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Terremoto en Venezuela: suben a 1.719 los fallecidos y la búsqueda de sobrevivientes entra en su fase más crítica

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

La emergencia humanitaria se agrava seis días después de los dos terremotos que sacudieron el norte del país. La ONU y la OMS alertan por el riesgo sanitario, mientras disminuyen las esperanzas de encontrar personas con vida bajo los escombros.

La tragedia provocada por los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que afectaron al norte de Venezuela continúa agravándose.

Este martes, el balance oficial se mantiene en 1.719 personas fallecidas y 5.034 heridas, mientras las labores de búsqueda avanzan hacia una etapa crítica debido al paso de los días y a las escasas posibilidades de encontrar sobrevivientes.

La emergencia humanitaria se profundiza mientras disminuyen las esperanzas de hallar sobrevivientes

Las autoridades venezolanas informaron que cerca de 15.866 personas permanecen damnificadas, en tanto que la recuperación de los servicios básicos avanza lentamente en el estado de La Guaira, la zona más golpeada.

Allí se ha restablecido el 75% del suministro eléctrico, el 68% del agua potable y el 90% de las principales vías de comunicación.

Sin embargo, la magnitud de la destrucción sigue siendo motivo de preocupación. Imágenes satelitales y organismos internacionales estiman que más de 58.000 edificaciones resultaron dañadas o destruidas, una cifra muy superior al primer balance entregado por el Gobierno.

OMS y ONU alertan por el riesgo sanitario y el avance de la crisis humanitaria

La situación también mantiene en alerta a la comunidad internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el sistema sanitario venezolano opera bajo una fuerte presión, con hospitales dañados, pabellones saturados y creciente riesgo de brotes de enfermedades infecciosas entre la población desplazada.

Mientras continúan llegando equipos de rescate y ayuda humanitaria desde distintos países, la ONU advirtió que la emergencia evoluciona rápidamente hacia una crisis humanitaria de gran escala.

En varias zonas, familiares y voluntarios siguen removiendo escombros por sus propios medios ante la falta de maquinaria pesada, en medio de una creciente frustración por la lentitud de la respuesta oficial.