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Dorothy Pérez rompe el silencio por chats de Hermosilla y niega cualquier intervención en su favor

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

La contralora respondió por primera vez a las conversaciones reveladas entre Luis Hermosilla y José Ramón Correa sobre el conflicto que mantuvo con Jorge Bermúdez en 2018. Aseguró que nunca conoció ni solicitó gestiones para influir en los tribunales.

La contralora general, Dorothy Pérez, salió este miércoles a responder públicamente a la controversia generada por conversaciones entre el abogado Luis Hermosilla y José Ramón Correa relacionadas con el conflicto que ella mantuvo con el entonces contralor Jorge Bermúdez.

La polémica se originó tras una publicación de Reportea, medio de investigación periodística, que dio a conocer conversaciones del año 2018 entre Hermosilla y Correa relacionadas con la disputa que mantenían Pérez y Bermúdez al interior de la Contraloría.

En aquella época, Pérez ejercía como subcontralora y enfrentaba una batalla judicial luego de ser removida de su cargo por pérdida de confianza. Tras recurrir a los tribunales, obtuvo fallos favorables tanto en la Corte de Apelaciones como en la Corte Suprema.

“Jamás le he solicitado nada”

A través de una carta enviada a El Mercurio, la actual contralora rechazó cualquier vínculo con las gestiones comentadas en los mensajes y afirmó que nunca tuvo conocimiento de eventuales acciones realizadas por terceros.

“No existe ninguna alusión a que yo hubiera pedido o conocido gestiones del abogado Hermosilla, a quien no conozco y jamás le he solicitado nada, ni directamente ni por terceros”, señaló.

Pérez sostuvo además que las conversaciones divulgadas corresponden exclusivamente a intercambios entre otras personas y enfatizó que no existe ningún mensaje suyo ni antecedentes que acrediten una coordinación para influir en el resultado de la causa.

Defensa de los tribunales y cuestionamientos a la filtración

La contralora también defendió la actuación de los tribunales que acogieron su recurso y acusó que la publicación busca instalar dudas sobre decisiones judiciales adoptadas hace varios años.

En esa línea, cuestionó que se sugiera una supuesta influencia sobre las resoluciones judiciales sin presentar pruebas y recordó que el propio Bermúdez reconoció posteriormente que perdió el litigio de forma unánime en la Corte Suprema.

Asimismo, planteó interrogantes respecto del origen de las conversaciones difundidas, señalando que habrían sido extraídas desde un teléfono incautado en una investigación penal que se encuentra bajo reserva judicial.