Presidente Kast decreta estado de catástrofe para Coquimbo y la provincia del Huasco por efectos del sistema frontal
La medida busca fortalecer la coordinación de la emergencia y acelerar la respuesta del Estado en las zonas más afectadas por las intensas lluvias, inundaciones y cortes de conectividad.
El presidente José Antonio Kast decretó este lunes estado de catástrofe para la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco, en la Región de Atacama, debido a los graves efectos que ha dejado el sistema frontal en la zona centro-norte del país.
La decisión permite al Gobierno disponer de herramientas extraordinarias para enfrentar la emergencia, luego de que las precipitaciones provocaran desbordes de ríos, aislamiento de localidades, daños en infraestructura y miles de personas afectadas.
¿Qué implica el estado de catástrofe?
El estado de catástrofe es uno de los estados de excepción constitucional contemplados por la legislación chilena y puede ser decretado por el Presidente cuando existe una calamidad pública, como un terremoto, incendios forestales o un evento meteorológico de gran magnitud.
Su principal objetivo es facilitar una respuesta más rápida y coordinada del Estado. Para ello, el Mandatario designa a un Jefe de la Defensa Nacional, quien asume la coordinación de las Fuerzas Armadas y de Orden en la zona afectada para apoyar las labores de emergencia y resguardar el orden público.
La medida también permite restringir el acceso a sectores peligrosos, controlar el tránsito cuando sea necesario, proteger infraestructura crítica y adoptar medidas administrativas extraordinarias para restablecer la normalidad con mayor rapidez.
¿Cuánto puede durar?
El estado de catástrofe entra en vigencia tras la publicación del decreto en el Diario Oficial y puede extenderse por un máximo de 90 días. Si las condiciones que originaron la medida persisten, el Presidente puede renovarlo conforme a la ley.
La declaración no implica automáticamente un toque de queda ni la suspensión general de los derechos de las personas. Las restricciones que puedan aplicarse deben estar directamente relacionadas con la emergencia y limitarse a lo estrictamente necesario para proteger a la población y facilitar la recuperación de las zonas afectadas.
Con esta decisión, el Ejecutivo busca reforzar la coordinación entre los distintos organismos del Estado y acelerar la respuesta frente a una de las emergencias meteorológicas más severas que ha enfrentado el norte del país en los últimos años.