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Tragedia en Nepal: ya van 1.127 muertos y casi 4.900 desaparecidos por las inundaciones

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

A una semana de la catástrofe, las autoridades recuperaron otros 77 cuerpos y elevaron considerablemente el número de personas que permanecen sin localizar. Al menos 583 extranjeros figuran entre los desaparecidos.

La tragedia provocada por las inundaciones en Nepal continúa aumentando su número de víctimas. El último balance de la Policía nepalí, entregado este miércoles 2 de septiembre, confirmó 1.127 muertos y 4.850 personas desaparecidas, cuando se cumple una semana desde el inicio de la emergencia.

En las últimas horas, los equipos desplegados en las zonas afectadas recuperaron otros 77 cuerpos. El reporte oficial contabiliza entre las víctimas fatales al menos 77 niños y más de 400 restos humanos parciales que también forman parte de las tareas de identificación.

Casi mil nuevos desaparecidos entraron al registro

Uno de los principales cambios del nuevo balance está en la cantidad de personas cuyo paradero se desconoce. El martes las autoridades informaban 3.916 desaparecidos, pero este miércoles la cifra aumentó hasta 4.850.

El incremento se produjo a medida que se restablecieron las telecomunicaciones en sectores que permanecieron aislados, lo que permitió recibir nuevos reportes y actualizar los registros.

Entre quienes todavía no han sido localizados figuran al menos 583 ciudadanos extranjeros. Hasta ahora, las autoridades han rescatado a 6.541 personas, entre ellas 580 extranjeros.

La búsqueda se concentra en proyectos hidroeléctricos

Parte importante del operativo se concentra en instalaciones hidroeléctricas afectadas por la crecida. Reuters informó que 639 personas permanecían desaparecidas en estos proyectos, mientras los equipos de emergencia mantienen la esperanza de hallar trabajadores con vida dentro de algunos túneles.

En el proyecto hidroeléctrico Rasuwagadhi, por ejemplo, 46 trabajadores podrían permanecer atrapados en un túnel. Las autoridades creen que existen posibilidades de encontrarlos con vida debido a que podrían disponer de agua y alimentos. Equipos especializados extranjeros participan en las operaciones.

La catástrofe comenzó el 26 de agosto, tras un colapso glaciar en el Himalaya que desencadenó una violenta crecida y arrastró enormes cantidades de roca, hielo y escombros.

El desastre dañó centrales hidroeléctricas, carreteras y decenas de puentes, mientras las lluvias y el riesgo de nuevos deslizamientos siguen dificultando las labores de búsqueda.