mayo, en el pódcast Cómo te lo explico de La Tercera, que se trabaja en una visita a Moscú y que existe expectativa de concretar una reunión con Vladimir Putin, aunque la fecha aún no está definida.

Según personas cercanas a la candidatura, el viaje se realizará y solo están a la espera de que las autoridades rusas confirmen cuándo podrá concretarse.

Los respaldos regionales que sostienen la candidatura

En paralelo, Brasil, México y Colombia respaldan actualmente a Bachelet, luego de que el gobierno chileno retirara su apoyo oficial.

Quienes impulsan la candidatura sostienen que esa decisión no debilitó sus posibilidades. Por el contrario, contribuyó a proyectar a Bachelet como una figura de alcance regional y por encima de la contingencia política chilena, lo que reforzó el carácter internacional de su aspiración a encabezar Naciones Unidas.

A los respaldos de Brasil, México y Colombia podrían sumarse próximamente Uruguay y Panamá. Según fuentes cercanas al equipo de la exmandataria, ambos gobiernos ya han dado señales favorables y solo restaría que oficialicen públicamente su apoyo.

La prueba del Consejo de Seguridad

Otro de los hitos relevantes será la comparecencia de Bachelet ante el Consejo de Seguridad, prevista para la tercera semana de junio.

En esa instancia deberá abordar temas como paz y seguridad internacional, prevención de conflictos, gobernanza global y el papel de Naciones Unidas en un contexto marcado por guerras, crisis humanitarias y crecientes tensiones entre las grandes potencias.

Posteriormente vendrán las consultas informales del Consejo de Seguridad, una etapa reservada en la que los quince integrantes del organismo comienzan a medir respaldos y resistencias frente a cada aspirante.

Aunque participan los cinco miembros permanentes y los diez no permanentes del Consejo de Seguridad, la mirada está puesta principalmente en Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.

Estas cinco potencias cuentan con derecho a veto, por lo que una objeción de cualquiera de ellas puede cerrar el camino de un aspirante antes de la votación final. Formalmente, cualquier postulante necesita al menos nueve votos favorables y ningún veto para avanzar a la Asamblea General de la ONU.

Una campaña centrada en la reforma del sistema multilateral

La estrategia de Bachelet busca ir más allá del simbolismo de una eventual primera mujer al frente de Naciones Unidas.

Su propuesta combina la defensa de los principios de la Carta de la ONU con una agenda de modernización institucional orientada a mejorar la coordinación interna, reducir duplicidades, revisar el funcionamiento de agencias y fortalecer la capacidad de respuesta del organismo.

La apuesta apunta a presentar a la exmandataria como una figura con experiencia de gobierno, capacidad de diálogo y una propuesta concreta para enfrentar los desafíos de un sistema multilateral que hoy enfrenta cuestionamientos sobre su eficacia.

El peso de las potencias en la definición de la ONU

La tarea, sin embargo, no será sencilla. El proceso ocurre en un contexto de fragmentación internacional y también de divisiones dentro de organismos regionales como la OEA, escenario que podría influir en algunos respaldos.

Por eso, más allá de sus credenciales, el desafío central para Bachelet será convertirse en una opción aceptable para los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. En esta etapa, la clave no será únicamente sumar respaldos, sino evitar el veto de alguna de las potencias con asiento permanente.

La competencia sigue abierta. La decisión del Presidente José Antonio Kast de retirar el respaldo de Chile a la candidatura de Bachelet constituyó una apuesta política relevante, al igual que la determinación de la exmandataria de mantener su carrera internacional apoyada en una red de respaldos regionales.

A estas alturas, el proceso aún se encuentra en una fase incipiente y no permite anticipar cuál de las dos estrategias terminará validada por el resultado final, ni tampoco los costos y beneficios políticos que implicará cada una de ellas.