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¿Por qué reclaman los tenistas? Las razones detrás del conflicto con Wimbledon y los otros Grand Slams

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Aunque Wimbledon aumentó este año sus premios en un 20%, las principales figuras del tenis mantienen su protesta. El reclamo apunta al reparto de los millonarios ingresos que generan los cuatro torneos más importantes del circuito.

Wimbledon comenzará el próximo lunes en medio de una polémica que trasciende lo deportivo. Las principales figuras de los circuitos ATP y WTA decidieron mantener e incluso intensificar el boicot mediático que iniciaron hace unas semanas en Roland Garros, pese a que el torneo británico anunció el mayor aumento de premios de su historia.

Aunque la atención está puesta en Wimbledon, el conflicto involucra a los cuatro Grand Slams: Australian Open, Roland Garros, Wimbledon y US Open. Los jugadores sostienen que estos torneos concentran gran parte de los ingresos que genera el tenis profesional y, por ello, exigen una mayor participación en ese negocio.

El problema no son los premios

A primera vista, la protesta puede parecer contradictoria. Wimbledon incrementó este año el pozo de premios en un 20%, por lo que los campeones individuales recibirán más de cuatro millones de euros.

Sin embargo, el reclamo no apunta al monto de los premios, sino a qué porcentaje representan dentro de los ingresos totales del torneo.

Los Grand Slams generan recursos por la venta de entradas, los derechos de televisión, los auspicios, el merchandising y otras actividades comerciales. Actualmente, los jugadores reciben cerca del 14,2% de esos ingresos en Wimbledon y aspiran a que esa participación aumente hasta un 22% de aquí a 2030.

¿Por qué aseguran que reciben una menor participación?

Uno de los principales argumentos de los jugadores es que, aunque cada año los premios aumentan, los ingresos de los torneos han crecido todavía más.

Como ejemplo citan a Wimbledon. En 2015, el certamen destinaba el 14,9% de sus ingresos al pago de premios. En la edición de este año ese porcentaje bajó al 14,2%.

En otras palabras, los tenistas reciben más dinero en términos absolutos, pero una porción menor del negocio que ayudan a generar.

¿Cómo comenzó el boicot?

La protesta se inició durante Roland Garros. En ese torneo, varios de los mejores jugadores del mundo limitaron el tiempo destinado a las conferencias de prensa del tradicional “Media Day”, realizado antes del inicio de la competencia.

Ahora decidieron ampliar esa medida. Durante toda la primera semana de Wimbledon reducirán a un máximo de 15 minutos sus conferencias de prensa, una decisión que afectará principalmente a las cadenas de televisión y a los medios con derechos de transmisión.

La elección de esos 15 minutos tampoco es casual. Se trata de una referencia simbólica al porcentaje cercano al 15% de los ingresos que actualmente reciben los jugadores.

Los tenistas optaron por una protesta mediática porque no afecta el desarrollo del torneo ni al público, pero sí aumenta la presión sobre los organizadores al reducir la exposición de las principales figuras.

Desde Wimbledon reaccionaron con molestia y afirmaron estar “sorprendidos y decepcionados” por la decisión, recordando que este año aprobaron el mayor incremento de premios en la historia del campeonato.

Un reclamo que va más allá del dinero

Las demandas de los jugadores no se limitan al reparto de los ingresos. También buscan tener una mayor participación en las decisiones que adoptan los organizadores de los cuatro Grand Slams y plantean mejoras en materias relacionadas con salud, maternidad, jubilación y bienestar durante sus carreras.

Aunque en los últimos meses surgió la posibilidad de impulsar un boicot total a los Grand Slams, esa alternativa sigue siendo considerada un último recurso y, por ahora, no aparece como una medida inminente.