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¿Por qué existen las comisiones de Reja y de Pórtico? La tradición republicana que recibe al Presidente en el Congreso

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Cada Cuenta Pública y cada Cambio de Mando incluyen una ceremonia que suele pasar desapercibida para la mayoría de los chilenos. Antes de que el Presidente ingrese al Salón de Honor, dos grupos de parlamentarios cumplen una función protocolar con más de un siglo de historia.

Cuando el Presidente de la República llega al Congreso Nacional para rendir su Cuenta Pública, no entra solo. Antes de iniciar su recorrido hacia el Salón de Honor es recibido por dos delegaciones de parlamentarios conocidas como la Comisión de Reja y la Comisión de Pórtico.

El protocolo que marca la llegada del Presidente al Congreso

Aunque sus nombres pueden parecer curiosos para quienes observan la ceremonia por televisión, ambas forman parte de una de las tradiciones republicanas más antiguas del país.

Su origen se remonta al antiguo edificio del Congreso Nacional en Santiago. En ese recinto existía una reja exterior que marcaba el acceso al inmueble y, más adelante, un pórtico principal que conducía al salón donde se realizaban las ceremonias solemnes.

Por esa razón se establecieron dos grupos de legisladores. La Comisión de Reja recibía al mandatario en el acceso exterior, mientras que la Comisión de Pórtico lo esperaba en la entrada principal del edificio para continuar acompañándolo hasta la ceremonia.

Con el traslado del Congreso a Valparaíso en 1990, la arquitectura cambió, pero la tradición se mantuvo intacta.

El simbolismo detrás del recibimiento presidencial

Más allá del protocolo, estas comisiones representan un gesto institucional entre los poderes del Estado. Su función consiste en recibir al Presidente como invitado del Congreso Pleno y escoltarlo hasta el lugar donde debe rendir cuenta ante los representantes de la ciudadanía.

Por esa razón, las comisiones suelen estar integradas por diputados y senadores de distintas tendencias políticas, reflejando la diversidad del Parlamento.

Su participación dura apenas algunos minutos, pero cada año protagonizan una de las imágenes más tradicionales de la política chilena. Un ritual heredado del siglo XIX que sigue vigente en las ceremonias republicanas más importantes del país.