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Lucía Santa Cruz critica cambios a Fondecyt y advierte una “sobrevaloración de la ciencia y la técnica”

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

La historiadora cuestionó la decisión del Gobierno de priorizar áreas científicas y tecnológicas en la asignación de recursos y sostuvo que las humanidades serán aún más necesarias ante el avance de la inteligencia artificial.

La historiadora Lucía Santa Cruz cuestionó la decisión del Gobierno de priorizar determinadas áreas estratégicas en el financiamiento de Fondecyt, medida que concentrará el 70% de los recursos en disciplinas como ciencia, minería, inteligencia artificial, ingeniería y astronomía.

Santa Cruz calificó la decisión como un error y planteó que, ante los cambios tecnológicos, resulta difícil anticipar cuáles serán las habilidades que requerirán los trabajos del futuro.

El rol de las humanidades frente al avance de la ciencia y la tecnología

A su juicio, el avance de la inteligencia artificial aumenta la necesidad de fortalecer capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la argumentación.

En una entrevista con La Tercera, la historiadora abordó la controversia que generó la modificación de las bases de Fondecyt y respondió también a los argumentos del Presidente José Antonio Kast, quien defendió la priorización debido a la escasez de recursos.

Santa Cruz cuestiona la mirada del Gobierno sobre las humanidades

Aunque reconoció la necesidad de aumentar la productividad y recuperar el crecimiento económico, Santa Cruz sostuvo que el enfoque del Ejecutivo resulta insuficiente. “Creo que es una mirada de corto plazo”, afirmó, al plantear que el concepto de desarrollo no puede limitarse únicamente a factores económicos.

La historiadora fue más crítica al evaluar la señal que entrega el Ejecutivo hacia estas disciplinas. Consultada sobre si existe un desdén hacia ellas, respondió: “Me parece evidente. Me parece que hay una sobrevaloración de la ciencia y la técnica”.

Santa Cruz también advirtió sobre los riesgos que puede provocar la tecnología en el pensamiento independiente y defendió el papel de la literatura, la historia y el arte para comprender al otro y fortalecer una cultura democrática.

Además, hizo una crítica a las élites chilenas, al señalar que “leen muy poco y no se interesan, por lo general, en los conceptos”, aunque también llamó a las propias humanidades a hacer una autocrítica frente a fenómenos de censura y restricciones a la libertad académica.