EE.UU. incluye al PCC y al Comando Vermelho en lista de grupos terroristas y tensiona la relación con el gobierno de Lula
La administración de Donald Trump decidió catalogar como organizaciones terroristas a las dos principales bandas criminales de Brasil. La medida fue celebrada por el bolsonarismo, mientras sectores del oficialismo brasileño advierten posibles implicancias para la soberanía del país.
La relación entre Estados Unidos y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta un nuevo punto de fricción tras la decisión de Washington de incorporar al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) a su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO).
La medida comenzará a regir el próximo 5 de junio y forma parte de la estrategia impulsada por la administración de Donald Trump para combatir estructuras criminales transnacionales.
PCC y Comando Vermelho son considerados una amenaza más allá de Brasil, según Trump
Desde el Departamento de Estado sostuvieron que ambas organizaciones representan una amenaza que excede las fronteras brasileñas. Según la cartera encabezada por Marco Rubio, el PCC y el Comando Vermelho poseen miles de integrantes y han participado en ataques contra policías, autoridades públicas y civiles, además de mantener redes vinculadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas en distintos países de la región.
Washington afirmó que la designación permitirá fortalecer los mecanismos para perseguir las fuentes de financiamiento de estos grupos y restringir su capacidad de operación internacional.
El bolsonarismo respalda la medida y Lula observa con cautela
La resolución encontró respaldo inmediato en sectores de la oposición brasileña. El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, valoró públicamente la decisión y agradeció tanto a Trump como a Rubio por avanzar en la catalogación de las organizaciones criminales como grupos terroristas.
El pronunciamiento no pasó inadvertido en Brasilia. Dentro del entorno del presidente Lula existe preocupación por las consecuencias políticas y jurídicas que podría generar esta clasificación.
Algunos sectores del oficialismo consideran que la inclusión de bandas brasileñas en la lista estadounidense podría ampliar el margen de acción de Washington en materias de seguridad bajo el argumento de la lucha contra el terrorismo.
La discusión abre un nuevo capítulo en el debate sobre cómo enfrentar al crimen organizado en América Latina y vuelve a exhibir las diferencias entre el gobierno de Lula y el bolsonarismo respecto de la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad.