Trump califica de “engaño” las advertencias sobre los peligros de la IA y rechaza nuevas regulaciones
El presidente estadounidense defendió el avance de esta tecnología como motor económico y herramienta para competir con China. Su postura abrió diferencias incluso dentro del Partido Republicano.
Donald Trump rechazó las advertencias sobre los peligros de la inteligencia artificial y calificó como un “engaño” los pronósticos más extremos, entre ellos la posibilidad de que los sistemas escapen del control humano y amenacen a la población.
El mandatario no considera que la IA sea un fraude. Por el contrario, la definió como “el mayor motor de desarrollo económico de la historia” y defendió su expansión sin nuevas regulaciones.
La apuesta de Trump por la inteligencia artificial divide a Estados Unidos
“El único control o ‘salvaguarda’ que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente”, escribió Trump en sus redes sociales. También afirmó que Estados Unidos ya dispone de suficientes facultades penales y regulatorias para actuar frente a eventuales abusos de las empresas.
Su postura responde al peso que alcanzó la tecnología en la economía estadounidense. De acuerdo con un análisis de ING citado por la BBC, la inversión tecnológica explicó más de un tercio de la expansión económica del país durante el segundo trimestre de 2026.
El crecimiento de empresas vinculadas con chips, software y centros de datos también impulsó los mercados bursátiles.
Trump considera, además, que la inteligencia artificial constituye un frente decisivo en la competencia con China. “Quien gana en IA, gana la partida”, declaró el mandatario, quien sostiene que imponer restricciones podría debilitar la posición estadounidense.
La inteligencia artificial abre diferencias en el oficialismo estadounidense
La posición presidencial provocó diferencias dentro del oficialismo. Steve Bannon, exasesor de Trump, advirtió que las compañías tecnológicas no deben recibir “carta blanca”. Su planteamiento coincidió con el del senador Bernie Sanders, quien acusó al Congreso de no abordar las consecuencias de una IA sin regulación.
En contraste, David Sacks, asesor tecnológico de la Casa Blanca, sostuvo que el temor responde a una campaña política y mediática. Según Reuters, Sacks defiende que las empresas respondan por sus productos, pero descarta crear nuevas normas.
El debate adquiere relevancia ante las elecciones legislativas, pues el escepticismo ciudadano crece mientras Trump transforma la defensa de la IA en una apuesta económica y política de su administración.