Luis Cordero advierte riesgos por propuesta de nuevo estado de excepción y cuestiona rol de las Fuerzas Armadas
El exministro de Seguridad sostuvo que incorporar a las Fuerzas Armadas a tareas de seguridad pública exige cambios profundos en su formación y alertó sobre eventuales problemas en la cadena de mando.
El exministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, manifestó sus reparos a la propuesta del Gobierno de crear un nuevo estado de excepción constitucional para enfrentar el crimen organizado y el terrorismo.
Los reparos del exministro a la propuesta de un nuevo estado de excepción
A su juicio, la iniciativa implica riesgos relevantes, ya que supone modificar el rol que históricamente han desempeñado las Fuerzas Armadas en el país.
En una entrevista concedida a CNN Chile, el exsecretario de Estado afirmó que avanzar en una medida de esta naturaleza no solo requiere cambios al marco constitucional, sino también una transformación en la preparación y entrenamiento de las instituciones militares para asumir funciones de seguridad pública.
Cordero advierte diferencias entre policías y Fuerzas Armadas
Según explicó, las policías y las Fuerzas Armadas cumplen misiones distintas y, por lo mismo, cuentan con procesos de formación y protocolos diferentes. En ese contexto, sostuvo que la labor policial exige capacidades específicas para enfrentar fenómenos como el crimen organizado.
“La labor policial requiere de un entrenamiento que es diametralmente distinto a la forma y el modo en que son educadas las Fuerzas Armadas”, afirmó.
Cordero agregó que impulsar una reforma sin considerar esas diferencias representa un riesgo para el funcionamiento institucional. “Hacer una iniciativa de esas características, sin dimensionar esos aspectos tiene un riesgo muy grande”, señaló, al advertir que las policías trabajan con procedimientos y protocolos que las Fuerzas Armadas no conocen.
Cadena de mando y la institucionalidad
El exministro también llamó a resguardar la institucionalidad de las policías y de las Fuerzas Armadas, y enfatizó que ambas organizaciones se construyen sobre principios de largo plazo que trascienden a los gobiernos de turno.
En esa línea, advirtió sobre las dificultades que podrían surgir si se mezclan estructuras de mando con doctrinas distintas. Explicó que tanto la jerarquía como las doctrinas internas son pilares fundamentales para el funcionamiento de estas instituciones.
Los reparos a la creación de nuevas figuras jurídicas
Asimismo, cuestionó la creación de nuevas figuras jurídicas sin un desarrollo previo consolidado. “Uno siempre tiene que tener cuidado con los estados Frankenstein”, afirmó, al señalar que trasladar mecanismos diseñados para otros contextos puede generar consecuencias no previstas.
Finalmente, sostuvo que subordinar una institución con una estructura jerárquica y doctrinaria a otra distinta podría provocar una “distorsión institucional muy grande”, por lo que llamó a evaluar con cautela cualquier modificación al sistema de seguridad pública.